
Fuente de la imagen, Heineken México
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- Autor, Redacción
- Título del autor, BBC News Mundo
- 24 diciembre 2025
- Tiempo de lectura: 7 min
México lidera el mundo como exportador de cerveza, aunque una de sus variedades más valoradas solo está disponible en el país durante unas pocas semanas anuales.
Diversas naciones tienen bebidas navideñas tradicionales: Puerto Rico cuenta con el cremoso y dulce coquito; en Alemania, los mercados venden el fragante Glühwein, un vino caliente especiado; mientras que México ofrece Noche Buena, una cerveza tipo bock con marcado sabor a malta.
Esta variedad especial se comercializa exclusivamente en las semanas previas a la Navidad y no se exporta fuera de México.
Cada invierno, desde Mérida hasta Monterrey y Ciudad de México, la llegada de las cajas rojas de Noche Buena a los supermercados representa «el comienzo no oficial de las festividades: el momento en que realmente inicia la temporada navideña», señala Marie Sarita Gaytán, autora de «¡Tequila!: Destilando el espíritu de México».
Con toques de caramelo y café tostado, y un 5,9% de graduación alcohólica, esta cerveza oscura difiere de las cervezas mexicanas más comunes, que suelen ser ligeras.
Mientras una Pacifico Pilsner es ideal para acompañar tacos de pescado en la soleada Baja California, y una Modelo Especial fría complementa los alambres de carne a la parrilla, el perfil agridulce de Noche Buena se armoniza especialmente con platillos tradicionales navideños mexicanos como el pavo, los romeritos (hierbas silvestres en mole) o el bacalao salado, convirtiéndose así en un componente esencial de las cenas navideñas en México.

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«Su cuerpo y textura resaltan los sabores especiados propios de la gastronomía mexicana», comenta Karla González, gerente de marca en Heineken México, propietaria de la cervecería Moctezuma donde nació Noche Buena.
En años recientes, la empresa ha extendido el periodo de venta desde finales de octubre hasta comienzos de enero.
Para el sommelier mexicano Guillermo Ysusi, Noche Buena ha sido parte integral de las fiestas navideñas desde siempre: «Es una bebida tradicional durante esas semanas de diciembre», asegura.
No obstante, para entender cómo una cerveza alemana con cuerpo y personalidad se volvió la bebida navideña más reconocida en México, es necesario examinar la particular relación del país latinoamericano con la cerveza.
Los orígenes de una bebida navideña
Desde 2010, México lidera como el principal exportador global de cerveza, alcanzando ventas anuales en el extranjero por 6.800 millones de dólares, superando la suma combinada de sus cuatro principales competidores.
Asimismo, el consumo interno es considerable, con un promedio anual de 65 litros per cápita.

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Sin embargo, la afición de México por la cerveza se desarrolló principalmente en el último siglo.
A fines del siglo XIX y comienzos del XX, la industrialización provocó el cierre de pequeñas cervecerías artesanales en Alemania, el mayor productor cervecero de Europa.
Muchos cerveceros desplazados emprendieron un periplo «viajando alrededor del mundo para establecer cervecerías», explica Jeffrey Pilcher, autor de Hopped Up: How Travel, Trade and Taste Made Beer a Global Commodity («Cómo el viaje, el comercio y el gusto convirtieron la cerveza en una mercancía global»).
«México fue uno de esos destinos», puntualiza.
Pequeñas fábricas establecidas por europeos se extendieron por todo México, fabricando principalmente cervezas de alta fermentación.
En 1875, el cervecero suizo Santiago Graf introdujo la cerveza lager, impulsando la producción industrial cervecera en México. Su fábrica en Toluca produjo diversas variedades, incluyendo Victoria en 1906, la cerveza mexicana en producción continua más antigua hasta hoy.
Para el cambio de siglo, la cerveza ya era popular entre la emergente burguesía mexicana, representando un símbolo de estatus cosmopolita.
Su consolidación
Sin embargo, la producción masiva permitió su distribución para amplios sectores. Otras grandes cervecerías industriales se establecieron, como la gran Cuauhtémoc en Monterrey y Moctezuma en Orizaba (Veracruz), donde surgió Noche Buena.
La historia, posiblemente legendaria, relata que en 1924 el maestro cervecero alemán Otto Neumaier creó esta cerveza como una reserva especial navideña en Veracruz para él y sus amigos, para luego compartirla con colegas y familiares, siguiendo así la tradición europea.

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Fue la primera cerveza estilo bock producida en México, y la fama de su intenso y particular sabor se difundió con rapidez.
En 1938, la cervecería de Orizaba decidió lanzar Noche Buena como una especialidad navideña para el público, de ahí su nombre, y desde entonces se ha mantenido esta tradición.
Según Susan Gauss, profesora de Estudios Latinoamericanos e Ibéricos en la Universidad de Massachusetts, diversas circunstancias facilitaron que Noche Buena tuviera un mayor atractivo al ser lanzada oficialmente en 1938.
«En esa época, más personas contaban con ingreso disponible para adquirir productos de lujo», explica Gauss, en contraste con décadas anteriores.
En ese contexto, productores e incluso el gobierno promovieron la cerveza como una opción más saludable frente a las bebidas destiladas, presentándola como parte de una alimentación equilibrada y una vida social activa.
El pulque, elaborado a base de agave y anteriormente muy popular, fue desacreditado y la cerveza se consolidó como la bebida alcohólica predominante en el país.

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En el caso de Noche Buena, la campaña publicitaria navideña resaltó sus aromas a chocolate y frutos rojos, así como el sabor a malta tostada.
Además, su venta limitada durante la Navidad generó una sensación de exclusividad y deseo, y su producción restringida originó una nueva tradición vigente hasta hoy: comprarla apenas aparece en las tiendas.
Noche Buena hoy
Según Ysusi, durante las fiestas navideñas es habitual que los mexicanos adquieran Noche Buena por cajas completas y la compartan con familiares y amigos en reuniones.
Guille Gutiérrez, integrante del colectivo nacional Adelitas Cerveceras Mexicanas, recuerda que en sus años universitarios a finales de los 90 esperaba con ilusión la llegada de las botellas de Noche Buena y que quien las encontraba primero avisaba a las demás.
«Corríamos a la tienda cercana para asegurarnos de conseguirlas antes de que se agotaran», dice.
Hoy en día, mientras las familias mexicanas se reúnen para celebrar la Navidad, se observa a menudo a niños rompiendo piñatas festivas mientras los adultos disfrutan de una Noche Buena bien fría.
Los viajeros interesados en descubrir el motivo de esta tradición pueden encontrar Noche Buena en cantinas, bares y en las múltiples tiendas Oxxo distribuidas por todo el país.

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Quienes busquen esta cerveza fuera de México no tendrán éxito. Aunque Gaytán sostiene que Noche Buena «significa mucho para la diáspora mexicana, no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo», Heineken solo la exportó a Estados Unidos entre 2011 y 2018, deteniendo la exportación por falta de demanda.
«Crecí en Los Ángeles y aún reviso supermercados cada año, por si vuelve a estar disponible», comenta.
Quizás por esta razón, el principal competidor de Heineken, Anheuser-Busch, dueño de Modelo, lanzó en Estados Unidos su propia cerveza para competir con Noche Buena: Noche Especial, una lager ámbar de alta graduación alcohólica, comercializada también para la temporada navideña.
Pero en México, mientras las familias preparan las mesas para las cenas y las tradicionales posadas, que recorren las calles durante nueve noches con música, bengalas y fuegos artificiales, serán las botellas de Noche Buena las que muchos levantarán para brindar bajo el cielo estrellado.

