Motivos detrás del interés del Papa en ajustar la devoción a la Virgen María, madre de Jesús

Una mujer que sería María abrazando a Jesús.

Fuente de la imagen, Dominio Público

El papa León XIV definió el lugar de María, madre de Jesús, dentro de la doctrina y la tradición católica mediante un documento divulgado esta semana.

Para algunos, pareció que la principal santa del misticismo católico había sido desplazada.

Especialistas consultados por BBC News Brasil indicaron que el gesto simboliza una corrección a la "mariolatría", corriente que pretendía asignarle un rol central en la narrativa de la salvación y que, en clave ecuménica, responde a las frecuentes críticas protestantes acerca de la veneración que los católicos rinden a esta figura.

En la práctica, el texto actúa como un freno a ciertos excesos de devoción, la cual ha crecido notablemente durante los últimos siglos, llegando incluso a usurpar la preeminencia que, según la Iglesia, corresponde únicamente a la Santísima Trinidad: Dios Padre, Jesús Hijo y el Espíritu Santo, que es la fuerza divina.

Elaborado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, firmado por León XIV y publicado el miércoles 5 de noviembre, este documento ofrece una perspectiva histórica sobre la comprensión de María a lo largo del cristianismo, rechaza el título de "corredentora" para ella y recomienda cautela al utilizar el término "mediadora" para referirse a su papel.

Dentro del lenguaje cristiano, redentor es quien libera, función atribuida a Jesús. Mediadora, en cambio, sería aquella que intercede o media.

Para el teólogo Vinícius Paiva, especialista en mariología y miembro del consejo directivo de la Academia Mariana de Aparecida, donde también enseña, la intención del documento papal no es afectar la devoción popular, sino "enderezar la forma de venerar a María".

"Los focos principales del documento son los títulos ‘corredentora’ y ‘mediadora de todas las gracias’", señala, aclarando que dichos términos no son habituales en la devoción popular.

María con varios ángeles a sus pies.

Fuente de la imagen, Dominio Público

El escrito de la Iglesia también reprocha la "instrumentalización política" de la figura religiosa y, aunque reconoce la misión de María en el plan de salvación mediante Jesús, subraya que ella es una intercesora, la "madre de los fieles" que ora pero que no posee por sí misma la autonomía para rescatar a nadie.

De acuerdo con el documento, es importante prevenir "el riesgo de concebir la gracia divina como si María fuera una distribuidora de bienes o energías espirituales desvinculadas de la relación personal con Jesucristo".

En las redes sociales, varios católicos expresaron su malestar. En X, abundan publicaciones que califican el documento como "nefasto" o incluso "satánico".

"Ojalá vivamos para presenciar, algún día, a un Papa que proclame el dogma de que la Virgen María es corredentora", escribió un usuario.

"Contra la Mater Populi Fidelis", publicó otro, haciendo referencia al título oficial del texto vaticano.

"Otro ataque del Vaticano contra la Santa Iglesia Católica", opinó una persona más. También se encuentran críticas en YouTube y otras plataformas sociales.

2.000 años de disputas

El teólogo Alberto Tasso, profesor del Centro Universitario Adventista de São Paulo e investigador de la historia del cristianismo en la Universidad Andrews de Estados Unidos, recuerda que los debates sobre el rol de María se inician en los albores del cristianismo.

El documento de esta semana retoma que el interés por la maternidad divina fue destacado desde los primeros siglos, cuando María recibió el título Theotokos, o Madre de Dios, otorgado por los líderes cristianos reunidos en el Concilio de Éfeso en el año 431.

"Esta noción elevó a María a un nivel superior al de una madre ordinaria", señala Tasso.

Con este texto, el teólogo interpreta que León XIII no modifica el concepto de Theotokos, sino que realza el lugar de Cristo como único mediador.

"Considero que es una posición interesante, inclusive encomiable, la de aclarar y destacar a Cristo como el único mediador", argumenta.

En ciertos sectores del cristianismo, la devoción a María solo gana terreno.

