Leire Díez, militante socialista conocida como la ‘fontanera’ del PSOE, fue arrestada junto al expresidente de la Sepi por presunta implicación en tráfico de influencias y otros delitos relacionados con contratos públicos bajo sospecha.
Díez afirmaba tener conexión directa con el presidente del Gobierno y ofrecía promociones a fiscales y guardias civiles, participando en operaciones para obtener y divulgar información delicada sobre jueces, fiscales y mandos de la UCO.
Desempeñó un papel crucial en la entrega de audios comprometidos al PSOE y su actividad se ha investigado judicialmente, situándola dentro de una red de presión política y empresarial vinculada a casos de corrupción.
Su detención se produce tras varios meses de exposición pública, investigaciones judiciales y la implicación de otros empresarios y dirigentes en esta supuesta red de tráfico de influencias.
Leire Díez salió a la luz como una militante socialista poco conocida que alegaba llevar años investigando tramas de corrupción relacionadas con la llamada ‘policía patriótica’ y figuras cercanas al poder.
En una rueda de prensa celebrada el 4 de junio, proclamó: «Ni fontanera ni cobarde». Estas palabras las expresó justo antes de la inesperada aparición de Víctor de Aldama. Leire Díez abandonó el lugar escoltada por su socio, el empresario Javier Pérez Dolset, en medio del desconcierto.
El empresario había denunciado el 7 de marzo en televisión que el PSOE gestionaba una cloaca con Díez, Dolset y el abogado Jacobo Teijelo para que lo volvieran a encarcelar y evitar que colaborara con la Justicia.
Apenas nueve meses después de aquella denuncia pública de Aldama y apenas cinco desde la rueda de prensa, Leire Díez fue arrestada este miércoles junto a Vicente Guerrero, expresidente de la Sepi, por presunto tráfico de influencias, entre otros delitos, en contratos bajo sospecha.
Su salto definitivo a la fama ocurrió en mayo, cuando varios medios, incluyendo EL ESPAÑOL, revelaron que Leire Díez era una fontanera de Ferraz encargada de buscar información contra jueces, fiscales y mandos de la UCO que resultaban incómodos para el Gobierno.
«Si Balas está muerto, mejor», expresó Leire Díez en una conversación con el empresario Alejandro Hamlyn, publicada por El Confidencial.
Balas es Antonio Balas, jefe del Departamento de Delincuencia Económica de la Unidad Central Operativa (UCO), responsable de investigaciones sobre la mujer y el hermano de Pedro Sánchez, el fiscal general del Estado y el caso Koldo, entre otros.
EL ESPAÑOL publicó el 28 de mayo que Díez ofreció un vídeo sexual del fiscal José Grinda, objetivo de ataques por el PSOE y Junts, para su difusión en medios de comunicación.
Tras este escándalo, el 3 de junio, Leire Díez causó baja en el PSOE. Se reunió en Ferraz con Santos Cerdán, su gran protector, y le entregó un pendrive con sus ‘investigaciones’ sobre jueces, fiscales, guardias civiles y periodistas.
Posteriormente se descubrió que la fontanera del PSOE aseguraba hablar en nombre del presidente del Gobierno, ofrecía ascensos a fiscales y guardias civiles y se jactaba de «controlar» las defensas de José Luis Ábalos y Koldo García.
El comandante Rubén Villalba, investigado en el caso Koldo, afirmó que Leire Díez dirigía una «operación de inteligencia» en favor del Gobierno.
Su llegada al poder
¿Quién es en realidad Leire Díez? Es una militante socialista originaria de Portugalete (Vizcaya), muy cercana al círculo más íntimo de Pedro Sánchez.
Fue concejal y teniente de alcalde en Vega de Pas (Cantabria). Más tarde, con la llegada de Sánchez a La Moncloa, ascendió hasta las entrañas del Gobierno.
Inicialmente fue directora de comunicación de la Empresa Nacional de Uranio (Enusa) y luego jefa de relaciones institucionales en Correos.
Su cercanía a Cerdán, a quien conoce, según pudo comprobar EL ESPAÑOL, desde 2017, le abrió las puertas principales de Ferraz.
Díez, junto a sus colaboradores, el empresario Javier Pérez Dolset y el abogado Jacobo Teijelo, llegó a reunirse en la sede del PSOE con Cerdán y el entonces director adjunto del Gabinete de Pedro Sánchez, Antonio Hernando.
