Vulkangruppe, un colectivo de acción directa enfocado principalmente en sabotajes y actos de vandalismo incendiario, activo desde 2011, que aboga por la no proliferación de combustibles fósiles y la conservación ambiental para combatir el cambio climático, asumió la autoría del sabotaje mediante una carta dirigida a las autoridades

Berlín enfrenta su quinto día consecutivo sin suministro eléctrico, sumida en la oscuridad tras un incendio intencional que afectó una línea eléctrica en el sur de la capital alemana. El sábado, alrededor de las 6:30 de la mañana, individuos desconocidos atacaron la infraestructura: incendiaron la central eléctrica de Lichterfelde, ubicada en el distrito berlinés de Steglitz-Zehlendorf, dejando sin electricidad, calefacción ni señal telefónica a 45.000 hogares, justo cuando la primera nevada del año cubría las calles y las temperaturas estaban bajo cero.
Aunque las nevadas no son inusuales en Berlín, la extensión del apagón y las condiciones invernales han marcado el comienzo del año para decenas de miles de habitantes. Vulkangruppe, colectivo activo desde 2011 que realiza principalmente sabotajes y actos de vandalismo incendiario en defensa de la no expansión de combustibles fósiles y la protección ambiental para contrarrestar el cambio climático, reivindicó el sabotaje mediante una carta enviada a las autoridades.
La restauración total del suministro eléctrico se espera para el jueves
Aunque durante el fin de semana el servicio se reactivó en alrededor de 14.000 viviendas y 500 comercios, más de 30.000 hogares permanecen sin electricidad, y las autoridades estiman que la normalidad no se restablecerá antes del jueves.
Las calles continúan desiertas y en penumbra. Vecinos como Heidi, entrevistada por BILD, compartió: “Encendí dos velas en casa y construí un refugio con colchones para mantener el calor”. Las escuelas y supermercados permanecen cerrados, al igual que las estaciones de metro y tren.
Numerosos residentes han acudido a centros de emergencia, donde se habilitaron camas y duchas con agua caliente. Policías patrullan las calles cubiertas de nieve, orientando a los vecinos sobre cómo mantenerse abrigados en sus hogares sin electricidad. Sabine Klerx, otra habitante, describió esta situación como inédita: “Es increíble, nunca había vivido algo así”.

El estado de emergencia continúa activo y nuevas nevadas podrían dificultar las tareas de reparación. Stromnetz Berlin, la empresa responsable de la red eléctrica, comunicó que sus equipos permanecen en el lugar trabajando continuamente para restablecer el servicio.
El malestar entre los afectados aumenta, especialmente después del apagón ocurrido en septiembre en la capital. En un video difundido en redes sociales, un vecino cuestionó al alcalde Kai Wagner: “¿Qué está pasando en esta ciudad, señor alcalde?”. Wagner calificó el sabotaje como “completamente inaceptable” en la televisión local, afirmando que “no se trata de bromas infantiles, sino de delincuentes profesionales que atacaron estas redes eléctricas.” Asimismo, el alcalde condenó el ataque: “Extremistas de izquierda pusieron vidas en riesgo de manera intencionada, especialmente las de pacientes hospitalizados, ancianos, niños y familias.”
Vulkangruppe justificó la acción en una carta posterior al incendio, describiéndola como una medida “necesaria contra la expansión” de infraestructuras de gas y un acto de solidaridad internacional. El grupo encuadró el sabotaje como una acción de “autodefensa”, denunciando la conexión directa que perciben entre determinados patrones de consumo y el daño ambiental: “La Tierra está siendo drenada, secada, quemada, devastada, arrasada, violada y destruida por la voracidad energética”.
Las agencias de inteligencia interior de Alemania atribuyen a este colectivo una serie de ataques incendiarios en Berlín y Brandeburgo desde 2011, incluido el atentado contra la fábrica de Tesla en Grünheide en marzo del año pasado.

Este nuevo apagón constituye el segundo de gran magnitud en Berlín en seis meses. En septiembre otro incidente, también atribuido a un ataque incendiario, dejó sin electricidad a más de 40.000 hogares, y las autoridades señalaron motivos políticos. Para muchos habitantes de Berlín, estos recurrentes cortes de suministro reflejan una crisis en las infraestructuras, agravada por dos décadas de escasa inversión y una serie de sabotajes y ciberataques, algunos de los cuales están relacionados con la guerra híbrida.
El diputado Konstantin von Notz expresó su preocupación en redes sociales: “¿Otro sabotaje considerable a infraestructura crítica en Berlín? Desde hace años conocemos la vulnerabilidad ante terrorismo y sabotaje, cuya protección ha sido descuidada durante mucho tiempo.”
En gimnasios y centros de emergencia, los residentes trabajan en sus computadoras o esperan su turno para una ducha caliente. Afuera, la temperatura baja hasta los tres grados bajo cero y se anuncian más nevadas.

