Un templo románico-mudéjar, casi desconocido fuera de su comarca, conserva en su interior los reflejos de dos momentos cruciales en la historia española: la coronación de Juana «la Loca» y los daños ocasionados por la Guerra Civil
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Navarredonda y San Mamés, en el corazón de la Sierra Norte de Madrid, guarda uno de los vestigios históricos menos reconocidos de la comunidad: un monumento medieval que simbolizó el comienzo del reinado de Juana I de Castilla y que siglos después estuvo vinculado a las consecuencias de la Guerra Civil.
Solo al adentrarse por praderas y caminos de tierra se percibe que, a las afueras del núcleo urbano, se encuentra un edificio que ha definido la identidad del municipio durante siglos. La Iglesia de San Mamés, erigida en un estilo románico-mudéjar característico de la zona, se asienta sobre la antigua ermita construida por los primeros colonos francos. Fue allí donde tuvo lugar la coronación de Juana «La Loca», evento que transformó este pequeño asentamiento rural en escenario de decisiones políticas trascendentales para la Corona.
En Villavieja del Lozoya, esta edificación de mampostería y ladrillo visto conserva un ábside semicircular de estilo románico-mudéjar que ha resistido invasiones, restauraciones y conflictos bélicos. Su cabecera rectangular y la espadaña con tres arcos para las campanas conforman una imagen de sobria elegancia. Durante la Guerra Civil se descubrieron en su interior restos de un pantocrátor románico que habían permanecido ocultos tras intervenciones previas.
La construcción, que en un principio fue una ermita aislada, fue restaurada tras la contienda, respetando su perímetro original y reemplazando el retablo moderno instalado en los años cuarenta por otro en 1970. Su historia, alejada de las rutas turísticas convencionales, realza el valor patrimonial de una comarca que ha preservado el espíritu de la Sierra Norte de Madrid. Además de su relevancia histórica, el templo se integra de forma armoniosa en el entorno, convirtiéndose en un destino imprescindible para senderistas y aficionados al arte románico.
Un entorno rural con naturaleza, senderos y herencia árabe
La localidad de Navarredonda y San Mamés surgió de pequeños asentamientos árabes fundados en el siglo XI, que posteriormente fueron incorporados al alfoz de Sepúlveda bajo el reinado de Alfonso VI. En sus calles aún se escucha la historia de pastores y campesinos que construyeron cabañas junto al arroyo del Chorro. La iglesia no es su único legado: rutas a pie como la de La Chorrera de San Mamés —con una cascada de 30 metros— y espacios etnográficos como la Fragua o la Piedra de la Reguera completan la experiencia del viajero atraído por la historia y la naturaleza intacta.
El acceso a este enclave es sencillo para quienes parten desde Madrid. Desde la A-1, la salida 74 hacia Buitrago del Lozoya conduce a San Mamés por la M-634, y desde allí se toma la M-974 hacia Navarredonda. Otra alternativa es desviarse por la M-604 en dirección a Rascafría y conectar con la M-635 hasta llegar a la rotonda que une ambos núcleos. Más allá de los paisajes y senderos, este rincón montañoso ofrece también una lección de historia escrita en sus propias piedras.
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Navarredonda y San Mamés, en plena Sierra Norte de Madrid, alberga uno de los secretos históricos menos divulgados de la región: un monumento medieval que representó el comienzo del reinado de Juana I de Castilla y que siglos después se asoció con los daños de la Guerra Civil.

