La reactivación de dengue, chikungunya y oropouche en Cuba: vacunas recomendadas para viajeros

Viajar a la isla implica brotes activos transmitidos por mosquitos, riesgo elevado sin inmunización actualizada y recomendaciones de vacunación específicas, además de repelentes y consulta previa para estancias prolongadas

Foto: La OPS advierte que la crisis en Cuba limita la lucha contra la epidemia de chikunguña. (EFE/Ernesto Mastrascusa)

Cuba enfrenta en 2025 un panorama sanitario definido por la circulación simultánea de diversos virus transmitidos por mosquitos. Al brote de chikungunya, que ha generado miles de casos con síntomas incapacitantes, se añade la persistencia del dengue, enfermedad endémica en la isla. La situación de Cuba se encuentra en un punto crítico y los viajeros deben estar informados sobre este contexto.

Aunque no hay requisitos estrictos para la entrada de turistas internacionales, los expertos subrayan que viajar sin las vacunas al día incrementa innecesariamente el riesgo de infección, especialmente con los brotes activos actuales.

Para la mayoría de los viajeros, Cuba no exige vacunas obligatorias, exceptuando la fiebre amarilla, que se solicita únicamente a quienes llegan desde países donde esta enfermedad es endémica, principalmente de África y América del Sur.

Fuera de esta excepción, la prevención recae en las recomendaciones sanitarias y la evaluación individual del riesgo.

Las autoridades sanitarias internacionales aconsejan ciertos refuerzos vacunales previos al viaje a Cuba.

En primer lugar, la hepatitis A, que se transmite mediante agua o alimentos contaminados, presenta riesgo incluso en estancias cortas y alojamientos turísticos.

Además, es crucial verificar el estado vacunal contra tétanos, difteria y tosferina, así como comprobar la inmunización completa frente a sarampión, rubéola, parotiditis y varicela, enfermedades que reaparecen en diferentes regiones de manera intermitente.

La hepatitis B se recomienda sobre todo en estancias prolongadas, viajes frecuentes o situaciones con posible exposición sanitaria o sexual.

Otras vacunas no se indican de forma rutinaria, pero sí según el perfil del viajero y la naturaleza del viaje.

La fiebre tifoidea es aconsejable para quienes se desplazan fuera de las rutas turísticas comunes o consumen alimentos en lugares con menos control sanitario.

La rabia puede considerarse en viajes prolongados, estancias en zonas rurales o para personas con riesgo de contacto con animales.

La gripe, a menudo subestimada, circula durante todo el año en el Caribe y puede ocasionar complicaciones prevenibles, especialmente en personas con condiciones previas.

Foto: Reuters/Norlys Perez.

Actualmente, vacunas como las del dengue y chikungunya deben ser consideradas en los viajeros.

El dengue es una enfermedad endémica en Cuba, transmitida por el mosquito Aedes aegypti, el mismo vector responsable del chikungunya. A pesar de que varios casos son leves, algunos evolucionan hacia cuadros graves, especialmente en personas que ya tuvieron la infección anteriormente.

En España, existe actualmente una vacuna contra el dengue, aplicada en dos dosis separadas por tres meses. Aunque está contraindicada para personas inmunosuprimidas y mujeres embarazadas, se recomienda a viajeros con estancias superiores a un mes, que realicen actividades riesgosas o en casos de brote activo, como el que está ocurriendo en la actualidad.

El chikungunya, históricamente sin vacuna disponible, ha cambiado recientemente. En 2025 ya existen vacunas autorizadas en Europa frente al chikungunya. Esta enfermedad causa fiebre alta y dolor articular intenso que puede prolongarse durante meses, generando un impacto considerable en la calidad de vida. El brote activo en Cuba, coincidiendo con la comercialización de la vacuna, ha motivado una mayor demanda entre los viajeros a este destino antes del viaje.

En España, está disponible una vacuna inactivada contra el chikungunya que se administra en una única dosis. No se conoce aún la duración exacta de la inmunidad que proporciona, pues faltan estudios a largo plazo; sin embargo, esta incertidumbre es menos relevante al tratarse de atacar un brote agudo.

Dado que existen vacunas para ambos virus, ¿por qué los viajeros dudan en vacunarse? Principalmente, por el desconocimiento general sobre la existencia de estas vacunas. Otro factor es económico: el ciclo completo de dos dosis para el dengue cuesta alrededor de 250 euros, mientras que la vacuna para chikungunya ronda los 185 euros. Además, aunque poseen un perfil de seguridad demostrado, son vacunas recientes en el mercado y se desconoce la duración de su protección, lo que lleva a cuestionar si vale la pena invertir casi quinientos euros en ellas.

Es fundamental recordar que la vacunación no reemplaza las medidas de protección contra las picaduras. La utilización de repelentes, ropa adecuada, mosquiteros y alojamientos que controlen vectores sigue siendo crucial para minimizar el riesgo de infección.

Consultas especializadas en salud internacional y medicina del viajero, como Consulta del Viajero, enfatizan la importancia de una evaluación personalizada previa, especialmente en un contexto de cambio climático y expansión de mosquitos transmisores.

Hoy en día, viajar informado se ha transformado en una parte esencial del viaje.

Manuel Gil Mosquera es licenciado en Medicina por la UCM, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, con máster en Enfermedades Tropicales, Infectológicas, Control de la Infección (PROA) y Urgencias. Actualmente, ejerce como médico de Urgencias Hospitalarias, pertenece a SEMES y forma parte del equipo de consultadelviajero.com.

La Dra. Marta Arsuaga Vicente es experta en virus emergentes y patógenos de alta letalidad por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabaja en una unidad de aislamiento de alta seguridad en un hospital terciario de Madrid.

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