Análisis del 21-D a nivel nacional: primer enfrentamiento electoral entre Feijóo y Abascal en un contexto de crisis ya superada por Sánchez

El resultado en Extremadura representa el menor de los problemas para el presidente del Gobierno. El líder del PP podría sentir aún con mayor intensidad la presión que ejerce Vox.

Un 21-D en clave nacional: primer 'round' del ciclo electoral entre Feijóo y Abascal en un escenario de desastre ya amortizado para Sánchez

Dependiendo de lo que ocurra tras el escrutinio electoral, los comicios extremeños no parecen destinados a alterar el ciclo polícito interminable en que se ha sumergido la escena nacional. Los partidos nacionales afrontan estas elecciones casi como una encuesta con consecuencias reales. Las tendencias cobrarán mayor importancia que los votos. Es ineludible que en Extremadura se analice el desgaste del Gobierno de Sánchez, la fuerza y capacidad del líder opositor Feijóo, hasta dónde llega el empuje de Vox impulsado por el contexto internacional, y la cruda situación de la izquierda del PSOE. Esta realidad es especialmente dura para Yolanda Díaz, quien ha sido señalada como un «fraude» por la candidata de Podemos dentro de una lista de unidad que no incluye a Sumar, aunque sí cuenta con su respaldo.

Pese a que, según todos los estudios de opinión, las elecciones en Extremadura confirmarán que el PSOE ha perdido su hegemonía tradicional en esta comunidad —una condición que mantuvo desde la Transición—, la derrota en este territorio clave para el socialismo es el menor de los desafíos que afronta el presidente del Gobierno. La Audiencia ha respaldado al juez Peinado y ha ratificado el procesamiento de Begoña Gómez. Las polémicas vinculadas a Ábalos y Cerdán continúan presentes en los principales titulares. Las feministas dentro del partido están en pie de guerra debido a la tibieza mostrada frente a las denuncias de acoso sexual contra Paco Salazar. Además, su socio de coalición, Sumar, está generando numerosos conflictos. Los partidos que apoyan la investidura han dejado solo al presidente.

Este panorama relega la preocupación por las elecciones extremeñas a un segundo plano en Moncloa. Extremadura dará inicio a una intensa etapa electoral en España, con tres procesos más —en Aragón, Castilla y León y Andalucía— antes de la llegada del verano. Era una costumbre en Pedro Sánchez efectuar cambios en el Gobierno y en su partido después de una derrota electoral autonómica. No obstante, los líderes territoriales no esperan modificaciones ahora. Según diversas fuentes, Sánchez consideró solucionado el desastre en Extremadura al confirmar a Miguel Ángel Gallardo, imputado en el caso relacionado con el hermano del presidente, como candidato. La situación del líder socialista en Extremadura parece más un sacrificio ritual, sin que se precise a qué propósito o autoridad busca contentar. Sánchez ha participado en la campaña de forma discreta. Es evidente que el presidente del Gobierno ya tiene a quién responsabilizar por la derrota: al candidato.

Lo más destacado de la campaña ha sido la actitud de Alberto Núñez Feijóo y del poder autonómico del PP. A pesar de estar reforzados a nivel nacional por la debilidad de Sánchez, la candidata Guardiola ha evitado todo contacto con la dirección del partido, replicando la misma estrategia que Feijóo utilizó como candidato a la Xunta. No quería ni ver a los líderes nacionales en sus actos de campaña; directamente, les pidió que no acudieran y, de hacerlo, no deseaba compartir escenario con ellos. Feijóo ha visitado Extremadura poco y los presidentes autonómicos del PP nada en absoluto.

Si se confirman las encuestas, la presidenta extremeña habrá errado en su estrategia al disolver las Cortes a mitad de legislatura con la intención de obtener mayoría absoluta. Aquí también el PP cuenta con un blanco para culpar de una posible amarga victoria. Nadie obligaba a Guardiola a convocar estas elecciones, tal como le sucedió a Núñez Feijóo en las generales de julio de 2023.

Quizá el resultado de Vox en las urnas extremeñas sea lo más revelador para el futuro de la gobernabilidad en España y sus comunidades autónomas. Santiago Abascal ha sido el candidato en Extremadura, con su equipo completo. El líder de Vox se trasladó a vivir a la región durante la campaña, evidenciando la importancia que el partido otorga a estos comicios. Los partidos de extrema derecha están experimentando un avance histórico a nivel global, también en Europa. La presencia constante de Donald Trump como líder mundial contribuye a que sus simpatizantes accedan al poder en diversos países. Las expectativas de Vox en las encuestas son muy altas, por lo que Extremadura será la prueba para determinar si el impulso del partido de Abascal es tan fuerte como parece o si es inferior a lo previsto por los sondeos.

Con más o menos diputados, parece que la llave del Gobierno extremeño la tendrá Vox, lo que crea un escenario preocupante para el PP, dado que cualquier concesión para pactos de investidura o legislativos podría ser usada en contra de Feijóo por toda la izquierda política y mediática.

Los partidos situados a la izquierda del PSOE atraviesan una crisis existencial de gran magnitud. Sin embargo, en Extremadura concurren en una coalición bajo la candidatura conjunta de Podemos-IU-Verdes. Un resultado positivo sería un respaldo emocional para la difícil pero esperada posibilidad de presentarse juntos en otras comunidades autónomas y en las elecciones generales.

Un final de 2025 marcado por la tensión y la intensidad

El último mes de este año 2025, que está próximo a terminar, ha resultado especialmente complicado para el presidente del Gobierno. No ha habido un solo día sin sobresaltos debido a las investigaciones judiciales relacionadas con los presuntos casos de corrupción de sus dos ex secretarios de Organización, además del descontento de las feministas dentro del partido. La semana comenzará con el nombramiento de un nuevo responsable de Educación y portavoz, cargos vacantes tras la salida de Pilar Alegría para competir en las elecciones de Aragón. Las vacaciones parlamentarias, que se extenderán hasta febrero, ofrecerán un respiro, al evitar las siempre tensas sesiones de control en el Congreso. Asimismo, Sánchez solía hacer un balance anual en el último Consejo de Ministros antes de Nochevieja; en esta ocasión, adelantó ese balance a la semana pasada, lo que sugiere que es probable que tome unas vacaciones navideñas más largas de lo habitual.

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