Landaluce, el político riojano dedicado al trabajo, lidera la compleja situación de Algeciras mientras enfrenta una denuncia por acoso sexual

El alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce.

Cuando despertó, José Ignacio Landaluce, al igual que en el microcuento del dinosaurio, continuaba estando allí. Militante de Alianza Popular (AP) desde 1983, partido que luego se transformó en el Partido Popular, Landaluce es originario de Logroño; aunque sus interlocutores cercanos señalan que, al escucharlo, nadie lo diría, salvo por «alguna ese que aún pronuncia y que en Algeciras no es común».

Este político, que ha vivido casi 15 años al frente con mayorías cómodas en una de las ciudades más complejas de Andalucía, enfrenta ahora una denuncia por acoso sexual, malversación de fondos públicos y tráfico de influencias, presentada por el PSOE ante el Tribunal Supremo.

Personas que trabajan cerca de Landaluce mencionan que hace un año ya se hizo pública esta denuncia, y que las supuestas víctimas emitieron comunicados desmintiendo los hechos. Una de ellas es actualmente delegada de Salud de la Junta en Cádiz, mientras que la otra continúa como concejal en el equipo de Landaluce.

No se han registrado rectificaciones en este desmentido, lo que podría complicar la evolución de la denuncia del PSOE. Eso le proporciona cierta calma, aunque no llega a tranquilizarlo por completo. No tiene experiencia en ser el foco de escándalos, explican.

Sea cual sea el caso, Landaluce seguirá en su puesto como alcalde. Localizar a alguien que hable sobre este médico graduado en la Universidad de Granada resulta muy difícil. Las lealtades que ha cosechado en Cádiz y, especialmente, en el Campo de Gibraltar, parecen firmes. Sus equipos, a quienes exige mucho, según fuentes próximas, suelen guardar discreción.

Vecinos

Lo que sí se sabe es que es «adicto» al trabajo. No se distingue entre el Landaluce vecino y el alcalde en su persona. Al salir a la calle, utiliza el piloto automático. «Si encuentra a algunos vecinos los saluda, y si le cuentan algo, los escucha con atención. Es tan atento con la gente como exigente posterior con sus colaboradores, sin conocer límites», señala alguien que lo ha tratado durante años y prefiere mantenerse en el anonimato.

La ciudad donde ejerce como alcalde desde 2011 no es sencilla. Es frontera sur de Europa, está al lado de uno de los puertos más importantes del continente y, sin embargo, mantiene tasas de exclusión social muy elevadas en ciertos barrios.

La inmigración que reside en Algeciras, la que transita en las operaciones paso del Estrecho, el tráfico de droga en el Campo de Gibraltar y las siempre complejas relaciones con Gibraltar, un vecino en ocasiones molesto, convierten a la plaza gaditana en una Alcaldía complicada.

Sin embargo, Landaluce parece haber encontrado la fórmula correcta. En su discurso de 2023, tras ganar nuevamente con mayoría absoluta, hizo un guiño que, quienes le conocen, interpretan como definitorio: trabajo, trabajo, trabajo, trabajo. Cuatro veces pronunció esa palabra. Según fuentes cercanas, lo predica aún más.

En Algeciras cuentan que tampoco olvida su faceta médica. Atendió a un periodista que sufrió un infarto en una rueda de prensa; asistió a un motorista que tuvo un accidente cerca del lugar donde estaba.

Uno más en Algeciras: su hermano trabaja en la Autoridad Portuaria, motor económico de la región, y su hermana en la Justicia. Los tres Landaluce forman un trío con influencia en la zona.

Senador, diputado, alcalde… la vida de Landaluce gira en torno a la política. Como no está acostumbrado a protagonizar escándalos de gran magnitud, este caso le afecta. Pero, aseguran quienes lo conocen, no lo demostrará.

«Continuará con su agenda y trabajando. No se detiene nunca, y no empezará ahora», añaden las mismas fuentes.

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