Dentro de la Iglesia católica, se han establecido varios dogmas sucesivos: que fue concebida sin el pecado original, que permaneció virgen toda su vida y, hace 75 años, en 1950, que fue asunta al cielo en cuerpo y alma.

Los protestantes, por su parte, basados exclusivamente en la Biblia y sin apoyarse en la tradición magisterial, le otorgan un papel más modesto y humano, representándola como una madre piadosa y virtuosa que posibilitó la llegada de Jesús, pero sin atribuirle mayores funciones.

La visión católica se ha desarrollado de tal forma que, frecuentemente, María ha llegado a ocupar un protagonismo que originalmente no estaba presente en la doctrina.

Una representación algo caricaturesca, pero con un trasfondo social significativo, puede verse en la obra teatral *El Auto de la Compadecida*, escrita por Ariano Suassuna (1927-2014) en 1955 y adaptada al cine en 2000.

En dicha historia, cuando el protagonista João Grilo se enfrenta al temido juicio final y tiene motivos suficientes para ser condenado al infierno, logra salvarse al suplicar a la madre de Jesús, la "misericordiosa", que interceda por él, y ella, actuando como madre amorosa, le otorga una segunda oportunidad.

Fotografía en blanco y negro de personas caminando. Al fondo se ven edificios y una multitud.

Fuente de la imagen, Archivo Nacional

Históricamente, el teólogo Tasso señala que en los últimos siglos el catolicismo permitió cierta distancia de Jesús como mediador. Para él, la figura del hijo de Dios se ha ido divinizando cada vez más y perdiendo humanidad.

Esto generó un espacio para la veneración de María como un personaje más cercano a los creyentes.

"De allí surge la idea de que el hijo nunca negaría una petición de su madre. La oración del Ave María, en la cual se le ruega que 'ruegue por nosotros, pecadores', evidenciaría este pensamiento", observa.

"La devoción mariana tiene raíces profundas y siempre ha sido estrechamente vinculada a la fe popular. Su función como madre acerca a María a los fieles de manera más tangible y concreta que la noción de un Dios intangible y espiritual", afirma la historiadora y antropóloga Lidice Meyer, autora del libro "El cristianismo en lo femenino".

"La fe popular apela a todos los sentidos humanos: precisa del contacto físico con el objeto de veneración, la repetición sonora de oraciones y hasta del aroma de una vela o flores ofrecidas".

"En la mayoría de las iglesias católicas, la imagen de María se coloca sobre el altar principal, con frecuencia en una posición más destacada que Cristo, mientras que la representación de Dios Padre y del Espíritu Santo suele ser escasa, lo que lleva a interpretar, aunque de forma inconsciente, su relativa importancia en la fe y la salvación".

"No es novedoso que la jerarquía eclesiástica preste atención a posibles desviaciones doctrinales que puedan surgir desde el sentido común", agrega.

El panorama es, por tanto, complejo en el campo de la fe.

"Hay grupos religiosos, incluyendo colectivos conservadores y ultraconservadores, que desde hace décadas reclaman que la Iglesia establezca el dogma de corredentora y mediadora de todas las gracias para María", comenta el teólogo Paiva.

"Sin embargo, la Iglesia lo ha rechazado. El magisterio papal, tras el Concilio Vaticano II, ha repudiado enfáticamente el uso de estos términos para describir la relación de María con la obra salvadora".

"Para el pueblo fiel, nada cambia", indica Paiva. "La relación filial que mantienen con María continuará".

Según el teólogo, este es el "principal logro" del documento. Destaca que León XIV creó un "nuevo título que sintetiza esta relación con la comunidad".

"Nuestra Señora es la madre de los fieles", traduce la expresión latina que titula el texto. El documento protege esta maternidad espiritual de María".

"No se ocupa de la devoción popular. Más bien, corrige la terminología usada por ciertos sectores maximalistas dentro de la Iglesia", aclara Paiva.

En el ámbito de la mariología, así se denomina a quienes se enfocan más en las dimensiones "divinas" de María que en sus aspectos históricos y humanos.

