Un trabajador del sector ha compartido un vídeo para visibilizar el problema de los precios en carretera y ha generado mucho debate
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En los días recientes, un vídeo difundido en TikTok por la gasolinera EasyGas ha provocado un intenso debate en redes sociales acerca de una duda que muchos conductores tenían: ¿por qué no existen gasolineras ‘low cost’ en autopistas, autovías ni cerca de los aeropuertos? En el material, un empleado de esta cadena explica que la falta de estaciones económicas en esas ubicaciones no es fortuita, sino que resulta del sistema de concesiones establecido por el Estado.
Según indica, únicamente grandes petroleras como Repsol, Cepsa o BP tienen acceso a esos lugares estratégicos, dado que se trata de espacios públicos sometidos a licitación con precios que resultan prohibitivos para pequeñas empresas. El vídeo, que ya suma cientos de miles de visualizaciones, denuncia un monopolio que muchos usuarios desconocían.
Las estaciones situadas en autopistas o autovías son concesiones estatales o de comunidades autónomas, y su explotación se asigna mediante concursos públicos cuyo costo inicial puede variar entre los 50 y 100 millones de euros. Este monto deja fuera a las empresas independientes o de bajo coste, que no logran competir con los grandes actores del sector. “Solo las grandes petroleras pueden afrontar estas inversiones y las tarifas anuales por operar en estas ubicaciones”, explicaba el trabajador en su vídeo, lo que desató una gran cantidad de comentarios y reacciones.
Un modelo que favorece a las grandes petroleras
El sistema de concesiones para gasolineras en autopistas y autovías tiene sus raíces en las décadas de los 80 y 90, cuando el Estado reguló estos puntos de servicio para garantizar mantenimiento, seguridad y suministro constante. No obstante, con el transcurso del tiempo, esta regulación ha afianzado un panorama dominado por las grandes marcas.
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Las licitaciones públicas contemplan requisitos técnicos, financieros y logísticos que resultan difíciles de cumplir para pequeñas compañías: además del elevado coste inicial, tienen que asegurar un servicio 24 horas, contar con tiendas y restaurantes anexos, y mantener personal permanente.
Esta estructura, tal como denuncian asociaciones de consumidores y empresarios del sector, impide que nuevas marcas ‘low cost’ puedan competir en igualdad de condiciones. En la práctica, el mercado queda dominado por las grandes petroleras, que pueden sostener precios más altos sin perder clientes, aprovechando su ubicación privilegiada y la necesidad de los conductores de repostar sin desviarse.
El debate en redes: desviarse o apoyar el comercio local
En los comentarios del vídeo viral de EasyGas, varios usuarios coincidían en que prefieren hacer un pequeño desvío para llenar el tanque a menor precio en gasolineras de pueblos o ciudades cercanas. “Tardo cinco minutos más, pero me ahorro diez euros”, comentaba un usuario. Otros, por el contrario, defendían la comodidad de repostar sin salir de la autopista.

Lo cierto es que esta práctica también conlleva un efecto positivo secundario: favorece al comercio local. Al desviarse, los conductores no solo acceden a combustible más barato, sino que aprovechan para comprar en tiendas, comer en bares o detenerse en negocios locales que dependen del flujo vehicular.
El vídeo de EasyGas ha servido para poner en evidencia un tema que involucra economía, regulación y sostenibilidad territorial. Mientras tanto, los conductores enfrentan el mismo dilema: pagar más por comodidad o ahorrar y, a la vez, contribuir al desarrollo de las economías locales pequeñas.
