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La BBC ha recibido testimonios impactantes de habitantes que han huido de El Fasher, en Darfur del Norte, para refugiarse en Tawila, tras la captura de esta ciudad sudanesa por el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).
De acuerdo con estas declaraciones, los civiles sufrieron múltiples atrocidades, tales como asesinatos con base en la identidad, incendios provocados, agresiones sexuales a niñas y mujeres, además de saqueos, robos masivos y secuestros para exigir rescates.
Dada la dificultad para acceder al área y la casi total interrupción de las comunicaciones, la BBC estableció contacto con diversos periodistas y fuentes locales para recoger los relatos de quienes lograron sobrevivir.
"Mataron a mis hijos justo delante de mis ojos"
"Residía en el barrio de Al-Daraja, en el centro de la ciudad, antes de que las Fuerzas de Apoyo Rápido nos atacaran. Semanas atrás, nuestra vivienda en Al-Reef fue bombardeada, así que nos trasladamos a Al-Daraja, donde vivimos jornadas de terror por los bombardeos constantes", relata Zainab, una madre de 44 años que, junto a sus seis hijos, llegó a Tawila luego de un viaje arduo.
"Al enterarnos de que las Fuerzas de Apoyo Rápido estaban cerca del barrio, decidimos huir, pero mi esposo falleció cuando intentaba encontrar una ruta segura para salir", añade.
Sentada bajo un árbol alto y frondoso junto a sus hijos, explica: "Tras la muerte de mi esposo, pensé que nuestra vida estaba condenada, por eso pusimos nuestra fe en Dios y emprendimos la marcha a pie. Observé escenas aterradoras con cadáveres esparcidos por doquier… Encontramos a un conductor de carro tirado por caballos, quien accedió a trasladarnos fuera de la ciudad".
El agricultor Hussein Adam narró otra historia devastadora, explicando que llegó a Tawila hace apenas dos días después de una larga y peligrosa travesía.
"Estaba en mis cultivos, cerca de casa, buscando alimento para mis hijos cuando, de repente, los Janjaweed (Fuerzas de Apoyo Rápido) atacaron montados en camellos, profiriendo insultos racistas, y me dispararon varias veces. Aunque recibí varios impactos, sobreviví. Me exigieron acompañarlos a mi hogar mientras sangraba, y al llegar imploré que no lastimaran a mi familia; sin embargo, dispararon y se llevaron a mi esposa. Cuando intenté resistirme, me dispararon hasta que perdí el conocimiento", relata.
Desde el interior de una escuela en Tawila, continuó: "Desperté después de mucho tiempo en un centro médico junto a varios heridos, pero sin el tratamiento adecuado. Cuando aumentaron los bombardeos, unos voluntarios en vehículos deteriorados nos evacuaron. Hasta el momento desconozco el paradero de mi esposa y no he podido enterrar a mis hijos, quienes fallecieron frente a mí".

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Una situación catastrófica
La Organización Internacional para las Migraciones calcula que más de 25.000 personas, en su mayoría niños y mujeres, han alcanzado la región de Tawila, ubicada a unos 65 kilómetros de El Fasher, tras la captura de la ciudad por las Fuerzas de Apoyo Rápido.
Esta cantidad se suma a decenas de miles de desplazados que llegaron a comienzos del año, intensificando la crisis humanitaria en la zona, que ahora es el último refugio seguro para los habitantes de Darfur del Norte.
En diálogo con la BBC, Adam Rijal, coordinador para desplazados y refugiados en Darfur, definió la situación como "catastrófica".
"Antes ya afrontábamos problemas serios de falta de alimentos para los desplazados en Tawila, y con la llegada de más personas, la problemática se agravó. Hacemos un llamado urgente a las organizaciones internacionales de ayuda para que intervengan de inmediato", enfatizó.

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Masacres
Pese a la promesa de los líderes de las Fuerzas de Apoyo Rápido de resguardar a los civiles tras asumir el control de El Fasher, los temores más graves de la población se han confirmado, con denuncias de actos atroces ampliamente reportados por organizaciones de derechos humanos.
En un comunicado, Emergency Lawyers detalló que miembros de las Fuerzas de Apoyo Rápido cometieron "masacres horribles".
"Las Fuerzas de Apoyo Rápido perpetraron un nuevo crimen bárbaro en El Fasher. Videos muestran a sus integrantes ejecutando masacres de civiles y prisioneros del ejército y facciones aliadas, asesinados a sangre fría en escenas repetidas y estremecedoras", señaló el grupo.
La Red de Médicos Sudaneses, dedicada a la labor humanitaria, también acusó a las Fuerzas de Apoyo Rápido de "ejecutar a pacientes y sus acompañantes" en el único hospital operativo en El Fasher, asegurando que "los combatientes les dispararon hasta matarlos".
Por su parte, el gobierno sudanés, que ha establecido su capital temporal en Puerto Sudán, al este del país, en lugar de Jartum, calificó las violaciones cometidas por las Fuerzas de Apoyo Rápido como un genocidio.
Mona Nour El-Daim, comisionada interina de Ayuda Humanitaria, informó que aproximadamente 2.000 civiles han perdido la vida a manos de las Fuerzas de Apoyo Rápido desde que tomaron El Fasher.
Agregó que "aquellos que intentaron huir también fueron objeto de violaciones, pillajes y secuestros para extorsionar rescate".

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Comité de investigación
Tres días después de que Fuerzas de Apoyo Rápido conquistaran la capital de Darfur del Norte, su líder, Mohamed Hamdan Dagalo (Hemedti), apareció en un video en el que elogió a sus tropas, afirmando que lograron liberar El Fasher de los grupos terroristas.
Dagalo negó las acusaciones de violaciones cometidas por sus fuerzas, calificándolas de "falsas", aunque admitió que sí hubo "transgresiones aisladas" por parte de algunos efectivos.
"Hemos establecido un comité investigativo para determinar lo ocurrido; ya se encuentra en El Fasher realizando su labor. Cualquier persona involucrada en abusos contra la población civil será sancionada", afirmó.
"El período de combate en El Fasher ha finalizado y ha comenzado la etapa de paz. No deseábamos entablar guerra allí, pero nos fue impuesta. Ahora que la ciudad fue liberada, es segura y se inicia la paz. Digo al pueblo: regresen, estarán protegidos", añadió.
Además, solicitó la liberación de todos los civiles detenidos e instó a las organizaciones internacionales a agilizar la entrega de ayuda humanitaria. Consideró que el control de El Fasher representa un cambio decisivo en el conflicto y destacó que "no ocasionará la división de Sudán, sino que será un punto de partida hacia la unidad nacional".

