Reactivación de la base naval Roosevelt Roads en Puerto Rico por EE.UU. en contexto de operaciones militares en el Caribe

Un caza F-35 de última generación estacionado en la antigua base naval de Roosevelt Roads. Tiene la cabina del piloto abierta y frente a él se encuentra de pie un hombre vestido de verde que tiene un caso puesto en la cabeza.

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En su momento, fue una de las bases navales más grandes de Estados Unidos, pero durante las últimas décadas las instalaciones de Roosevelt Roads en Puerto Rico se redujeron a una mera atracción turística.

Desde su clausura en 2004, y a pesar de los reiterados intentos de las autoridades locales para darle un nuevo propósito, Roosevelt Roads no logró superar su imagen de «base abandonada».

Sin embargo, ahora la situación cambia.

En el transcurso de los últimos tres meses, la antigua base naval ha retomado parcialmente su función previa al cierre como centro operativo para las fuerzas armadas estadounidenses.

En ese lugar se han desplegado cazas F-35 de última generación movilizados por el Pentágono, en el marco de una operación regional en el Caribe que oficialmente busca combatir el narcotráfico, pero que es interpretada por muchos como una estrategia para presionar al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

Además, la base ha recibido diversos recursos para apoyo logístico de operaciones militares, entre ellos equipos de comunicación y torres móviles de control aéreo.

Según una investigación visual realizada por Reuters, se han llevado a cabo reparaciones significativas en las pistas de aterrizaje y de rodaje, permitiendo su uso tanto para aviones de combate como para aeronaves de carga pesada, como el Boeing C-17 Globemaster, utilizado por EE.UU. para el transporte ágil de tropas y suministros.

Esta actividad ha reavivado en Puerto Rico el debate respecto a la conveniencia de reabrir formalmente la base de Roosevelt Roads, un tema que aunque no ha sido oficialmente planteado por las autoridades estadounidenses, genera tanto apoyo como rechazo en la isla caribeña.

Miembros de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos descargan carga en el Aeropuerto José Aponte de la Torre, anteriormente la Estación Naval Roosevelt Roads, el 12 de septiembre de 2025, en Ceiba, Puerto Rico.

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De la confrontación con los nazis a la invasión de Panamá

Soldados de Puerto Rico caminan uniformados durante un entrenamiento previo a ser enviados a la guerra de Corea.

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El nombre Roosevelt Roads honra al expresidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, quien propuso su creación en 1919 cuando era subsecretario de la Marina, y bajo cuya administración fue inaugurada como base naval en 1943.

Su propósito inicial fue ser un punto clave dentro del sistema defensivo estadounidense en el Caribe, especialmente para contrarrestar la amenaza de los submarinos nazis.

“Entre enero de 1942 y julio de 1943, una cantidad notable de barcos fueron hundidos por submarinos alemanes. Si se analiza la totalidad del Caribe, e incluso hasta el golfo de México, aproximadamente el 20% de las naves hundidas en la Segunda Guerra Mundial ocurrió en esta zona”, señala José L. Bolívar, historiador experto en la Segunda Guerra Mundial en el Caribe.

Según explica Bolívar, gracias a avances tecnológicos y modificaciones tácticas, las fuerzas navales lograron abatir numerosos submarinos germanos, lo que los llevó a retirarse de la región y eliminar la necesidad de construir más bases militares.

Con la llegada de la Guerra Fría, Roosevelt Roads se consolidó como un centro vital para apoyar las operaciones de la Flota Atlántica estadounidense, especialmente la Sexta Flota que actuaba en Europa, y también para sus aliados dentro de la OTAN.

“Roosevelt Roads tuvo un rol fundamental en 1962, durante la crisis de los misiles en Cuba, no solo porque contábamos con equipos para monitorear los acontecimientos, sino porque también disponíamos de barcos, portaaviones y aviones. La base fue una de las múltiples plataformas que sostuvieron el bloqueo marítimo a Cuba”, explica Bolívar.

“Posteriormente, en 1965, fue protagonista en la invasión de Santo Domingo. En los eventos en Granada (1983) y Panamá (1989), la base desempeñó un papel de apoyo, aunque secundario”, agrega el historiador.

El U.S.S. Barry (a la izquierda) navega junto al carguero soviético Ansov, que salía de Cuba, para inspeccionar su carga. El Barry no envió personal a bordo. El encuentro tuvo lugar a 565 millas al norte-noreste de Puerto Rico. La cubierta del Ansov estaba cubierta con equipo militar, incluyendo ocho grandes objetos alargados que parecían ser misiles soviéticos.

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La controversia de Vieques y la clausura de Roosevelt Roads

Uno de los aspectos más importantes de Puerto Rico desde el punto de vista militar, y de Roosevelt Roads en particular, es que estas instalaciones funcionaron como campos de entrenamiento.

En marzo de 1960, la base naval fue sede de la mayor movilización aérea militar en tiempos de paz para EE.UU., un ejercicio bautizado como «Big Slam/Puerto Pine» que involucró la movilización de más de 20.000 soldados, la transferencia de más de 11.000 toneladas de equipo y el despliegue de más de 200 aviones de la Fuerza Aérea.

