Lev Tahor: antecedentes de la secta ultraortodoxa judía vinculada a rescates en Colombia y acusaciones de abuso y tráfico infantil

Miembros de Lev Tahor en Guatemala rezando.

Fuente de la imagen, JOHAN ORDONEZ/AFP via Getty Images

Las autoridades de Colombia informaron este domingo sobre el rescate de 17 menores que se encontraban bajo la custodia de la secta judía ultraortodoxa Lev Tahor.

La operación se llevó a cabo el sábado en Yarumal, Antioquia, donde se hallaron cinco niños, niñas y adolescentes que contaban con órdenes de búsqueda emitidas por Interpol por secuestro y trata de personas.

Según los reportes policiales citados por AFP y EFE, los menores habrían llegado procedentes de Guatemala, Estados Unidos y Canadá.

Migración afirmó que «hay indicios que apuntan a que algunos de ellos pudieron haber sido secuestrados, configurando un posible caso de trata de personas bajo justificación doctrinal religiosa».

Las autoridades señalaron que la secta estaba «en busca de un país donde no se les impusieran limitaciones para continuar, presuntamente, con actividades irregulares».

Los jóvenes fueron remitidos al Centro Facilitador de Servicios Migratorios en Medellín, donde recibieron apoyo profesional.

Gloria Arriero, directora de Migración Colombia, indicó que se realizó la identificación migratoria de 26 personas, entre ellos los menores rescatados.

Saltar contenido de X¿Permitir el contenido de X?

Este artículo incluye contenido de X. Se solicita autorización para cargarlo, dado que este sitio puede utilizar cookies y otras tecnologías. Se recomienda revisar la política de cookies y privacidad de X antes de aceptar. Para visualizar este contenido, presiona ‘aceptar y continuar’.

Aceptar y continuarAdvertencia: La BBC no asume responsabilidad sobre el material de sitios externos.

Fin del contenido de X

Contenido no disponible

Ver más en XLa BBC no se responsabiliza del contenido de sitios externos.

La presencia de Lev Tahor en América Latina no es reciente.

Fundado en los años 80 en Israel, este grupo ha transitado por varios países de la región, incluyendo México y Guatemala, enfrentando allí denuncias por secuestro, trata de personas, embarazos forzados y violaciones, entre otros cargos.

En diciembre de 2024, las autoridades guatemaltecas intervinieron para rescatar a 160 menores en un asentamiento de Lev Tahor en Oratorio, Santa Rosa, a unos 60 kilómetros al sureste de la Ciudad de Guatemala.

Los representantes de la secta siempre han negado tales acusaciones, asegurando que se trata de una persecución religiosa en su contra.

Un mapa muestra la ubicación desde donde fueron rescatados los 17 menores de edad en Colombia.

La secta itinerante

Lev Tahor, cuyo nombre en hebreo se traduce como «corazón puro», fue creado en Jerusalén en 1988 por el rabino Shlomo Helbrans.

Con una membresía estimada entre 250 y 500 personas, la secta ha estado envuelta desde su fundación en múltiples denuncias por abuso infantil, pedofilia, secuestro y negligencia hacia menores.

Estos hechos han impulsado a sus integrantes a desplazarse constantemente para evadir a las autoridades judiciales.

En 1990, Helbrans trasladó a sus seguidores a Estados Unidos, donde instaló una escuela judía en Brooklyn.

Al poco tiempo, comenzaron a enfrentar problemas legales.

En 1993, Helbrans fue detenido en Nueva York por el supuesto secuestro de un adolescente que estudiaba con él para su bar mitzvah, el rito que señala el paso a la adultez en el judaísmo.

Los padres del joven acusaban a Helbrans de intentar manipular mentalmente a su hijo, mientras el rabino denunciaba que el menor sufría abusos por parte de sus propios padres.

Finalmente, Helbrans fue condenado por secuestro, cumpliendo dos años en prisión hasta que obtuvo libertad condicional en 1996.

En 2000, fue deportado a Israel, pero poco después se instaló con su comunidad en Quebec, Canadá.

