El impacto de las celebraciones en el consumo de drogas: razones para la dificultad de negarse durante cenas corporativas

El experto Francisco Pascual señala que durante estas celebraciones los límites morales «se flexibilizan» y las personas suelen probar drogas «por curiosidad»

Foto: Nochevieja universitaria de Salamanca. (Europa Press) EC EXCLUSIVO

Diciembre es un mes cargado de reuniones y encuentros: cenas con amigos, comidas laborales, largas sobremesas familiares… Instantes que se consideran muy agradables, aunque también pueden propiciar situaciones menos favorables. Así lo afirma Francisco Pascual, médico de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital de Alcoy (Alicante), quien indica que estas fechas “representan un momento adecuado para el inicio del consumo de drogas”.

“El acceso a las drogas desafortunadamente es muy sencillo. La percepción del riesgo ante consumos esporádicos es bastante baja, especialmente en el caso del cannabis y en menor medida con la cocaína, y estas fechas resultan idóneas en las que, de alguna manera, los límites morales suelen relajarse, llevando a muchas personas a probar por mera curiosidad, que en la mayoría de los casos marca el comienzo. En varios casos, por fortuna, no implica un problema a medio o largo plazo, pero en otros sí abre una puerta”, explica también el expresidente de la Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías (Socidrogalcohol).

Respecto a las edades, comienzan “muy temprano” para el consumo de alcohol, tabaco y cannabis, y una vez alcanzada la mayoría de edad aparece la cocaína, generalmente alrededor de los 18-19 años. Sin embargo, esto no significa que personas mayores estén libres de este fenómeno, ya que el especialista ha atendido en su unidad a pacientes de 60 años cuyo primer consumo ocurrió en un entorno familiar siendo adultos.

Estas declaraciones coinciden con los datos presentados por el Ministerio de Sanidad hace poco más de dos meses en la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES). Por ejemplo, la media de inicio en el consumo de alcohol se sitúa en 13,9 años; para el tabaco, en 14,1; y para la cocaína, en 14,7 años.

Las cenas de empresa y el consumo de drogas

Aunque se hable de edades tempranas, eventos propios de adultos también constituyen ocasiones para muchos primeros consumos, como ocurre en cenas o comidas laborales. Pascual indica que, mientras algunos mantienen una negativa firme al consumo, en otros casos, además del reencuentro con compañeros, puede producirse el inicio debido al ambiente “recreativo”. También existe un factor de presión social que incentiva el uso de sustancias como la cocaína.

“A todos nos importa la buena imagen y causar una buena impresión ante alguien con quien tenemos afinidad o que ocupa un puesto superior, y por ello actuamos, diría que casi inconscientemente, preguntándonos ‘¿Cómo voy a decir que no?’. Casi sin pensarlo, si alguien referente invita, suele terminar en que aceptas. En la mayoría de los casos, el primer consumo no se busca deliberadamente ni se gasta una gran cantidad —por ejemplo, 60 euros en un gramo de cocaína— sino que es algo circunstancial: vas al baño y sobre la tapa ves que alguien ha puesto una bandeja con las líneas y te dicen ‘prueba una, total no pasa nada’; cuando eso te lo propone una persona con quien quieres agradar, ¿qué haces? Muchos optan por consumir”, explica.

Otro aspecto importante es la percepción del riesgo. En el caso de la cocaína, Pascual subraya que la normalización del consumo juega un papel clave. “Aunque casi todo ha encarecido, la cocaína mantiene su precio desde hace décadas, 20 años o más. Los salarios han aumentado y esos 60 euros de hace dos décadas no equivalen a los actuales. Por tanto, quienes antes no podían adquirirla ahora sí, lo que facilita el acceso, además de que los vendedores ofrecen fracciones más pequeñas o micras en lugar de dosis completas”, señala.

El experto señala que, de esta forma, grupos de tres amigos compran juntos y consumen bajo la excusa de que es “por una única vez en una fiesta” y que tras las celebraciones no continuarán con ello. También es una estrategia para soportar tantos días de fiesta seguidos.

“El consumo de cocaína o de anfetaminas, como el MDMA, está muy ligado a la idea de ‘he comprado solo para tres días de fiesta y luego lo dejo’, pero la droga es droga y provoca tolerancia y neuroadaptación cerebral que genera bienestar, por eso, tras las Navidades, llegan los Reyes, un cumpleaños… y ahí radica la gran trampa”, concluye.

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