Disputa entre Alcalá de Henares, la Xunta y el Gobierno por el manuscrito original de ‘La Colmena’

Camilo José Cela, Alfonso Rueda, Ernest Urtasun y Judith Piquet.

El descubrimiento fortuito del manuscrito original de ‘La Colmena’ de Camilo José Cela en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares ha generado una controversia sobre su custodia y exhibición.

Tanto el Ayuntamiento de Alcalá de Henares como la Xunta de Galicia exigen que el manuscrito sea mostrado en sus respectivas sedes, alegando sus vínculos culturales y afectivos con Cela y su obra.

Por su parte, el Ministerio de Cultura sostiene que el manuscrito pertenece al patrimonio estatal, dado que forma parte de los archivos del antiguo Ministerio de Información y Turismo, reavivando el debate sobre la gestión del legado literario en España.

Este manuscrito, que permaneció oculto durante más de setenta años debido a un error archivístico, constituye la primera versión completa conocida de la novela, la cual fue censurada durante el franquismo y es una pieza fundamental de la literatura de la posguerra española.

La localización del manuscrito original de La Colmena, de Camilo José Cela, ha provocado un enfrentamiento entre el Ministerio de Cultura, encabezado por Ernest Urtasun, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, liderado por Judith Piquet, y la Xunta de Galicia, bajo la presidencia de Alfonso Rueda.

El Consistorio de Alcalá ha solicitado mantener el documento —que apareció de forma inesperada en un archivo nacional situado en su localidad— y exponerlo dentro de su oferta museística y literaria.

De manera similar, el Ejecutivo de Alfonso Rueda ha solicitado la custodia, destacando que el deseo de Cela fue que Galicia velara por mantener su legado «unificado».

El texto de La Colmena, enviado por Camilo José Cela a la censura franquista en 1946, estuvo escondido más de siete décadas en el Archivo General de la Administración (AGA), dependiente del Gobierno central y ubicado en Alcalá de Henares.

Este hallazgo, producto del azar y de una investigación académica, ha vuelto a abrir la discusión acerca de quién debe custodiar los patrimonios literarios y en qué lugar deberían ser mostrados.

Alcalá apuesta por su exhibición y reaviva la propuesta de José Luis Rodríguez Zapatero para crear un gran museo en la ciudad con apoyo gubernamental.

Desde el equipo de Judith Piquet exigen a Urtasun que el documento, que permaneció «perdido» en el archivo, sea trasladado a la ciudad para su exposición. Insisten en que Alcalá no debe «perder» un hallazgo de valor incalculable que ha estado allí durante décadas.

Por ello, solicitan su musealización «de manera inmediata» y señalan un lugar para ello: el Archivo de la Creación Literaria, un gran museo de las letras anunciado por Zapatero en 2010 y del que «nunca más se supo nada».

El equipo de Piquet asocia el manuscrito a la identidad cultural de Alcalá, ciudad natal de Miguel de Cervantes y sede del Premio Cervantes. Además, vinculan directamente a Cela con la ciudad por motivos afectivos.

«En esta ciudad, Cela recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Alcalá de Henares en 1989, fue un gran impulsor y presidente del Patronato del Premio Cervantes, su presencia era habitual en la ciudad durante los años 80 y 90 y, además, cabe recordar sus elogios hacia Alcalá», enumeran.

Desde el Ayuntamiento recuerdan que Camilo José Cela llegó a describir Alcalá de Henares como el «origen y la consagración de la lengua».

Xunta de Galicia

En el otro lado está la Xunta de Galicia. Esta misma semana, el gobierno de Rueda ha enviado una carta al Ministerio de Cultura para «proteger conjuntamente uno de los legados literarios más importantes del autor».

La Fundación Camilo José Cela, que depende de la Xunta, posee colecciones variadas y con alto valor cultural.

Entre sus recursos, alberga los manuscritos de sus 14 novelas publicadas, 52 obras menores y una biblioteca con más de 60.000 volúmenes, además de una hemeroteca con más de 42.000 ejemplares de publicaciones periódicas.

Por ello, el consejero gallego de Cultura, Lengua y Juventud, José López Campos, ha expresado al Ministerio su disposición para mostrar el mecanoscrito de La Colmena.

El Ministerio dirigido por Urtasun no ha considerado la opción de transferir la custodia de este documento inédito ni de firmar acuerdos con el Ayuntamiento de Judith Piquet o con el gobierno gallego.

Insisten únicamente en que el manuscrito forma parte de los archivos del antiguo Ministerio de Información y Turismo, por lo que la custodia patrimonial corresponde al Estado.

El documento cuenta con cien páginas mecanografiadas junto a apuntes del escritor destinados al prólogo y sugerencias de autores contemporáneos.

Es la primera versión completa conocida de la novela que Cela envió a la censura y que fue prohibida por «atacar el dogma y la moral».

La obra no pudo publicarse en España hasta años después y terminó convirtiéndose en una obra clave de la narrativa española posterior a la guerra civil.

El descubrimiento tiene autor. Fue realizado por el profesor Alejandro Alonso, especialista en Literatura Contemporánea del Brookings College de la City University of New York, quien ha compartido detalles con EL ESPAÑOL.

Alonso estaba en España realizando una estancia para investigar la censura franquista, centrada en expedientes literarios de la primera década de los 50. El 29 de septiembre, mientras examinaba documentos en el AGA, encontró el mecanoscrito original que Cela remitió a la censura.

Hallazgo accidental

El hallazgo fue totalmente fortuito. Según detalla, consultaba informes de 1953 cuando, en el expediente «62 bis 46», cuya fecha no coincidía con el envío, localizó el texto fechado en diciembre de 1945.

Ese fallo en la clasificación explicaría por qué el documento nunca había sido identificado. «En los archivos, con paciencia, se encuentran textos relegados a zonas oscuras por malas clasificaciones o simples descuidos», comenta el investigador.

Alonso describe el manuscrito como una versión distinta a la posterior publicación. «El comienzo de la novela es un ensayo de narración objetivista, que, aunque reconocible en fragmentos posteriores, Cela fue dejando de lado», explica.

«Este mecanoscrito, mucho más contenido que La Colmena de 1963, muy duramente censurada, me ofreció una nueva perspectiva para comprender la obra y su contexto», añade.

El investigador admite que, aunque no trabajaba específicamente sobre Cela, el momento del hallazgo fue impactante. «Se trata de una obra que forma parte de la educación histórica y cultural de varias generaciones y posee un gran peso simbólico», afirma.

Este descubrimiento podría abrir la puerta a una futura edición crítica del texto original, aunque Alonso señala que España carece de una tradición sólida en estudios genéticos de borradores similares a la francesa. Considera que la Fundación Camilo José Cela podría emprender el proyecto, aunque con un enfoque “fundamentalmente filológico y crítico”.

Preguntado sobre la disputa política, Alejandro Alonso mantiene la neutralidad, pero destaca el rol del Archivo General de la Administración (AGA). Recuerda que el documento «ya está en Alcalá, dentro de un archivo excepcional, con personal altamente capacitado y colaborador».

No obstante, recomienda un balance entre custodia y acceso público: los archivos, según él, «no deben ser castillos blancos rodeados por un foso«, sino que deben compartir sus fondos mediante préstamos, exposiciones o jornadas.

Para Alonso, desmembrar el archivo no sería positivo y cree que extraer la obra de Cela podría abrir la puerta a la salida de muchos otros textos.

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