Ayuso y Feijóo defendieron los principios cristianos y católicos del PP en la cena navideña de Madrid, asegurando que «no es necesario disculparse por ser católico».
La presidenta madrileña lanzó duras críticas a Pedro Sánchez y reclamó coraje para denunciar la corrupción y proteger la democracia.
Feijóo expuso cuatro objetivos para un gobierno futuro, entre ellos realizar una auditoría completa contra la corrupción y recuperar los fondos públicos sustraídos.
La cena, celebrada en Alcorcón, congregó a más de 1.000 personas y sirvió también para reivindicar el respaldo del PP en territorios históricamente dominados por la izquierda.
Belenes, embutidos, espumillón, regalos y una fuerte presencia religiosa. La cena de Navidad del PP de Madrid es un evento que, más allá de las bebidas y los aperitivos, confirma que la celebración navideña se vive con todas las letras… y con las raíces cristianas intactas.
La presidenta de la Comunidad de Madrid y líder regional del partido, Isabel Díaz Ayuso, junto al presidente nacional, Alberto Núñez Feijóo, destacaron este lunes que en estas fechas «no hay que pedir perdón por ser católico» y subrayaron que esos principios, más allá del espumillón, constituyen el núcleo de la cultura occidental.
«Lo más valioso es que lo humilde crezca y que el esfuerzo sea el único medio para ascender socialmente», destacó Feijóo durante su discurso.
Ayuso, repitiendo un tono habitual en la inauguración anual del belén en la Real Casa de Correos, fue más lejos que el catolicismo, defendiendo la preservación de los valores que la cultura occidental asocia a la religión. «No importa si se cree o no».
Luego de ese mensaje (acompañado de varios dardos dirigidos a Pedro Sánchez, aunque sin llamarlo chorizo ni incluirlo en la mesa este año), la cena continuó con un menú que incluía pimientos rellenos, samosas de verduras, croquetas y, de plato principal, presa ibérica caramelizada. ¿Postre? Carpacho de piña.
Ni una referencia al líder de la oposición, quien en años anteriores recibía marisco. Parece que los organizadores consideraron que no podía quedarse, dado que viajaba temprano a Extremadura.
«Hay que madrugar para coger el avión», comentó el líder popular. No está claro si fue un desliz o una muestra de astucia, sabiendo que mejor aterrizar cerca de Cáceres que utilizar un tren extremeño.
Como cada año en este encuentro, el ambiente recordaba a una reunión familiar navideña bien avenida. No faltaba ningún clásico.
Había regalos. En un año correspondió una cesta de fruta (aprovechando la frase de la presidenta Díaz Ayuso sobre Pedro Sánchez), y otro año, corbatas con la bandera de España. Precisamente como la que le entregaron a Alberto Núñez Feijóo en esta ocasión.
Estaban presentes también los recién incorporados, que quieren demostrar su esfuerzo y ganar reconocimiento ante la dirección regional y nacional. Generalmente, estos son los alcaldes anfitriones: en esta edición, Juan Manuel Bautista, alcalde de Móstoles, y Roberto Marín, líder de la oposición en Alcorcón.
No faltaban los entremeses fríos, el cava (aunque no originario de Cataluña), y las bromas inevitables sobre fútbol. En el PP madrileño, las críticas suelen dirigirse al alcalde colchonero, José Luis Martínez-Almeida. «Hace excelente trabajo, incluso siendo colchonero», señaló Feijóo a Almeida durante su intervención.
Entre los asistentes (más de 1.000 personas), predominaban brillos, trajes y camisas planchadas para la ocasión. Conseguir una foto con la presidenta era uno de los objetivos de muchos, quienes pagaron 50 euros, el coste del menú en esta celebración. Fue cinco euros más caro que la edición previa en Casa de Campo. «Será por culpa de la inflación», comentó alguien en tono de broma.
Ayuso mencionó al inicio que Feijóo se había «sorprendido» por la asistencia de afiliados. «Y ni siquiera estábamos todos; de haber sido así, habría que haber alquilado el Movistar Arena o el estadio del Atlético de Madrid», bromeó.
El éxito no sorprendió a nadie. Ayuso organizó la cena en un feudo histórico de la izquierda: Alcorcón. Allí gobierna el PSOE con Más Madrid, y estuvieron a pocos votos de nombrar a Antonio Terol (figura histórica del PP y exalcalde de Boadilla del Monte) como alcalde.
Esa noche se formó un atasco para ingresar al recinto del evento. Una escena que los asistentes vivieron y que Ayuso destacó porque refleja ese matiz azul que la presidenta ha logrado imponer en el denominado «cinturón rojo».
Y está claro que, en las cenas navideñas, la conversación gira en torno a la política.
Ayuso, sin medias tintas
La presidenta madrileña aprovechó para criticar con dureza a Sánchez y su Ejecutivo. «Han convertido la mentira en regla», afirmó, al tiempo que solicitó dejar atrás la «indecisión» y estar dispuestos a denunciar «todo lo que sucede en el PSOE».
Ayuso parafraseó a la opositora venezolana María Corina Machado al declarar que «la historia juzgará» a Sánchez. Así, reclamó valentía para nombrar las cosas por su nombre, denunciar la corrupción y resguardar la democracia, un sello que, sostuvo, caracteriza al PP de Madrid.
Asimismo, solicitó a los extremeños que confíen en el proyecto del PP y le otorguen mayoría absoluta a la candidata María Guardiola.
Destacó la relevancia de contar con un Ejecutivo monocolor que funcione de manera coordinada, en el que las carteras «comuniquen entre sí» y trabajen unidas para abordar asuntos relacionados.
Feijóo, contra la corrupción
En su discurso, Feijóo presentó sus «cuatro compromisos para un gobierno renovado»: una auditoría exhaustiva para aclarar el saqueo, una limpieza a fondo de las instituciones, devolver los fondos a los ciudadanos y gobernar en favor de la población.
El presidente del PP denunció que el PSOE de Pedro Sánchez ha transformado el poder en un sistema de impunidad con solo dos opciones: «o robas o guardas silencio y aplaudes».
Por ello, coincidió con Ayuso y calificó la corrupción como un «carrusel inmanejable», advirtiendo que su gobierno impulsará una auditoría «de arriba a abajo y sin excepciones» para que los españoles conozcan la extensión del saqueo, asegurando que los responsables deberán reintegrar lo sustraído.
Feijóo también se comprometió a eliminar las influencias partidistas en las entidades públicas y a recuperar la confianza y la credibilidad democrática a través de una «limpieza profunda» del Estado.
Criticó además la decadencia política y moral del actual Gobierno y sus aliados, señalando a José Luis Rodríguez Zapatero como símbolo de esa degradación por sus vínculos con el régimen de Maduro, solicitando «una explicación clara».