Allí, en Sainte-Agathe, una localidad cercana a Montreal con aproximadamente 10.000 habitantes, la secta se asentó.

Sin embargo, en 2013 enfrentaron nuevas acusaciones por negligencia infantil emitidas por servicios sociales.

Las autoridades canadienses expresaron preocupación por el estado de salud, la higiene y la educación de los niños, especialmente porque recibían enseñanza en casa y carecían de conocimientos básicos en matemáticas.

Guatemala y México

Posteriormente, el grupo decidió trasladarse a San Juan La Laguna, Guatemala, una comunidad mayoritariamente indígena maya.

Allí, no fueron bien recibidos: tras varios meses de conflictos, el consejo de ancianos les expulsó, debido a que sus miembros se aislaban, rechazaban saludar y evitaban interactuar con los locales.

Miguel Vásquez Cholotio, miembro del consejo, declaró a la agencia Reuters: «Nos sentíamos amenazados por ellos en las calles, y creíamos que pretendían cambiar nuestras creencias y tradiciones».

Para forzar su salida, las autoridades locales les impusieron un ultimátum y advirtieron que les cortarían el acceso a servicios públicos.

A raíz de ello, la secta se mudó a Ciudad de Guatemala, donde fiscales del Ministerio Público realizaron allanamientos vinculados a investigaciones por posibles maltratos infantiles.

El ciudadano israelí Yoel Alter, de 35 años, miembro de la secta judía ultraortodoxa Lev Tahor, observa mientras es escoltado por agentes de policía guatemaltecos tras ser detenido en un tribunal de la ciudad de Guatemala el 24 de enero de 2025.

Fuente de la imagen, Getty Images

En 2016, el grupo se trasladó nuevamente, esta vez a El Amatillo, en el municipio de Oratorio, a 80 kilómetros de la capital guatemalteca.

Al año siguiente, medios israelíes reportaron la muerte de Helbrans, supuestamente oculta mientras realizaba un ritual en un río en Chiapas, México.

La dirección de Lev Tahor fue asumida entonces por Nachman Helbrans, hijo del fundador, conocido por ser aún más radical.

En 2018, un caso de secuestro de dos menores, quienes huyeron de la comunidad y llegaron a Nueva York con su madre, condujo a la acusación de nueve integrantes y la encarcelación de cuatro, incluyendo a Nachman Helbrans.

Entre ellos, Nachman Helbrans era hermano de la madre de los niños.

Ese mismo año, miembros de la secta solicitaron asilo en Irán tras mostrar lealtad al líder supremo Alí Jamenei.

En fechas recientes intentaron establecerse en naciones de Europa del Este y los Balcanes, como Rumanía, Turquía y Macedonia, aunque fueron deportados de todas.

Detección en Colombia

Informes locales y otras fuentes consultadas por BBC Mundo indican que Lev Tahor llegó a Colombia a finales de octubre pasado.

El Colombiano reportó que su estadía en Yarumal, un municipio con cerca de 44.000 habitantes, llamó la atención de la población local.

Migración Colombia encabezó la identificación de estas personas en un hotel.

Arriero, directora de Migración Colombia, explicó: «Algunos de ellos tienen alertas vinculadas a posibles delitos contra menores, incluyendo sentencias previas contra líderes del grupo por secuestro y abuso sexual infantil».

Marcos Peckel, docente de Diplomacia y Relaciones Internacionales y representante de la comunidad judía en Colombia, valoró positivamente la acción de las autoridades.

Peckel afirmó a BBC Mundo: «La respuesta fue rápida y adecuada. Llevan un mes aquí y esperamos que esa secta no se establezca en Colombia. Celebramos el operativo porque les sacaron de su zona cómoda».

Asimismo, aclaró que la secta no tiene relación alguna con la comunidad judía local y que no han establecido contacto en Colombia ni Guatemala.

«Lev Tahor se opone a la ley y tradiciones judías», enfatizó.

La inquietud de que Colombia pudiera transformarse en refugio para este grupo es significativa.