Se considera maximalista a quien posiciona a María por encima de los demás santos.

"La llegan a equiparar casi con Dios", apunta Paiva.

"Es una perspectiva que entiende a María como si fuera la cuarta persona de la Santísima Trinidad", explica el teólogo e historiador Gerson Leite de Moraes, profesor de la Universidad Presbiteriana Mackenzie.

Desde la proclamación del último dogma mariano en noviembre de 1950 por el papa Pío XII (1876-1958), algunas tendencias dentro del catolicismo han defendido un nuevo dogma que la declare oficialmente corredentora.

"María como corredentora sería el quinto dogma mariano, que aunque ha sido propuesto por algunos, no concuerda con la doctrina cristiana", sintetiza la antropóloga Meyer.

"Aceptar que María cumple la función de corredentora implica conferirle la divinidad de Cristo y disminuir el papel de Jesús en la cruz. La muerte de Cristo es sustitutiva y solo funciona porque Cristo es Dios".

Foto en blanco y negro de la vista desde lo alto de una piedra que muestra el mar y una ciudad en el fondo

Fuente de la imagen, Archivo Nacional

De forma oficial, esta propuesta siempre encontró oposición en las altas esferas del catolicismo.

El Concilio Vaticano II, celebrado entre 1962 y 1965, estableció claramente que María, en la narrativa de la salvación, está subordinada a Jesús y no puede igualarse a él.

Meyer resalta el valor de este encuentro para "restituir la humanidad a María", presentándola "como mujer y discípula y definiendo que su culto debe estar ‘orientado al centro cristológico de la fe cristiana’".

El papa Juan Pablo II (1920-2005) usó el término en al menos siete ocasiones, pero nunca explicó con claridad su significado.

No obstante, ningún Papa mostró voluntad de convertir ese vocabulario en dogma.

Francisco (1936-2025), predecesor de León XIV, rechazó explícitamente esta idea y enfatizó a María como "primera discípula".

"Esto pone un punto final al término corredentora. [León XIV] declara que el nombre es inapropiado, inoportuno y que no debe usarse", explica Paiva.

"En cuanto a la mediadora de todas las gracias, las indicaciones apuntan a que este concepto se aclare bien ante el pueblo: hay una atención pastoral para evitar que se piense que María tiene un poder separado del poder de Dios".

"Se realizó un ajuste para que el lenguaje relacionado con María sea más mesurado, adecuado y congruente con la doctrina eclesiástica misma", contextualiza el teólogo Paiva.

"La nota no trae novedades. Pero deja una aplicación práctica: la prohibición de la palabra corredentora", concluye Paiva. &quot>No se trata de una respuesta a la fe popular, sino de una corrección".

¿Disminución?

"Considero que la Iglesia católica [con este texto] no rechaza en modo alguno la devoción popular [a María], sino que la regula dejando claro el límite entre la adoración exclusiva a Dios y la veneración a la Virgen", afirma el teólogo e historiador Fabio Darius, profesor del Centro Universitario Adventista de São Paulo.

Para él, cuando la Santa Sede la sitúa como "primera discípula" en lugar de "redentora", enfatiza "la supremacía de Cristo", mostrando la cooperación de María como "fruto de un acto divino".

&quot>Pienso que, aunque los fieles de todas las épocas, incluso en la actualidad, denominen a María con términos elocuentes y sinceros, es necesario buscar la precisión teológica, porque un malentendido puede conducir a errores cristológicos, es decir, a devaluar el papel de Cristo", resalta Darius.

&quot>Quienes interpretan las palabras del Papa como una ‘disminución’ del papel de María deberían leer el texto con mayor detenimiento", subraya Meyer. &quot>León XIV no presenta novedades. Únicamente señala que los títulos marianos deben usarse con cuidado, pues pueden inducir a malas interpretaciones, especialmente entre los fieles con devoción sencilla".

Menciona como ejemplo la idea de María como "mediadora". El texto vaticano expresa: "Ella, siendo la primera redimida, no pudo ser mediadora de la misma gracia que ella recibió".

