El 18,6% de los españoles la selecciona como primera alternativa para perder peso
En años recientes, el interés por la reducción de peso ha llevado a millones a buscar soluciones más eficientes y rápidas. Aunque las dietas tradicionales mantienen su presencia, el consumo de fármacos como Ozempic se ha convertido en la alternativa principal elegida por los españoles para adelgazar.
Este medicamento, inicialmente desarrollado para tratar la diabetes tipo 2, ha incrementado su popularidad debido a su efecto supresor del apetito y su contribución a la pérdida de peso. Así, la frontera entre la dieta médica y la estética se vuelve difusa, abriendo una discusión sobre salud, eficacia y riesgos asociados.
En este contexto, el VIII Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon indica que el 18,6% de los españoles opta por la dieta Ozempic como primera opción para perder peso (frente al 10,9% del año previo), seguida de la dieta keto con un 18,1%, y la dieta disociada con un 17%. Además, un 14,1% afirma seguir la dieta fasting, el 8,2% practica el ayuno intermitente y un 3,4% lleva a cabo una dieta hipocalórica o baja en calorías.
Al analizar la aceptación de dietas que incorporan medicamentos como este, se observa un incremento notable en su utilización. De hecho, el 18,7% de los encuestados manifiesta estar dispuesto a emplear este fármaco para adelgazar.
De este modo, ciertos perfiles reflejan una mayor disposición que otros. Por ejemplo, quienes expresan insatisfacción con su imagen física (25,5%), quienes han hecho dieta en el último año (37,1%), personas con hijos (21,1%), aquellos que no consideran su alimentación saludable (22,4%) y las mujeres (25,5%) demuestran mayor apertura.
Motivaciones de los españoles para hacer dieta
El orden de los principales motivos para seguir un régimen se mantiene constante respecto a años anteriores. Reducir peso o mantener la figura (59,1%) y mejorar la alimentación (49,3%) ocupan los dos primeros lugares, aunque se aprecia una disminución relevante en el porcentaje que los respalda. También se detectan causas menos comunes, como la concienciación medioambiental y el respeto animal (12,8%), motivos económicos (10,7%) o la influencia externa (9,6%).
En cuanto a la supervisión profesional en procesos de dieta, el porcentaje de quienes cuentan con esta orientación ha descendido al 49,4% (50,2% el año anterior). El médico de cabecera (43,9%) y los especialistas del sector (35,7%) continúan siendo los canales de prescripción más confiables, por encima de amigos y familiares (9,2%), celebridades o influencers (6,5%) y las redes sociales o medios de comunicación (4,6%).
Sobre las tendencias alimentarias, 8 de cada 10 encuestados (83,9%) declara no haber seguido ninguna. Entre quienes sí lo han hecho, los cambios más comunes en su salud reportados son la pérdida de peso (47,7%), el aumento de energía (36,6%) y la sensación de una mejora general en la salud (26,6%).
Al segmentar por perfiles, los grupos más propensos a adherirse a modas alimentarias son los menores de 25 años (26,3%) y de 40 (25,2%), quienes han llevado a cabo dietas (31,1%), personas empleadas (19,6%) y aquellos que no consideran que mantengan una alimentación saludable (22,4%). Las diferencias entre hombres y mujeres en este aspecto son poco significativas.

