Pedro J. en ‘AR’ relata un sueño sobre el helicóptero que llevó a Nixon y su llegada a la Moncloa para recoger a Sánchez, aunque sin poder despegar debido al exceso de pasajeros.

Pedro J. Ramírez este jueves durante su intervención en 'El programa de AR'.

Pedro J. Ramírez sostiene que Pedro Sánchez no puede renunciar a su cargo como presidente del Gobierno debido a los casos de corrupción que rodean su entorno y las posibles revelaciones comprometedoras.

El director de EL ESPAÑOL emplea una metáfora relacionada con el helicóptero de Nixon para ilustrar el bloqueo político actual en España, destacando que Sánchez no puede abandonar el poder sin involucrar a numerosos implicados.

Pedro J. examina la controversia en torno a la supuesta reunión secreta entre Sánchez, Santos Cerdán y Arnaldo Otegi para negociar la moción de censura, señalando las contradicciones en las declaraciones de los implicados.

Resalta la necesidad de una ‘catarsis’ para que España recupere la normalidad democrática, proponiendo elecciones anticipadas o un cambio en la presidencia.

Pedro J. Ramírez, presidente ejecutivo y director de EL ESPAÑOL, enfatizó este jueves que todos los casos de corrupción que rodean al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, e involucran a miembros de su partido, a exmiembros de su Gobierno y a su círculo familiar, le impiden renunciar porque podrían «ponerlo en riesgo personal debido a sus revelaciones».

«Anoche soñé que el helicóptero que evacuó a Nixon de la Casa Blanca aterrizaba en Moncloa para llevarse a Pedro Sánchez», comentó durante su participación en El programa de AR de Telecinco. «Se subían el presidente, su esposa, su hermano, sus colaboradores Ábalos y Cerdán, la fontanera, Antonio Hernando… hasta que el helicóptero no lograba despegar por exceso de peso«.

«España quedaba paralizada porque no existía una salida, porque aquel que representa el bloqueo político no puede abandonar el poder sin arrastrar a todos los imputados que dependen de él y que ponen en riesgo su seguridad personal con sus revelaciones», añadió. «Y esto coincide con la impotencia parlamentaria a la que está sometido».

Pedro J. sostuvo que se requiere «algún tipo de catarsis para que España, como democracia funcional, pueda volver a avanzar: ya sea convocando elecciones anticipadas a la mayor brevedad o que Sánchez asuma sus responsabilidades, con lo cual se alcance un desenlace y alguien del PSOE u otro partido pueda declarar, al igual que Ford al retirarse Nixon, que nuestra larga pesadilla nacional ha terminado«.

Asimismo, tocó las diversas versiones ofrecidas por los protagonistas de la reunión, revelada por este medio, que protagonizaron Pedro Sánchez y Santos Cerdán, acompañados por Koldo García, con Arnaldo Otegi en un caserío del País Vasco en mayo de 2018 para tratar la moción de censura. Tanto el presidente como el líder de Bildu han negado que tal encuentro haya tenido lugar, mientras que el exministro José Luis Ábalos y su exasesor sostienen que la información es correcta.

«Las cartas están sobre la mesa: o mienten Sánchez y Otegi o mienten Ábalos y Koldo«, analizó Pedro J. «Es sorprendente que la credibilidad del presidente se encuentre al mismo nivel que la de Koldo o Ábalos, quienes están próximos a ingresar en prisión».

El director de EL ESPAÑOL apuntó que «Sánchez ha mentido en público al menos tantas veces, tanto en asuntos grandes como pequeños», igual que el exministro de Transportes y su asesor. «Es necesario cuestionarse a quién le conviene esta falsedad. ¿Qué objetivos podrían tener Ábalos y Koldo al afirmar algo falso?«. «No es que hayan declarado: ‘Como vamos a entrar en prisión, contaremos esta historia’. Si quisiesen perjudicar a Sánchez, existen al menos 27 métodos mucho más efectivos y fáciles para hacerlo», insistió.

Pedro J. Ramírez explicó que Jorge Calabrés, el periodista que firmó la exclusiva sobre la reunión Sánchez-Otegi, había pasado casi un año intentando validar la información. «El sábado por la tarde enviamos una consulta formal por escrito a Moncloa solicitando al Gobierno que confirmara si Sánchez había participado directamente en alguna reunión con Bildu o el PNV para negociar la moción de censura. La respuesta fue ‘no vamos a hacer ningún comentario’».

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