Dan Buettner destaca que cultivar un jardín es clave para una longevidad prolongada

El investigador especializado en zonas azules enumera todos los beneficios que podemos conseguir con la sencilla acción de cuidar un jardín

Una mujer riega las plantas

La jardinería se ha consolidado como una de las prácticas más efectivas para alargar la vida, según sostiene Dan Buettner, investigador especializado en las llamadas zonas azules, regiones del mundo donde la longevidad destaca por ser particularmente alta. Buettner ha señalado que, lejos de requerir rutinas deportivas intensas o visitas frecuentes al gimnasio, el secreto para añadir hasta diez años a la esperanza de vida está en el sencillo acto de cuidar un jardín.

En declaraciones recogidas por el propio Buettner, la clave reside en la integración natural de la jardinería en la vida diaria. “La estrategia principal a largo plazo es plantar un jardín”, ha afirmado el investigador, quien ha dedicado décadas a analizar los factores que permiten a ciertas poblaciones alcanzar edades avanzadas. Según su experiencia, esta actividad no solo es sencilla de incorporar a la rutina, sino que también aporta bienestar de forma casi imperceptible, contribuyendo así a prolongar la longevidad.

De estas formas, nuestras plantas estarán más saludables

Buettner ha detallado que el trabajo en el jardín implica una diversidad de movimientos físicos: desde levantarse y agacharse hasta regar, podar y observar el desarrollo de las plantas. Estas acciones, repetidas diariamente, equivalen a un ejercicio físico similar al que se realiza en un gimnasio, como los ejercicios con el propio peso corporal o paseos ligeros, pero sin la presión de un entorno deportivo formal. El investigador ha subrayado que, en la jardinería, cada persona marca su propio ritmo y disfruta la actividad sin apenas percibir el esfuerzo.

La dimensión emocional de la jardinería también ha sido resaltada por Buettner, quien ha indicado que el contacto con la tierra y el cuidado de las plantas producen una sensación de calma difícil de igualar, incluso en comparación con técnicas avanzadas de meditación. Además, ha destacado el efecto positivo de esta práctica en la reducción del cortisol, la hormona vinculada al estrés. Según sus palabras, “cuando haces algo que te gusta, tu cortisol desciende, lo cual impacta directamente en la longevidad”. De esta forma, cultivar un huerto o unas plantas en macetas puede convertirse en una suerte de tratamiento diario para el bienestar, sin ningún costo.

La recompensa de la cosecha propia

(Freepik)

Más allá del ejercicio corporal y el bienestar emocional, la jardinería brinda un beneficio adicional: la oportunidad de consumir alimentos frescos cultivados por uno mismo. Buettner ha explicado que, al cosechar verduras o frutas propias, aumenta la probabilidad de que se consuman, debido al vínculo emocional con lo cuidado personalmente. Este hábito, según el investigador, crea un círculo positivo: mejora la alimentación, estimula la actividad física y disminuye el estrés, elementos que acumulados a lo largo de los años pueden traducirse en una vida más extensa. “Hasta 10 años más”, ha indicado Buettner.

El investigador ha detallado las razones por las cuales la jardinería es particularmente eficaz frente a otras actividades: se realiza a diario sin que represente una carga, incluye movimientos funcionales que contribuyen a conservar la agilidad, reduce el estrés, genera conexión emocional con la naturaleza y proporciona alimentos saludables. Además, ha insistido en la relevancia de que la tarea sea agradable, pues “lo que no disfrutas no se mantiene en el tiempo. Y si no se sostiene, no tiene efecto”.

La jardinería en espacios reducidos

Para quienes viven en departamentos sin terraza o carecen de un espacio propio, Buettner ha ofrecido alternativas simples. Ha afirmado que no es indispensable disponer de un gran huerto o terreno, sino que bastan unas macetas y plantas de bajo mantenimiento, siempre que se dedique tiempo de forma diaria a su cuidado. Tomateras, hierbas aromáticas o rabanitos pueden ser suficientes para lograr los beneficios vinculados a la jardinería, ya que, como ha destacado el investigador, lo esencial es la constancia en el hábito, no el tamaño del área cultivada.

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