Se ganan la confianza de otros mediante actitudes falsas y expresiones vacías. No obstante, es posible evitar caer en sus trampas. Sus acciones los delatan y nos permiten adoptar medidas preventivas
En principio, contar con un entorno empático contribuye a sentirse cómodo, seguro y, en definitiva, valorado. Sin embargo, la empatía —definida por los expertos como la habilidad para identificarse con otra persona y compartir sus emociones— puede convertirse en un arma de doble filo. Por un lado, está quienes utilizan esta capacidad para cuidar o apoyar al otro; por otro, existen individuos que poseen esa misma habilidad pero la emplean con objetivos manipuladores o egoístas. Estos se conocen en psicología como empáticos oscuros.
Aunque la empatía oscura no es un término clínico formal, está captando atención en el ámbito científico. “Estas personas tienen una elevada capacidad cognitiva para interpretar, percibir y entender las emociones ajenas, pero aprovechan esa habilidad con fines egoístas, manipuladores o dañinos”, explica Lorena Honrubia, psicóloga en Serendipia psicología.
La especialista destaca que lo característico de los empáticos oscuros es que “no establecen conexiones para proteger, sino para influir, controlar o obtener ventajas. Su propósito no es el bienestar del otro, sino su propio interés”, añade.
Así describe la psicóloga su modo habitual de proceder: “Suelen detectar las vulnerabilidades, temores o deseos de los demás y mostrarse inicialmente encantadores, comprensivos y atentos, para ganarse la confianza del otro. Luego, alternan entre cercanía y frialdad, creando confusión y dependencia emocional en sus víctimas”.
La tríada oscura de la personalidad
En este patrón de conducta, la experta señala la presencia de características que corresponden a la “tríada oscura de la personalidad”:
- Narcisismo: exhiben una gran necesidad de admiración, egocentrismo y escasa reciprocidad emocional.
- Maquiavelismo: tendencia a manipular y engañar para conseguir objetivos personales.
- Psicopatía funcional: desapego emocional y ausencia de remordimientos.
Ante esta descripción, uno podría asociarlos con psicópatas reales. Sin embargo, “aunque comparten ciertos rasgos con la psicopatía subclínica (desapego emocional, manipulación y falta de culpa), no necesariamente son psicópatas,” aclara la especialista, quien añade que los empáticos oscuros “pueden desarrollar afecto y establecer vínculos, aunque su moral y su empatía afectiva están alteradas”.
¿Es posible la “reinserción”?
De hecho, esta alteración mencionada por Honrubia provoca que esos individuos no reconozcan el daño que provocan, por lo cual cambiar su comportamiento resulta muy complicado. Solo puede lograrse “si cuentan con conciencia propia y un genuino interés en modificar su conducta. El problema —señala la experta— es que la mayoría no buscan ayuda porque no perciben su comportamiento como problemático ni manipulador. El cambio requiere que el individuo acepte el daño causado y desee cambiar la forma en que se relaciona, algo poco común sin una crisis o pérdida significativa”.
No obstante, el daño es real. Lo que sucede es que muchas veces no son plenamente conscientes de su impacto, al menos, no al nivel en que la víctima lo percibe. “Por lo general, aunque el grado de conciencia puede variar, sí reconocen el daño que provocan,” sostiene la experta. No obstante, “algunos actúan deliberadamente porque obtienen algún beneficio (control, poder, reconocimiento), mientras que otros lo hacen sin plena conciencia, aunque justifican sus actos,” diferencia. “En ambos casos, hay ausencia de empatía afectiva (sentir lo que siente el otro), pese a poseer mucha empatía cognitiva (comprender lo que siente el otro).”
¿A qué responde este comportamiento?
Sin intención de profundizar excesivamente en las causas de esta característica, es cierto que el entorno favorece su desarrollo cuando se han dado o se dan:
- Padres fríos, controladores o emocionalmente inconsistentes.
- Familias donde la manipulación emocional o el chantaje afectivo son habituales.
- Experiencias tempranas de rechazo o abuso emocional.
- Ambientes competitivos o donde el éxito se vincula a dominar a otros.
Si se detecta esto… es preferible tomar ciertas precauciones
En cualquier caso, más allá de las causas posibles de la empatía oscura, lo más eficaz es aprender a identificar a estas personas y actuar en consecuencia para evitar ser manipulados.
Según la psicóloga, estas son las señales más frecuentes para reconocer a un empático oscuro:
- Sensibilidad excesiva al inicio, pero luego utilizan esa información en contra.
- Oscilaciones repentinas entre ternura y desprecio.
- Conductas manipulativas disfrazadas de preocupación (“lo hago por tu bien”).
- Sentimientos frecuentes de culpa o confusión.
- Comentarios sutilmente hirientes envueltos en humor o “franqueza”.
- Encanto superficial, pero ausencia de coherencia emocional.
Recomendaciones para protegerse de la empatía oscura
Si existen sospechas fundadas sobre intenciones ocultas tras la empatía que muestra alguien, Honrubia aconseja poner en práctica las siguientes pautas:
- Establecer límites claros: no compartir información emocional íntima con quienes no han demostrado respeto.
- Valorar más las acciones que las palabras: los empáticos oscuros dicen lo que se desea oír, pero no responden con hechos.
- Aprender a soportar conflictos saludables: no ceder siempre para evitar su enojo o manipulación.
- Fortalecer la autoestima: a mayor seguridad en uno mismo, menor resulta la vulnerabilidad a su influjo.
- Mantener distancia emocional o física: si se detecta manipulación persistente, lo más sano es alejarse.