&quot>Esto implica que María no distribuye gracias sin el consentimiento de Jesús. La teología que sostiene la oración del Ave María indica que María puede interceder por nosotros, pero no salvarnos", explica la antropóloga.

&quot>Por lo tanto, la expresión ‘María mediadora’ se refiere a esta capacidad de interceder ante Jesús y no a una mediación directa con Dios. Sin embargo, para evitar confusiones, se recomienda evitar este título mariano".

El escrito papal precisa: "El término ‘mediación participativa’ puede reflejar un sentido adecuado y valioso del lugar de María, aunque si se interpreta incorrectamente fácilmente puede oscurecer o incluso contradecir este puesto. La mediación de Cristo, que en ciertos aspectos puede ser ‘inclusiva’ o participativa, en otros es exclusiva e irrepetible".

&quot>El documento no desmerece a María. Eleva a Cristo", apunta Tasso. &quot>No indica que María no debe ser venerada ni modifica la función histórica que desempeña en el catolicismo".

Paiva coincide en que el escrito no menoscaba la figura de María, sino que la realza.

&quot>Todos podrían considerarse corredentores si ofrecieran su sacrificio junto al de Cristo", explica. &quot>Pero solamente hay una madre del Redentor". En su visión, el texto "amplía la mirada sobre María".

&quot>No la han rebajado, sino que la han reposicionado y la están considerando desde una óptica más amplia y acorde con la mariología actual", sostiene el profesor.

&quot>En el ámbito popular, esto tendrá escaso impacto. En el pastoral, algunas acciones deberán ser revisadas y reformuladas. Principalmente afectará a quienes más protestan, los ultraconservadores y conservadores que construyeron una imagen regia de María, atribuyéndole un poder particular".

Una fotografía en blanco y negro muestra al Papa en un coche pasando entre una multitud de personas con banderas y carteles brasileños.

Fuente de la imagen, Archivo Nacional

&quot>Me parece una orientación teológica más clara, ya que preserva la devoción, pero atenúa ciertos aspectos complejos. Este supuesto equilibrio es, a mi modo de ver, un intento de corrección doctrinal", concluye Darius.

&quot>María jamás tuvo, ni tiene ni tendrá un rol secundario en la fe católica. En particular, no creo que esta nota transforme significativamente cómo se percibe a María en muchas comunidades, que durante generaciones han encontrado en ella consuelo y mediación".

&quot>El documento también especifica que María no debe ser instrumentalizada políticamente por grupos. Esto ocurre con frecuencia: se usa la figura de María para decir: ‘Aquí estamos orando por la gran victoria’. El texto cuestiona esta práctica", señala Paiva.

Diálogo ecuménico con los evangélicos

&quot>No es una reacción católica contra el avance evangélico", explica Paiva. &quot>Pero el documento tiene un propósito ecuménico".

Asegura que, debido a cómo los católicos entienden a María, el diálogo con otras ramas del cristianismo se vuelve "aún más complejo". Con este ajuste, el Papa puede fortalecer lazos con otros sectores cristianos.

Para el teólogo Tasso, el documento papal fomenta un "mejor diálogo" con el mundo, "especialmente con el evangélico".

&quot>Sin dudas, esta precisión católica responde al crecimiento del movimiento evangélico, que suele criticar la percepción de María como un ser casi divino, con prerrogativas similares a las divinas", enfatiza.

Darius señala que la nota eclesiástica "es evidentemente ecuménica".

&quot>Considero que este aspecto ecuménico es un argumento fundamental para que la Iglesia católica desaliente ciertos títulos. Al afirmar que Cristo es único redentor y mediador, el catolicismo busca aproximarse a otras iglesias cristianas, ya que este tema es una barrera teológica importante en el diálogo ecuménico".

Meyer no piensa que la motivación de León fuera el avance evangélico.

&quot>No obstante, es cierto que la perspectiva más amplia sobre el papel especial de María en la redención facilita un mayor acercamiento entre las dos principales ramas del cristianismo: catolicismo y protestantismo", reflexiona.

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