Alimentos restringidos por un neurólogo para conservar la salud cerebral: atención al cerdo y ciertos tipos de leche

Algunos productos de uso diario podrían causar infecciones, intoxicaciones y daños neurológicos severos

Por Clara Barceló

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Aunque habitualmente relacionamos la mala alimentación con problemas como la obesidad, el colesterol alto o la diabetes, lo que ingerimos también puede influir en la salud cerebral.

Más allá de los alimentos procesados, existen productos cotidianos que, si no se manejan correctamente, pueden causar infecciones graves, trastornos neurológicos e incluso daños irreversibles. El neurólogo y epidemiólogo Baibing Chen, de la Universidad de Michigan, ha detallado cuáles son los más peligrosos y la forma de minimizar riesgos.

Chen señala que los alimentos enlatados no representan un riesgo en sí, salvo cuando muestran deformaciones en el envase, tales como abultamientos o abolladuras. Estas señales pueden indicar contaminación por Clostridium botulinum, la bacteria responsable del botulismo, una intoxicación con potencial fatal.

Esta toxina impide la liberación de un neurotransmisor fundamental para que el cerebro controle el movimiento muscular. Esto puede producir parálisis, vómitos, visión borrosa, dificultad para tragar e incluso fallos respiratorios. Por ello, cualquier lata con anomalías debe desecharse de inmediato, aun cuando no haya expirado.

Pescado sí, pero con precaución

Bacaladillas para cocinar (AdobeStock)

Chen aconseja consumir pescados ricos en omega-3, como salmón, trucha o sardinas, debido a que benefician la salud cerebral y contienen niveles bajos de mercurio. No obstante, advierte que ciertos pescados tropicales, como barracuda, mero, esturión, morena o serviola, provenientes de arrecifes coralinos en el Caribe o el Pacífico Sur, pueden provocar intoxicaciones tóxicas.

Estas especies pueden portar ciguatoxina, una sustancia resistente a la cocción que ocasiona síntomas neurológicos como hormigueo, debilidad marcada, mareos y alteraciones del gusto. Por esta razón, se recomienda controlar su consumo o evitarlo si no se conoce el origen del pescado.

El especialista también llama la atención sobre la carne de cerdo poco cocida, ya que puede contener larvas de Taenia solium, un parásito causante de neurocisticercosis, una infección del sistema nervioso central.

Al ingerir los huevos de esta tenia, se liberan larvas que pueden instalarse en el cerebro y la médula espinal, causando síntomas como convulsiones, cefalea persistente, pérdida visual, confusión, deterioro cognitivo o problemas motores. Por este motivo, Chen enfatiza que el cerdo debe cocinarse completamente, sin restos rosados.

Leche sin pasteurizar: riesgo 840 veces mayor de enfermedad

Leche vegetal. (Freepik)

Otra recomendación del doctor es evitar la leche cruda o sin pasteurizar. Aunque algunos la califican como “más natural”, este tipo de leche no ha sido tratada térmicamente para eliminar patógenos como E.coli o Listeria.

Chen indica que su consumo multiplica por 840 la incidencia de enfermedades y por 45 las hospitalizaciones en comparación con la leche pasteurizada. Esto la convierte en un producto de alto riesgo para el cerebro, ya que estas bacterias pueden desencadenar meningitis, encefalitis, infecciones graves y complicaciones serias en niños y mujeres embarazadas.

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Algunos alimentos más peligrosos para el sistema nervioso no son los altamente procesados, sino aquellos consumidos sin las precauciones adecuadas. Inspeccionar los envases, conocer la procedencia del pescado, cocinar bien la carne y evitar productos sin tratamientos sanitarios puede ser la clave para diferenciar entre una dieta saludable y una enfermedad seria.

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