El tribunal rechaza las medallas otorgadas por Interior a los héroes de la dana por exceder la discrecionalidad.

Agentes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil, en la dana.

La Audiencia Nacional ha corregido al Ministerio del Interior por otorgar de manera arbitraria medallas a los agentes que participaron en los rescates durante la dana, ordenando que se entregue la Cruz al Mérito con distintivo rojo a un sargento del GEAS.

El juez consideró que el Ministerio pasó por alto informes técnicos y evaluaciones de los superiores del agente, quienes respaldaban el riesgo extremo asumido en el rescate nocturno en aguas turbulentas.

La sentencia critica que Interior redujo la categoría del galardón sin bases técnicas sólidas, ignorando la opinión experta sobre el peligro inevitable de perder la vida en la operación.

El fallo judicial surge en medio de controversias internas por la supuesta arbitrariedad y trato desigual en la asignación de medallas a los agentes activos durante la dana.

La Audiencia Nacional acaba de corregir al Ministerio del Interior por entregar «de forma arbitraria» las medallas a los héroes de la dana debido a su labor.

El organismo dirigido por Fernando Grande-Marlaska condecoró a varios agentes de la Guardia Civil que formaron parte de las tareas de rescate y pusieron en riesgo su vida durante la emergencia.

En una resolución a la que tuvo acceso EL ESPAÑOL, el Juzgado de lo Contencioso Administrativo Nº 2 acaba de corregir al Ministerio por otorgar a un sargento la Cruz de la Orden del Mérito con distintivo blanco, cuando en realidad le correspondía la distinción roja.

Dicha condecoración se concede por «actos de extraordinario valor personal, iniciativa y serenidad frente al peligro», y por asumir un riesgo inevitable de perder la vida. A diferencia de la blanca, esta medalla incluye un complemento económico vitalicio.

La sentencia reconoce el derecho de un buzo a esta medalla, que Interior le negó sin justificación. «En este caso, la Administración excedió los límites de la discrecionalidad», señala el juez Luis Alfredo de Diego. Por ello ordena revocar la decisión y dispone que se le otorgue la medalla roja.

Tras analizar el informe elaborado por el superior del agente, el juez tiene claro que la solicitud de la condecoración era legítima.

El sargento en cuestión pertenece al Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil y, durante la trágica dana, realizó un rescate en condiciones de peligro extremo.

«Los hechos no son controvertidos: la actuación del sargento consistió en el rescate nocturno de una persona aislada en una nave industrial rodeada por un ‘torrente de aguas embravecidas’. Para lograrlo, debió atravesar una corriente muy violenta para fijar una línea de vida que permitiera la evacuación posterior», relata el superior jerárquico del sargento.

La Audiencia resalta que la opinión del mando es fundamental, por ser quien tiene «la mayor competencia técnica para evaluar el riesgo en un ambiente acuático».

«Es una prueba de primer orden que la Administración no puede pasar por alto sin una razón contundente que lo justifique», argumenta.

«No se trata de una mera opinión, sino del juicio técnico de un experto que analiza directamente la conducta del demandante conforme a los requisitos literales del artículo para otorgar el distintivo Rojo», concluye.

«Decisión arbitraria»

El juez sostiene que Interior fundamentó de manera arbitraria y equivocada la reducción del galardón que el agente merecía. La sentencia aclara que «la discrecionalidad permite elegir entre opciones igualmente justas, pero no permite ignorar los hechos ni las valoraciones técnicas especializadas contenidas en el expediente».

Interior desestimó el informe técnico de la Unidad de Actividades Subacuáticas, que certificaba que el «riesgo inevitable de perder la vida» durante el rescate debía prevalecer por su fundamento y especialización.

El juez subraya en su fallo que, a diferencia de los informes de sus superiores que apoyaban al agente, la decisión de Interior «falta de soporte fáctico o técnico».

De acuerdo con la sentencia, el departamento de Grande-Marlaska justificó no otorgar la máxima condecoración argumentando que el sargento contaba con «todo lo necesario para entrar con seguridad» y regresar «sin peligro de ser arrastrado».

«La Administración se apoyó en esa redacción para sostener que el riesgo, aunque presente, fue manejado y controlado. Este argumento es erróneo, basado en una contradicción aparente, pues tomar precauciones forma parte de gestionar un riesgo extremo, pero no anula su carácter ‘inevitable'», replica el juez.

«En otras palabras: el hecho de implementar medidas de seguridad no excluye la presencia de un ‘riesgo inevitable de perder la vida’. En cualquier operación de alto riesgo se aplican medidas de seguridad, precisamente porque el peligro es extremo«, concluye.

«Condecoraciones al peso»

Además de intervenir en la recuperación de varias decenas de cadáveres, el sargento expuso su vida a un peligro serio, razón por la cual sus superiores lo propusieron para la medalla roja.

El recurso del agente fue impulsado por el abogado Antonio Suárez-Valdés.

Tras las acciones llevadas a cabo por los agentes de la Guardia Civil durante la dana, el 9 de mayo de 2025 el Ministerio de Marlaska concedió cientos de medallas para reconocer los méritos de los intervinientes en la tragedia.

«No obstante, esta publicación provocó un escándalo interno, ya que decenas de agentes denunciaron arbitrariedad y trato desigual en la entrega de estas condecoraciones», indican desde el despacho, que actualmente recurre algunos casos ante la Audiencia Nacional.

Este bufete alerta que el Ministerio ha otorgado «condecoraciones al peso», de manera «improvisada, a personal que no merecía tales reconocimientos».

Mientras tanto, «el personal que arriesgó su vida literalmente para salvar a otros no recibió condecoración o bien la obtuvo en una categoría inferior a la que merecía», señalan. Ahora la Justicia ha dado la razón a uno de sus clientes.

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