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Un renombrado activista francés contra las drogas, cuyo hermano fue asesinado hace pocos días por traficantes, cinco años después de que su otro hermano mayor también perdiera la vida violentamente, prometió enfrentar la intimidación y continuar denunciando la violencia ligada al narcotráfico.
«Ayer perdí a mi hermano. Hoy alzo mi voz», expresó Amine Kessaci, de 22 años, un día después del funeral de su hermano menor, Mehdi, en el diario Le Monde.
El gobierno describió este asesinato como un momento decisivo en la lucha contra las drogas en Francia.
«[Los traficantes de drogas] nos atacan con la intención de derribarnos, de domesticarnos, de imponernos su voluntad. Quieren erradicar toda resistencia, someter cualquier espíritu independiente y eliminar de raíz cualquier señal de rebelión», añadió el joven.
Mehdi Kessaci, de 20 años, fue baleado el 13 de noviembre mientras estacionaba su vehículo en el centro de Marsella, al sur de Francia.
Las evidencias indican que este acto fue un castigo o advertencia dirigido al hermano mayor, Amine, por parte de las organizaciones de narcotraficantes de la ciudad.
«Este asesinato premeditado carece de precedentes y constituye claramente un crimen destinado a intimidar», declaró el ministro del Interior, Laurent Nuñez, después de una reunión gubernamental sobre narcotráfico celebrada ese mismo día en el Palacio del Elíseo.
«Esto refleja un nuevo nivel de violencia», añadió.
Una pieza fundamental en la batalla contra el narcotráfico
Amine Kessaci, originario de Marsella y proveniente de una familia de inmigrantes argelinos, es conocido por su activismo tanto ambiental como contra el narcotráfico que afecta a su ciudad natal, la segunda más grande de Francia.
Inició su labor como activista a los 17 años.
Hasta mediados de octubre, era visto como una promesa dentro del partido político Los Ecologistas (LE), y se esperaba que fuese candidato en las próximas elecciones municipales.

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Sin embargo, poco antes de las elecciones, Amine anunció que no podría presentarse porque estaba bajo custodia policial y debía abandonar Marsella debido a amenazas de muerte consideradas muy serias.
En septiembre lanzó un libro llamado «Marsella, seca tus lágrimas: vida y muerte en una tierra de drogas», que ofrece un relato emotivo desde la perspectiva de las víctimas de la violencia en esa urbe mediterránea.
Mehdi es el segundo hermano que ha sido asesinado por traficantes en esta familia.
En 2020, fue encontrado el cuerpo calcinado de Brahim Kessaci, de 22 años en ese momento.
Ese asesinato motivó a Amine a crear la organización Conscience, que se dedica a denunciar el impacto de las bandas en las comunidades obreras y ofrecer apoyo jurídico y psicológico a las familias afectadas.
Actualmente, la asociación cuenta con aproximadamente 800 integrantes.
Medios franceses, como La Dépêche du Midi, consideran a Amine una «pieza fundamental en la lucha contra el narcotráfico».
«Solo me queda luchar si no quiero morir»
Marsella es conocida por la violencia relacionada con el narcotráfico y la fuerte confrontación para eliminar un problema que afecta principalmente a los barrios del norte de la ciudad.
En su columna en Le Monde, Amine contó que recientemente la policía le advirtió que tuviera que salir de Marsella debido a las amenazas de muerte que ha recibido.
Acudió al funeral de su hermano menor protegido con un chaleco antibalas y bajo vigilancia policial intensiva.

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«Hablo porque no me queda otra opción que luchar si deseo seguir vivo. Hablo porque sé que el silencio beneficia a nuestros enemigos», redactó.
Además, instó a la sociedad a actuar con valentía y urgió al gobierno a implementar medidas.
El asesinato de Mehdi Kessaci vuelve a colocar en la agenda nacional la problemática del narcotráfico, que según analistas y autoridades francesas, está alcanzando dimensiones casi incontrolables.
La policía señaló que Mehdi tenía un «historial limpio» y no estaba involucrado con el narcotráfico, a diferencia de su hermanastro Brahim, cuyo asesinato se atribuye a un ajuste de cuentas.
1,1 millones de consumidores de cocaína
Según Étienne Blanc, senador y autor de un estudio reciente, el mercado del narcotráfico en Francia alcanza un valor de 7.000 millones de euros (US$8.000 millones), equivalente al 70% del presupuesto total del Ministerio de Justicia.
Añadió que alrededor de 250.000 personas dependen económicamente del narcotráfico en Francia, cifra que supera el número total de policías y gendarmes, que es de 230.000.
De acuerdo con Le Monde, el país cuenta con 1,1 millones de consumidores de cocaína.

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El 19 de noviembre, el presidente francés, Emmanuel Macron, criticó a estos consumidores, afirmando durante la reunión semanal del gabinete que «a veces es la burguesía del centro urbano quien financia a los narcotraficantes».
Macron había convocado un encuentro especial sobre drogas el día anterior en respuesta al asesinato de Mehdi y para evaluar el estado de la nueva ley antidrogas que fue aprobada en junio.
Esta ley establece una fiscalía especial enfocada en el crimen organizado, similar a la creada para combatir el terrorismo, con 30 magistrados expertos dedicados.
Asimismo, la legislación contempla que los narcotraficantes de alto nivel cumplan sus penas en aislamiento dentro de una prisión especializada, con el propósito de dificultar sus operaciones desde la cárcel.
Laurent Nuñez reportó señales de avance en la lucha contra el narcotráfico, destacando que los asesinatos en Marsella bajaron de 49 en 2023 a 24 en 2024.
Añadió que el número de puntos de venta de drogas en la ciudad se redujo a la mitad, pasando de 160 a 80.
«La guerra no está ganada, pero hemos logrado algunos resultados», afirmó.
«El mercado se ha disparado, igual que las ganancias»
Mathieu Verboud, autor del libro reciente «Narcotráfico: el veneno de Europa», sostiene que «Francia está en el epicentro de la geopolítica de las drogas».
«Con sus dos principales puertos, Marsella y Le Havre, posee una ubicación estratégica en esta Europa de libre circulación».
Verboud indicó que el incremento en la producción mundial de cocaína provocó «un aumento explosivo tanto de la oferta como de la demanda. El mercado ha crecido significativamente, al igual que los beneficios».
El autor advirtió que la gran fortuna acumulada por las organizaciones narcotraficantes les ha otorgado la capacidad de corromper desde trabajadores portuarios hasta políticos locales, proceso que, según él, ya está bastante avanzado en países como Países Bajos y Bélgica.
Diversos políticos franceses consideran que ha llegado el momento de desplegar al ejército para combatir el narcotráfico y las bandas que controlan numerosos barrios con fuerte presencia migratoria.
Christian Estrosi, alcalde de Niza, ciudad costera del sur de Francia, afirmó: «El narcotráfico ha evolucionado hacia el narcoterrorismo. Su objetivo ahora es infundir terror, someter y dominar».
Añadió: «Ya hemos desplegado con éxito medios para enfrentar el terrorismo. Es momento de actuar con firmeza contra el narcoterrorismo».
Estrosi se refería a la ola de atentados violentos yihadistas a mediados de la década pasada, que llevó a Francia a desplegar cientos de soldados patrullando las calles de muchas ciudades, donde aún permanecen.
Con información de Hugh Schofield y Norberto Paredes.