El territorio sudamericano, caracterizado por su geografía montañosa y numerosas zonas remotas con poca acción estatal, ha sido utilizado durante décadas como refugio por grupos armados y delincuentes.

No obstante, hasta ahora, Peckel confía en el seguimiento que hacen las autoridades y descarta que hayan colombianos dentro del grupo.

«Todos los individuos implicados en la operación son extranjeros», afirmó.

Miembros de la secta Lev Tahor se manifiestan afuera de los centros de acogida en los que fueron dejados los niños rescatados por las autoridades guatemaltecas, enero 2025.

Fuente de la imagen, Getty Images

Dieta y vestimenta estrictas

El colectivo adopta numerosas prácticas del jasidismo, una corriente mística y ortodoxa dentro del judaísmo, aunque aplica normas aún más rigurosas.

En cuanto a la indumentaria, las mujeres deben cubrirse completamente con ropa negra que apenas deja visible el rostro, mientras que los hombres visten de negro, llevan sombrero y mantienen la barba sin rasurar.

Su dieta se basa en el kashrut, el conjunto bíblico que define los alimentos permitidos (kósher) para los judíos practicantes.

No obstante, siguen una versión más rigurosa. La mayoría de sus comidas son preparadas en casa utilizando ingredientes naturales y sin procesar.

Una mujer miembro del grupo Lev Tahor camina con su vestimenta tradicional por las calles de Ontario.

Fuente de la imagen, Getty Images

No consumen pollo ni huevos de gallina, argumentando que han sido genéticamente modificados. En cambio, comen gansos y sus huevos. Tampoco ingieren arroz, cebollas verdes ni vegetales con hojas, pues temen que tengan insectos.

Las frutas y verduras restantes siempre se pelan antes de su ingesta, incluso el tomate.

En cuanto a bebidas, solo toman leche de vacas que ellos mismos ordeñan y producen su propio vino.

Los niños no pueden consumir golosinas compradas en tiendas; sus dulces deben ser chocolates caseros, frutas, nueces o semillas.

Su relación con la tecnología es muy limitada, evitando aparatos electrónicos como la televisión y computadoras.

Antisionistas y austeros

En lo político, se oponen al sionismo debido a su temor de que la fe judía sea desplazada por un nacionalismo secular en Israel.

A pesar de sus posturas extremas, sus integrantes consideran que actúan dentro de las tradiciones y normas religiosas judías y que sus prácticas no representan novedades ni desviaciones.

«Ellos se perciben como los únicos auténticos, guardianes de las murallas, defensores de la última llama del judaísmo. Desprecian otras ramas del jasidismo, que consideran permisivas, llamándolas despreciables y degeneradas», relató Shay Fogelman, periodista de Haaretz, tras convivir cinco días con los miembros en 2012.

Destacó que la exigencia primordial dentro de Lev Tahor es «venerar y servir a Dios en todo momento, con alma y corazón. Sus bibliotecas solo contienen literatura judía. En sus casas no hay televisores, radios ni computadoras. Conceptos como tiempo libre, ampliar horizontes o desarrollo personal, según la concepción occidental estricta, no existen».

Miembro de Lev Tahor reza afuera de uno de los centros de acogidas de menores rescatados por el Estado de Guatemala.

Fuente de la imagen, Getty Images

Agregó que «sus paredes están desprovistas de decoración; no hay fotos, amuletos ni fotografías de rabinos. Generalmente, los únicos adornos son candelabros, menorás u objetos religiosos de plata, todos resguardados en vitrinas».

A la par de esta austeridad religiosa, en los últimos años han surgido múltiples denuncias por formas extremas y violentas de control, como castigos corporales a menores y matrimonios forzados entre mujeres jóvenes y hombres mayores.

Estas acusaciones provienen de exmiembros y sus familiares.

Un miembro declarado en 2019 a BBC Mundo afirmó: «Se acusa a la comunidad de promover matrimonios infantiles, pero nosotros no lo hemos hecho. Esa es una cuestión personal. Si alguien se siente preparado para formar una familia conforme a sus principios religiosos, es decisión individual. Nadie puede prohibir ese derecho».

Scroll al inicio