Señales iniciales que indican posible narcolepsia en tu hijo

Entre los síntomas más visibles en la infancia se encuentran dormir en exceso y aumentar de peso de forma notable, junto con la debilidad provocada por la risa

Foto: Foto: iStock. EC EXCLUSIVO

La narcolepsia es un trastorno crónico que provoca somnolencia intensa durante el día y altera la calidad del sueño nocturno, según el Instituto Nacional de Salud americano. Las personas afectadas por esta condición experimentan episodios repentinos e involuntarios de sueño mientras realizan actividades cotidianas como comer, trabajar o conducir. Por ello, se considera un problema serio.

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), actualmente en España alrededor de 25.000 personas viven con esta enfermedad, cuyos síntomas, más allá de la somnolencia, incluyen cataplejía o pérdida súbita del tono muscular, y parálisis del sueño, que impide moverse o hablar al despertar.

También pueden presentarse alucinaciones al comenzar o al finalizar el sueño, así como una sensación de sueño no reparador, afectando directamente la calidad de vida. Estos signos pueden manifestarse simultáneamente o de forma independientemente, con variados grados de intensidad.

“La aparición, combinación y severidad de estos síntomas difieren considerablemente en cada persona. Además, en numerosas ocasiones se normalizan, lo que genera un considerable retraso en el diagnóstico,” señala Celia García Malo, coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología.

La experta estima que “hasta un 60% de quienes la padecen en España y hasta un 85% de la población mundial podrían estar aún sin diagnóstico. En España, el tiempo promedio desde la aparición de síntomas hasta un diagnóstico adecuado es de entre 8 y 15 años”.

Enfermedad que se inicia en la niñez

Una de las características menos conocidas de esta enfermedad es que la mitad de los pacientes (entre 25 y 50 individuos por cada 100.000 habitantes) suele experimentar los primeros síntomas durante la infancia. De hecho, los expertos indican que hay dos picos de aparición, uno a los 15 años y otro a los 35, si bien los síntomas a menudo comienzan antes.

Hasta un 60% de las personas que lo padecen en España podría estar aún sin diagnosticar

Así lo confirma Milagros Merino, neurofisióloga clínica, especialista en medicina del sueño y portavoz de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP): “La prevalencia en niños es desconocida porque la mayoría no son diagnosticados en esa etapa, aunque muchos adultos reconocen que sus síntomas comenzaron en la edad escolar”.

Dormir demasiado y aumento de peso

Entre las señales más evidentes, según Merino, destaca que niños o adolescentes comiencen a dormir excesivamente y, casi a la vez, a incrementar su peso de manera apreciable. Además, son frecuentes los episodios de debilidad inducida por la risa; la realización de gestos inusuales como sacar la lengua súbitamente o hacer muecas faciales, junto a un sueño fragmentado y con múltiples despertares.

“En consulta, siempre llama mi atención cuando, ante un caso sospechoso, pregunto a los padres si su hijo duerme mucho, y responden afirmativamente. También es vital vigilar porque un niño que se duerme en clase está perdiendo aprendizaje, con un impacto enorme en su desarrollo,” comenta la miembro de SENEP.

Qué hacer ante la sospecha

Ante estas señales, Merino aconseja consultar con el pediatra, un neurólogo pediátrico o un especialista en medicina del sueño para evaluar si es necesaria la realización de pruebas. “Es fundamental recopilar una historia clínica detallada y confirmar el diagnóstico mediante polisomnografía, pruebas de latencias múltiples del sueño o una punción lumbar”.

Aunque la narcolepsia no cuenta con cura actualmente, existen tratamientos que ayudan a controlarla y permiten a los menores llevar una vida normal. “Desde hace tres años existen nuevos protocolos para tratar la narcolepsia en menores de 18 años, que incluyen fármacos que mantienen la vigilia y otros para manejar los síntomas nocturnos”, concluye Milagros Merino.

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