La preocupación financiera contribuye significativamente al envejecimiento acelerado del corazón a nivel biológico.

Un estudio de la Mayo Clinic alerta que la presión financiera y la inseguridad alimentaria aceleran el envejecimiento del corazón y elevan el riesgo de mortalidad

Por José Manuel Rodríguez Camarero

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La inquietud por la economía doméstica y la incertidumbre frente a la alimentación diaria surgen como los principales factores que aceleran el envejecimiento biológico y elevan el riesgo de mortalidad, según un reciente análisis publicado en la revista Mayo Clinic Proceedings.

Este estudio, que ha examinado detalladamente el efecto de los determinantes sociales de la salud en el envejecimiento cardíaco, ha destacado que tanto el estrés financiero como la inseguridad alimentaria tienen un impacto mayor que los factores de riesgo clásicos relacionados con las enfermedades cardiovasculares.

La investigación, realizada por la Mayo Clinic, se basó en una muestra transversal de 280.323 adultos atendidos en este centro médico estadounidense entre 2018 y 2023.

Impacto de los determinantes sociales

El análisis evidencia con claridad que la presión financiera y la inseguridad frente a la alimentación han mostrado el mayor efecto negativo sobre el estado biológico del corazón, tanto en la población general como en el análisis separado por sexo.

Según el doctor Amir Lerman, del Departamento de Medicina Cardiovascular de Mayo Clinic en Rochester (Estados Unidos), esta conclusión tiene una doble interpretación.

Aunque los factores de riesgo tradicionales afectan de manera desigual a los pacientes, existen aspectos sociales poco explorados en las consultas médicas que podrían desempeñar un papel clave y, potencialmente, reversible en el proceso de envejecimiento cardíaco.

Hombre con problemas de corazón

El propio Lerman ha enfatizado que este estudio reaviva la atención sobre la importancia crítica de los determinantes sociales de la salud en el envejecimiento del corazón y la mortalidad.

De acuerdo con su evaluación, identificar con precisión los factores sociales más influyentes en el envejecimiento cardíaco permite guiar las intervenciones preventivas en la comunidad y proporciona a los profesionales sanitarios herramientas para diseñar estrategias más adaptadas a cada paciente, según sus condiciones de vida y contexto social.

Diferencia de la edad cardíaca

El diseño incluyó la recolección sistemática de datos mediante cuestionarios específicos que exploran diversas dimensiones del entorno social y económico: desde la actividad física, la red de apoyo social, la estabilidad residencial, las dificultades económicas o el acceso al transporte, hasta los hábitos alimenticios y los recursos educativos.

Al analizar estos factores sociales, los investigadores emplearon modelos avanzados de ecuaciones estructurales para relacionar estos determinantes con los factores convencionales de riesgo cardiovascular y la llamada “diferencia de edad cardíaca”.

Esta última se calculó a partir de electrocardiogramas mejorados mediante inteligencia artificial, lo que permitió estimar la edad biológica del corazón en comparación con la edad cronológica del paciente. De este modo, una mayor discrepancia indica que el órgano presenta un envejecimiento superior al esperado para la edad, incrementando significativamente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares en el futuro.

Una nueva cirugía realizada en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid ha posibilitado el primer trasplante parcial de corazón a un bebé de 7 meses. (Hospital Gregorio Marañón)

Según lo expuesto por el doctor Lerman, el aumento en la esperanza de vida y la prevalencia de enfermedades crónicas en edades avanzadas han promovido durante la última década un cambio de enfoque en la atención primaria, ahora orientada a un envejecimiento saludable y a mejorar la calidad de vida.

Esta evolución, ha señalado, ha impulsado la búsqueda de nuevas métricas que permitan evaluar con mayor precisión el envejecimiento biológico, superando los factores tradicionales.

El estudio concluye con un llamado explícito del equipo investigador, que demanda un mayor esfuerzo para identificar y manejar estos determinantes sociales desde la consulta médica, con el fin de revertir el envejecimiento biológico y mejorar el pronóstico de las enfermedades cardíacas.

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