Pero su rol más destacado fue como punto de apoyo para las prácticas militares que las fuerzas estadounidenses desarrollaron durante décadas en la isla de Vieques.

En los primeros años de la década de 1940, el ejército expropió el 75% del territorio de Vieques, ubicada al sureste de la isla principal de Puerto Rico, usándola como zona de entrenamiento y polígono de tiro con munición real.

En esa isla y también en Culebra, las fuerzas armadas estadounidenses junto con sus aliados de la OTAN ejercitaban maniobras, evaluaban armamento y mejoraban su precisión.

Según Bolívar, las maniobras navales en Vieques tuvieron un impacto positivo para EE.UU. durante la guerra de Corea (1950-1953).

Sin embargo, estas actividades generaron un constante malestar en la isla por sus consecuencias negativas en el ambiente local y la salud de sus habitantes.

Una larga avenida en Puerto Rico luce desbordada por miles de personas que marchan.

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El rechazo creció hasta niveles insostenibles desde abril de 1999, cuando un error durante un ejercicio militar causó la muerte de David Sanes Rodríguez, un boricua de 35 años que trabajaba como vigilante en un punto de observación naval.

Este incidente desencadenó masivas protestas que finalmente llevaron al cierre del uso militar de Vieques y Culebra en 2003.

Esta decisión también impactó negativamente a Roosevelt Roads, que para las autoridades estadounidenses perdió su función principal.

“Sin Vieques, no hay razón para mantener las instalaciones navales en Roosevelt Roads. Ninguna”, afirmó en ese momento el almirante Robert Natter, comandante de la Flota del Atlántico.

Así, en 2004, Estados Unidos procedió al cierre de esta base naval.

Crisis económica

Tres soldados estadounidenses caminan cargados con sus bolsos en la antigua base naval de Roosevelt Roads.

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Roosevelt Roads no era una instalación cualquiera: era uno de los principales empleadores en Puerto Rico, generando cerca de 3.000 empleos civiles y aportando alrededor de US$300 millones anuales a la economía local, según datos publicados por The New York Times en esa época.

El temor a un colapso económico fue generalizado tras el cierre, y la gobernadora de entonces, Sila Calderón, intentó sin éxito mantener la base operativa.

El municipio de Ceiba, donde se ubicaba la base, fue especialmente afectado por esta decisión.

“La economía local giraba completamente en torno a la base naval: desde mercados, boleras, un cine, un campo de golf y muchas actividades que generaban empleo para la comunidad. Había además locales de comida rápida y la base en sí creaba un círculo económico que sostenía a Ceiba en muchas áreas”, explica Samuel Rivera Valle, alcalde de Ceiba, en entrevista con BBC Mundo.

Rivera sostiene que la reapertura de la base representa una oportunidad, y resalta que en los últimos dos meses se han observado impactos positivos debido al regreso de la presencia militar estadounidense.

En este periodo han llegado más de 1.000 efectivos militares que han implementado mejoras en el aeropuerto de Roosevelt Roads, reparando la pista, activando la torre de control y realizando inversiones que han dinamizado la economía local, beneficiando también a municipios cercanos como Fajardo y Luquillo, cuyo sector hotelero y gastronómico ha registrado alta ocupación.

El alcalde expresa su esperanza de que el gobierno del presidente Donald Trump considere la reapertura definitiva de la base, no solo para operaciones contra el narcotráfico en el Caribe, sino también por su “ubicación estratégica frente a las amenazas que pueda enfrentar EE.UU.”

De acuerdo con Rivera, esta reapertura impulsaría también los planes de desarrollo contemplados para el municipio.

Un “diamante” por pulir

Soldados estadounidenses en una torre de control de la antigua base naval de Roosevelt Roads.

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Samuel Rivera no es el primero en proponer ideas para el desarrollo de Roosevelt Roads tras el fin de las operaciones militares.

Desde el cierre se inició un proceso para asignar nuevos usos a los cerca de 35 kilómetros cuadrados que abarcaba la base, de los cuales aproximadamente 16 eran reutilizables, mientras el resto estaba cubierto por extensos manglares y áreas húmedas.

La Armada estadounidense planeó transferir una parte de esos terrenos al gobierno local, destinar otra parte a agencias federales y vender el resto al público.

En abril de 2004, el gobierno de Puerto Rico anunció ambiciosos planes para el área, que incluían un muelle para cruceros, un aeropuerto comercial, un complejo turístico y un parque industrial ligero.

“Esta es la gran oportunidad para Puerto Rico de diversificar su base económica”, declaró entonces el secretario de desarrollo económico, Milton Segarra.

Más de dos décadas después, esos planes apenas han avanzado o se han materializado solo parcialmente.

Esto explica que funcionarios como Rivera busquen aprovechar esta “segunda vida” que parece emerger para la antigua base.

