La doctora Ana Molina explica cómo la ropa afecta el olor corporal y cuáles tejidos son más recomendables

Una elección incorrecta de material favorece el mal olor incluso con una buena higiene

Por Clara Barceló

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¿Alguna vez ha ocurrido que, tras usar una camiseta nueva apenas unas horas, se perciba mal olor en la zona de las axilas, mientras que con otras prendas no sucede lo mismo durante todo el día? Aunque muchas personas atribuyen esto al desodorante o al exceso de sudoración, en realidad no siempre se trata de un problema de higiene personal, sino del tipo de tejido empleado.

La dermatóloga española Ana Molina, reconocida en redes sociales por su labor educativa en salud, ha detallado en un vídeo de TikTok la conexión entre sudor, olor y ropa. Según la especialista, “la ciencia es clara, el tejido que utilizas afecta directamente a cómo hueles”.

Por ello, no basta con ducharse o usar un buen desodorante: la selección de la ropa también resulta esencial.

Lana: el tejido con menos olor, incluso sin lavado diario

Crédito: Freepik

Molina concede la “medalla de oro” a la lana, debido a sus propiedades antibacterianas naturales. Esto evita el crecimiento de bacterias que causan el mal olor, permitiendo su uso durante horas o incluso varios días sin necesidad de lavarla tras cada uso.

Este beneficio proviene de una cualidad intrínseca de la fibra. Además, la lana es aislante, transpirable y regula el nivel de humedad, lo que la convierte en un material ideal tanto para climas fríos como para estaciones intermedias. Su principal ventaja es clara: para mejorar el olor corporal, la lana es el tejido más confiable.

Lino: transpirable, fresco y recomendado para climas cálidos

El lino obtiene la “medalla de plata”. Este tejido, de origen vegetal, es especialmente eficaz en ambientes calurosos porque absorbe la humedad ágilmente y facilita la evaporación del sudor. Al mantener la piel seca, previene el crecimiento bacteriano que genera el mal olor.

Su mayor inconveniente es que se arruga fácilmente, pero su capacidad para mantener el cuerpo fresco y libre de malos olores lo hace una opción recomendada para el verano o para personas con sudoración elevada.

Algodón: cómodo, aunque no siempre el mejor aliado

Camiseta de algodón. - (Imagen

El algodón, un tejido habitual y asequible, ocupa la tercera posición. Resulta cómodo y apto para el uso diario, pero presenta un inconveniente: tarda en secarse al mojarse. Cuando se suda mucho, por ejemplo al hacer ejercicio o en días calurosos, la humedad se queda atrapada, favoreciendo el mal olor.

Por ello, pese a ser recomendable, la especialista aconseja evitar el algodón durante actividades físicas intensas y preferir tejidos con mayor transpirabilidad.

Poliéster y nylon: los principales causantes del mal olor

Molina señala al poliéster como el “rey del mal olor”, seguido muy de cerca por el nylon. Ambos son tejidos sintéticos muy comunes en la industria textil, especialmente en ropa deportiva. Aunque son livianos y se secan con rapidez, retienen bacterias en sus fibras, lo que provoca que el olor aparezca con mayor rapidez y difícilmente desaparezca incluso tras múltiples lavados.

La dermatóloga advierte que estas prendas deben lavarse después de cada uso, incluso cuando no presenten olor aparente.

Conclusión: lavar adecuadamente, elegir fibras naturales y desinfectar

Para minimizar el mal olor en la ropa, la experta recomienda: Priorizar fibras naturales como lana, lino y algodón; lavar siempre las prendas sintéticas tras su uso; y emplear desinfectantes textiles en el lavado cuando se trate de poliéster o nylon.

Seleccionar un tejido adecuado no solo mejora la comodidad, sino que también ayuda a evitar el mal olor durante todo el día.

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