Trump expande el acceso a la marihuana en la reforma más significativa de la política antidrogas en EE.UU. en años

Una persona muestra producto de cannabis

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    • Autor, Bernd Debusmann Jr
    • Título del autor, BBC News
  • 18 diciembre 2025
  • Tiempo de lectura: 4 min

El presidente Donald Trump rubricó una orden ejecutiva que facilitará el acceso al cannabis, representando el cambio más relevante en la política antidrogas de Estados Unidos en varias décadas.

Dicha orden encarga a la fiscal general de Estados Unidos reclasificar el cannabis, actualmente listado como narcótico de la Categoría I, a narcótico de la Categoría III, poniéndolo en la misma clase que Tylenol con codeína.

Aunque el cannabis continuará siendo ilegal a nivel federal, su paso a la Lista III abriría la puerta a una investigación más amplia sobre sus posibles beneficios.

Varios legisladores republicanos mostraron su desacuerdo con esta medida, argumentando que podría contribuir a la normalización del consumo de cannabis.

Según la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, los narcóticos de la Lista III, donde también se incluyen ketamina y esteroides anabólicos, presentan únicamente un «potencial de dependencia física y psicológica de moderado a bajo nivel».

Este cambio en la clasificación también afecta fiscalmente a los dispensarios autorizados por Estados, puesto que la regulación actual limita ciertas deducciones fiscales si comercializan sustancias de la Lista I.

Acceso al CBD

Trump y unos invitados muestran la orden sobre el cannabis firmada en la Oficina Oval

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Junto con la reclasificación del cannabis, Trump ha instruido a funcionarios de la Casa Blanca para que colaboren con el Congreso con la finalidad de permitir que ciertos estadounidenses accedan al cannabidiol, conocido comúnmente como CBD.

Dentro del nuevo programa anunciado en el marco de esta orden, algunos beneficiarios de Medicaid podrán acceder al CBD sin costo, siempre que lo indiquen sus médicos.

Además, se ha encargado a las autoridades sanitarias la elaboración de «métodos y modelos» para evaluar los beneficios y riesgos del CBD en la salud.

Un alto representante gubernamental calificó la orden como una «medida sensata que permitirá una mejor comprensión y estudio» del cannabis y del CBD.

En años recientes, la mayoría de los estados norteamericanos han legalizado el cannabis para usos médicos y casi la mitad, 24 estados, han autorizado su consumo recreativo. No obstante, desde 1971, el cannabis se mantiene en la Lista I, lo que indica ausencia de usos médicos reconocidos y un alto potencial de abuso.

El gobierno anterior, liderado por Joe Biden, propuso una medida similar y en abril de 2024 la DEA planteó un cambio normativo, pero la iniciativa enfrentó obstáculos legales y administrativos.

Trump ha manifestado durante largo tiempo su intención de modificar la política antidroga estadounidense con respecto al cannabis.

«Considero que es momento de poner fin a las continuas detenciones y encarcelamientos de adultos por poseer pequeñas cantidades de marihuana para consumo personal», escribió en Truth Social durante su campaña presidencial el año pasado.

«También es necesario implementar regulaciones racionales, garantizando al mismo tiempo el acceso a productos seguros y verificados para los adultos», añadió.

Fumando

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Oposición

Esta orden de reclasificación ha suscitado rechazo entre ciertos legisladores republicanos.

El miércoles, un grupo integrado por 22 senadores republicanos envió una carta abierta al presidente, donde expresaron que el consumo de marihuana impedirá «la reindustrialización de Estados Unidos».

Los senadores resaltaron las continuas preocupaciones sobre el impacto sanitario del cannabis, sumado a estudios que vinculan su consumo con «alteraciones en el juicio» y «problemas de concentración».

«Teniendo en cuenta los riesgos documentados de la marihuana, fomentar el crecimiento de esta industria contradice el desarrollo económico y la promoción de estilos de vida saludables para los estadounidenses».

En una carta enviada a la fiscal general Pam Bondi en agosto, nueve representantes republicanos sostuvieron que no existen «datos ni evidencia científica suficientes» que apoyen esta reclasificación.

«Aunque la marihuana es distinta a la heroína, mantiene un potencial de abuso y carece de un valor médico científicamente comprobado», indicaba la carta. «Por consiguiente, reclasificarla no solo sería incorrecto, sino que además enviaría a los jóvenes un mensaje equivocado sobre la seguridad del consumo de marihuana».

En términos generales, las encuestas indican que la mayoría de los estadounidenses respaldan la legalización de la marihuana.

Una encuesta de Gallup publicada en noviembre mostró que el 64% de la población apoya su legalización, aunque este respaldo ha descendido levemente en comparación con años anteriores, debido a una caída de 13 puntos porcentuales en el apoyo dentro del partido republicano.

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