Recientemente, la senadora Nitza Morán, del Partido Nuevo Progresista, presentó una resolución en la Legislatura para investigar el estado actual de Roosevelt Roads y definir posibles rutas para su desarrollo futuro.

“Es necesario optimizar los activos gubernamentales y determinar cómo podemos movilizarlos para el beneficio de los municipios involucrados y promover el desarrollo que todos necesitamos”, afirmó la legisladora a BBC Mundo.

Miembros de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos descargan carga en el Aeropuerto José Aponte de la Torre, anteriormente la Estación Naval Roosevelt Roads, el 12 de septiembre de 2025, en Ceiba, Puerto Rico.

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No obstante, la reapertura de Roosevelt Roads como base militar también enfrenta críticas.

Sonia Santiago Hernández, representante de la ONG Madres Contra la Guerra, se opone a esta posibilidad por los daños ambientales y a la salud pública que podría ocasionar.

En declaraciones para BBC Mundo, sostiene que los terrenos donde operó la Armada aún están contaminados y cuestiona el uso de Puerto Rico como plataforma para operaciones militares contra otras naciones.

“No queremos que Puerto Rico se convierta en trampolín para invadir países, porque nadie tiene derecho a intervenir y violar la soberanía”, afirmó.

Asimismo, destaca un estudio reciente de la Universidad de Puerto Rico que revela que la presencia militar estadounidense no generó beneficios económicos significativos para la isla.

José G. Caraballo Cueto, autor del estudio y profesor en la Escuela Graduada de Administración de la misma universidad, afirmó a BBC Mundo que la idea de que las bases militares impulsan el crecimiento económico “es un mito no respaldado por los datos”.

Caraballo realizó una comparación de las situaciones laborales en los municipios de Vieques y Ceiba entre 2003 y 2024.

“Ambos municipios siguen siendo predominantemente pobres, pero estaban en peores condiciones cuando la Marina realizaba sus prácticas militares. Las tasas de desempleo y empleo eran más desfavorables antes, sin incluir el costo en salud, como el incremento en casos de cáncer en Vieques que investigaciones han vinculado directamente con estas prácticas”, explicó.

El economista contrasta esto con el caso de Aguadilla, que tras el cierre de la base Ramey en 1973, se transformó en uno de los municipios más prósperos fuera del área metropolitana.

“Aguadilla supo aprovechar el cierre de la base militar y estableció el segundo aeropuerto comercial más importante de Puerto Rico. Además, desarrollaron un sector aeroespacial, y fue uno de los pocos municipios que crecía en Puerto Rico antes de la reconstrucción post huracán María”, consideró.

Aunque Caraballo reconoce que Vieques y Ceiba han experimentado una reducción poblacional, atribuye este fenómeno a la crisis económica que afectó a Puerto Rico tras la finalización en 2006 de una exención fiscal clave para la manufactura.

El alcalde de Ceiba, Manuel Rivera, tiene una visión diferente, vinculando la disminución demográfica de su municipio —de 20.000 a 11.200 habitantes— al cierre de la base naval.

“Sin duda, esto está relacionado con el cierre de Roosevelt Roads. La actividad comercial vinculada a la base disminuyó y el municipio fue decayendo económicamente. Ahora el 33% de nuestra población son adultos mayores porque los jóvenes emigran en busca de oportunidades que Ceiba no puede ofrecer”, relató.

Parte frontal del Sikorsky CH-53K King Stallion de los Marines de EE. UU. en la Estación Naval Roosevelt Roads, el 12 de septiembre de 2025, en Ceiba, Puerto Rico.

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Rivera sostiene que Roosevelt Roads cuenta con un gran potencial, incluyendo dos marinas, un dique seco, uno de los aeropuertos más grandes del Caribe y una “playa espectacular”.

Menciona que entre sus proyectos está un desarrollo inmobiliario de viviendas lujosas, un campo de golf y una marina que compita con Puerto del Rey, el mayor puerto del Caribe.

Desde su perspectiva, la reactivación de la base naval facilitaría el desarrollo de estas iniciativas.

“Queremos que Roosevelt Roads se convierta en el diamante que todos reconocen”, afirmó.

No obstante, no está claro si las autoridades estadounidenses planean volver a establecerse de manera permanente en el lugar, que ha sido utilizado esporádicamente para emergencias, como el apoyo a Puerto Rico tras el huracán María en 2017.

Al responder a BBC Mundo, un representante del Pentágono indicó que aunque el Comando Sur mantiene personal y equipo en el aeropuerto José Aponte de la Torre —situado en la antigua base de Roosevelt Roads—, por motivos de seguridad no divulgan detalles sobre las operaciones actuales o futuras.

Por ahora, se sabe que la Administración Federal de Aviación (FAA) impuso una restricción de vuelos “por razones excepcionales de seguridad” sobre la zona costera sureste de Ceiba, vigente hasta el 31 de marzo de 2026.

Por lo tanto, por el momento, queda incierto si la presencia estadounidense en la antigua base será algo temporal o, como espera Rivera, servirá para revitalizar ese “diamante”.

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