En esa ocasión entregó unos audios del excomisario José Manuel Villarejo, entre ellos grabaciones sobre las saunas del suegro de Pedro Sánchez.
Este fue el punto crucial para el ascenso de Leire Díez como fontanera. A partir de entonces su presencia creció en Ferraz.
En reuniones con imputados llegó a afirmar ser aliada del fiscal general del Estado o que hablaba en nombre de la directora general de la Guardia Civil Mercedes González.
EL ESPAÑOL publicó que Leire Díez trabajó para el histórico dirigente del PSOE andaluz Gaspar Zarrías entre junio y octubre del año pasado, cuando se le vio entrando en Ferraz tras reunirse con un periodista.
Zaño Sociedad Consultora es un lobby opaco liderado por el exsecretario de Estado con José Luis Rodríguez Zapatero en el que también estuvo contratada Anabel Mateos, esposa de Antonio Hernando.
Mateos después trabajó en el lobby Acento, fundado por su esposo y el exministro José Blanco. Actualmente, es adjunta a la Secretaría de Organización del PSOE.
Después de alcanzar notoriedad, Díez colaboró con programas de televisión. Se presentaba como periodista de investigación y mencionaba estar escribiendo un libro.
Meses más tarde, no existe evidencia alguna que confirme su versión.
De los juzgados al calabozo
Mientras aumentaba su notoriedad, la Justicia comenzó a investigar detalladamente su actividad. El Juzgado de Instrucción nº9 de Madrid abrió diligencias para examinarla por presuntos delitos de tráfico de influencias, cohecho y obstrucción a la justicia, tras denuncias de asociaciones relacionadas con la Guardia Civil.
Entonces la atención se desplazó del contenido de los audios y documentos hacia la forma en que fueron obtenidos y los objetivos finales de sus acciones.
La investigación se amplió para valorar supuestas maniobras destinadas a interferir en procesos que afectan a políticos y empresarios de alto perfil. En esta fase se incorporaron nombres como el empresario Javier Pérez Dolset y se indagó en posibles intentos de obtener información confidencial o influir en fiscales encargados de causas delicadas.
El relato de la «periodista de investigación» empezó a contradecirse con la tesis de la Fiscalía y de los denunciantes, quienes la sitúan en el centro de un plan para desprestigiar a mandos de la UCO y Anticorrupción.
EL ESPAÑOL reveló también que Díez, junto al abogado Jacobo Teijelo, intentó comprar el silencio o colaboración de ciertos empresarios como Joaquín Parra, expropietario del Badajoz, para fortalecer su operación.
Los indicios refuerzan la impresión de una red que mezcla política, negocios y presión sobre las instituciones. Las conexiones que salen a la luz delinean un mapa donde confluyen viejas batallas de la llamada ‘policía patriótica’ con casos que afectan al entorno del presidente del Gobierno.
Leire pasó de ser testigo de esos conflictos a ser considerada una pieza clave en la cloaca del PSOE.
El caso Leire entra en una etapa crucial cuando el juez Arturo Zamarriego cita como testigos a Santos Cerdán y Antonio Hernando para esclarecer qué rol le asignó el PSOE a la ya exmilitante y cómo se manejaron los materiales que ella proporcionó.
El magistrado también exige por escrito al partido que detalle la naturaleza exacta de su vínculo con Díez, un paso que eleva el asunto a una dimensión institucional y fortalece la sospecha de que sus acciones no fueron un simple acto individual de activismo.
La presión política y mediática crece a medida que se revelan filtraciones y avanzan nuevas diligencias.
Sin embargo, fue este miércoles cuando Leire Díez cayó por su implicación en un nuevo escándalo de corrupción.
La UCO detuvo a la fontanera del PSOE y al expresidente de la Sepi, Vicente Fernández Guerrero, por tráfico de influencias en contratos públicos sospechosos.
Informes de la UCO desencadenaron la intervención de la Fiscalía y los registros continuarán este jueves. No se descartan nuevas detenciones.
189 días después de pronunciar su famosa frase «ni fontanera, ni cobarde», Leire Díez pasa la noche en el calabozo de la Guardia Civil en Tres Cantos (Madrid).

