Yolanda Díaz fortalece su alianza con IU y desbarata la táctica ‘morada’ para desintegrar Sumar

Las cartas comienzan a revelarse. Podemos se encuentra cada vez más aislado de las coaliciones unitarias y, en consecuencia, desarrolla una estrategia política que lo posiciona para presentarse solo en las elecciones generales con Irene Montero como cabeza de lista, enfrentándose a Sumar, IU y otras fuerzas de la izquierda alternativa al PSOE. Estas dos candidaturas podrían afectar seriamente las opciones de Pedro Sánchez para mantenerse en la presidencia del Gobierno debido a los distorsionantes efectos que la ley electoral produce cuando el voto está fragmentado.
Extremadura fue una excepción motivada por circunstancias internas que diferenciaban a esta región del resto del país y de las dinámicas políticas nacionales. En el resto del territorio español, sin embargo, se están cerrando o ya se han cerrado acuerdos entre Yolanda Díaz e IU.
Tras la reciente formalización de la coalición en Aragón entre IU y Movimiento Sumar—el partido de la vicepresidenta—ya suman siete los acuerdos similares pactados en los comicios realizados o previstos entre 2024 y junio de 2026. Es decir, desde que Podemos rompió su alianza con Díaz y ésta pasó al grupo Mixto.
Siete de ocho elecciones. La única excepción es Extremadura, donde se mantuvo la alianza Unidas por Extremadura sin espacio para Movimiento Sumar para evitar tensiones con Podemos, cuyo plan para todas las elecciones es claro: rechazar cualquier acuerdo que incluya a la formación de la vicepresidenta segunda por considerarla una izquierda «subordinada» y «sumisa» al PSOE. Esto, incluso si el coste para Podemos es presentarse solo o no concurrir en los comicios.
Dado que Movimiento Sumar carece de dirigentes y casi de militantes en Extremadura, se optó por excluir a Díaz del proceso y garantizar estabilidad y armonía en un proyecto político consolidado, con tres legislaturas de trabajo en la región y una buena sintonía entre los partidos que lo forman —Podemos e IU—, bajo el mando de Irene de Miguel, líder del partido morado.
Esta es la única excepción entre las ocho elecciones, pasadas y futuras, en las que Podemos ha participado en una candidatura de unidad. En las otras siete, Díaz ha encabezado la coalición más extensa y diversa. Esto ocurrió en Galicia y Euskadi —territorios donde Sumar superó a Podemos pese a sus malos resultados—, en Cataluña —donde Sumar estaba vinculado a los Comunes y los morados desistieron de presentar candidatura— y en las elecciones europeas —donde, a pesar de las tensiones internas, Sumar lideró una lista que fracasó, aunque superó a la de Irene Montero—.
En todas estas contiendas, Díaz se ha aliado con IU, que representa la pieza fundamental para construir la unidad en la izquierda, debido a su peso político y su arraigo territorial en todo el país. Su gran cantidad de concejales confirma algo que otros partidos no pueden afirmar: su presencia es casi generalizada.
Por esta razón, la prioridad para Podemos al intentar derrotar a Díaz es atraer principalmente a IU y, con ello, ejecutar un golpe final incorporando a los Comunes. Sin embargo, la dirección de la unidad está en manos de Antonio Maíllo con un Sumar que cede el liderazgo casi totalmente a IU.
El nuevo ciclo electoral que comenzó a finales de 2025 con Extremadura apunta a las mismas tendencias para el crucial año 2026 para la izquierda alternativa. En Aragón, que vota el 8 de febrero, Podemos se presentará por separado, mientras que IU y Movimiento Sumar concurrirán juntos. Es cierto que los afines a Díaz intentaron conformar una coalición con Chunta para mantener la alianza que los tres construyen en el Congreso, pero los aragonesistas pusieron como condición que todos los actores participaran, no solo partes. Podemos se negó nuevamente a aliarse con Sumar.
Los próximos desafíos serán las elecciones de Castilla y León y las de Andalucía. Las primeras, previstas como fecha límite para marzo, ya han propiciado un acuerdo entre IU y Movimiento Sumar, al cual Podemos se resiste a sumarse. No obstante, persisten las invitaciones a la unidad, ya que aún hay tiempo hasta el vencimiento del plazo.
Luego está Andalucía, los comicios que realmente definirán el rumbo de la izquierda alternativa. El líder de IU, Antonio Maíllo, lidera la candidatura conjunta con Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz. Esta lista continúa la alianza Por Andalucía que se presentó en la última ocasión y en la que participaba Podemos. No obstante, los morados mantienen su veto a Díaz y, por ello, se han retirado, con planes de presentarse solos con Juan Antonio Delgado.
En teoría, esta será la situación, aunque con una cita que no se prevé hasta mayo o junio, nadie descarta un posible cambio, si bien IU asume que habrá fractura y que Podemos optará por concurrir solos. La división puede afectar significativamente a un escenario tan emblemático para la izquierda como Andalucía, afectando el futuro rumbo en unas generales. Por ahora, los pronósticos dentro de los partidos son bastante pesimistas respecto a evitar la fragmentación en dos listas.
Divididos en tres listas en Aragón
Á. C.
DIVISIÓN. La izquierda alternativa al PSOE no logró unificarse y concurrirá en las elecciones de Aragón en tres candidaturas separadas: Chunta Aragonesista, Podemos y la coalición IU-Movimiento Sumar.
CANDIDATA. Marta Abengochea, coordinadora general de IU Aragón, encabezará la lista conjunta IU-Movimiento Sumar. Aunque fue presentada oficialmente, todavía no se han anunciado las posiciones específicas para cada partido.
«NO A DISTANCIA». «La unidad no se construye con imposiciones ni desde la distancia o de espaldas al territorio, sino que nace y se fortalece aquí, desde la confianza, desde Aragón, y desde la trinchera común», afirmó ayer Abengochea, cuyo partido ha dejado entrever que Ione Belarra bloqueó un acuerdo entre Podemos e IU. «Estuvimos más cerca que en otras ocasiones», añadió.

