Una de cada tres personas en España padece hipertensión: aspectos esenciales para su identificación y prevención eficaz

Los especialistas aconsejan comenzar con controles de la tensión arterial desde los 18 años

Foto: Un doctor toma la tensión a una paciente. (EFE/Francisco Guasco) EC EXCLUSIVO

Dentro de la cabina, la doctora revisa los datos proporcionados por el paciente y luego evalúa sus niveles de hierro en sangre, junto con la tensión arterial, para confirmar que puede donar. Los resultados de esta última prueba cumplen con los parámetros establecidos tras un segundo intento. Una presión arterial fuera de los rangos permitidos no solo invalida al donante, sino que también representa un peligro para su salud. Esta información es desconocida para una gran parte de la población adulta.

En 2023, la Revista Española de Cardiología publicó el artículo Cifras e impacto de la hipertensión arterial en España, donde se indica que «en España, en 2019, el 33% de los adultos entre 30 y 79 años (10 millones) padecían hipertensión: el 68% estaba diagnosticado y el 57% recibía tratamiento farmacológico; además, la cobertura efectiva del tratamiento (control) alcanzaba el 33%, con diferencias geográficas y sociales en ambos aspectos. Aproximadamente, 46.000 muertes por enfermedades cardiovasculares anuales se atribuyen a la hipertensión«.

Aunque muchas personas conocen casos cercanos con problemas de tensión arterial en su entorno, ¿se sabe cuál es la tensión arterial ideal? El doctor Luis Rodríguez Padial, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), explica que “la presión arterial representa la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes arteriales y es esencial para transportar oxígeno y nutrientes a los órganos”. Se expresa mediante dos cifras: la sistólica —cuando el corazón se contrae— y la diastólica —cuando se relaja—. «En consulta, se consideran óptimos los valores inferiores a 120/80 mmHg; la hipertensión suele definirse con cifras ≥140/90 mmHg en el entorno clínico y ≥135/85 mmHg en mediciones domiciliarias o ambulatorias», indica.

La definición de hipertensión no varía con la edad. «En adultos, se busca mantener valores <130/80–85 mmHg si se tolera; como mínimo, <140/90 mmHg. En personas entre 65 y 80 años, el objetivo usual es una sistólica entre 130 y 139 mmHg (sin descender de 120); y en mayores de 80 años, también entre 130 y 139 mmHg, siempre que el paciente lo tolere», aclara el doctor Rodríguez. Es crucial personalizar según la fragilidad, comorbilidades y efectos secundarios.

En individuos saludables, se recomienda empezar con controles de la tensión arterial desde los 18 años. Si los resultados son normales, la medición puede repetirse cada 3 o 5 años, y anualmente si se establece una presión «alta-normal» (130–139/85–89). Además, según el presidente de la SEC, hay que considerar otros factores como sobrepeso, antecedentes familiares, embarazo, apnea del sueño, enfermedad renal, diabetes o la práctica de deportes de competición. «Es muy útil validar mediante automedición en casa (con un dispositivo certificado que cuente con un manguito apropiado) y, en caso de dudas, recurrir a la monitorización ambulatoria durante 24 horas», indica.

Ciertas enfermedades pueden afectar especialmente a la presión arterial, como «enfermedad renal, apnea del sueño, trastornos tiroideos o de cortisol, hiperaldosteronismo, estenosis de la arteria renal, feocromocitoma; además, algunos medicamentos (AINE, descongestionantes, esteroides)», señala el doctor Rodríguez. A su vez, ciertos órganos son especialmente vulnerables ante la hipertensión: «el cerebro (ictus), corazón (infarto, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular), riñón (nefropatía), retina y arterias periféricas», comenta.

José Antonio Castañeda, atiende a una paciente. (EFE / Francisco Guasco)

Aunque la técnica para medir la presión arterial es igual en hombres y mujeres, existen particularidades en su evolución. La más importante es hormonal, un factor que influye directamente en la presión arterial, «sobre todo durante el embarazo, menopausia o al usar anticonceptivos», asegura el nefrólogo y especialista en hipertensión del Hospital Clínico San Carlos, José Antonio García Donaire. Además de los anticonceptivos, en ambos sexos, «el consumo de ciertos fármacos favorece el aumento de la presión arterial, como antiinflamatorios, corticoides o descongestionantes nasales, y, por supuesto, drogas ilícitas de cualquier tipo», advierte el doctor García.

Para prevenir el desarrollo de la hipertensión, los expertos sugieren concentrarse en tres pilares esenciales: alimentación, actividad física y manejo emocional. Estas recomendaciones deben comenzar desde la infancia, particularmente si se cuentan con antecedentes familiares u otros factores de riesgo vascular como diabetes, hipercolesterolemia, obesidad o hábitos nocivos como tabaquismo o consumo excesivo de alcohol. El especialista del Hospital Clínico San Carlos insiste en reducir la ingesta de sodio, alimentos ultraprocesados y grasas saturadas, optando por una dieta saludable y variada. También destaca la importancia de la práctica regular de ejercicio moderado y el control del estrés.

Las indicaciones para evitar el surgimiento de una enfermedad tan común y grave como la hipertensión arterial, primera causa de muerte mundial, se basan en la prevención y detección temprana de ciertos signos. “Aunque una persona esté aparentemente sana, podría manifestar síntomas iniciales de hipertensión con signos leves, fácilmente confundibles con normalidad, como cefalea, mareos, dificultad para concentrarse, visión borrosa o palpitaciones”, explica el doctor García. Ante la presencia de alguno de estos síntomas, es fundamental consultar al médico de Atención Primaria para evaluar la presión arterial y realizar, si es necesario, un estudio para determinar si el paciente precisa un tratamiento específico, “ya que comenzar el tratamiento de manera temprana es clave para evitar complicaciones graves”, concluye.

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