Dani García (49), chef español, explica que las gambas al ajillo se cocinan en 3 minutos y no se preparan con aceite.

El chef Dani García junto a unas gambas al ajillo. El chef Dani García comparte su consejo definitivo para que las gambas al ajillo queden jugosas y llenas de sabor, sin usar aceite y en apenas tres minutos.

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Las gambas al ajillo representan uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía española. Prácticas, rápidas y llenas de sabor, han sido protagonistas en barras, terrazas y hogares desde hace generaciones. No obstante, pese a parecer una receta simple, encierra secretos que diferencian unas gambas comunes de unas realmente impecables.

Dani García, chef de reconocimiento internacional y con tres estrellas Michelin, ha querido aclarar cuál es la forma correcta de preparar este plato para conservar su pleno sabor. En su perfil de Instagram Como Dani, donde comparte trucos culinarios con millones de seguidores, este cocinero de Marbella lanzó una recomendación sorprendente: no se debe emplear aceite para cocinar las gambas al ajillo.

El fallo más frecuente

En la mayoría de los hogares españoles, la preparación de gambas al ajillo implica calentar abundante aceite de oliva, añadir ajos laminados y, cuando comienzan a chisporrotear, incorporar las gambas. Sin embargo, Dani García advierte que este procedimiento puede afectar negativamente al resultado final.

«El problema radica en añadir aceite», afirma el chef andaluz. «Cuando las gambas se cocinan directamente en aceite muy caliente, se fríen demasiado rápido, pierden humedad y se secan». Su propuesta se enfoca en potenciar el sabor natural del marisco, evitando su saturación con grasas.

García aconseja utilizar mantequilla o una mezcla controlada de grasa y agua, lo que permite conservar la humedad y realzar el aroma del ajo sin perjudicar la textura del marisco. Así, las gambas quedan más tiernas, jugosas y con un brillo ideal.

El secreto del chef

El truco, según explica, no está en agregar más ingredientes, sino en gestionar la temperatura. La clave reside en mantener una llama media-baja durante todo el proceso y evitar que los ajos se quemen, algo habitual al usar demasiado aceite.

«El ajo debe dorarse suavemente, no tostarse. Si se pasa, amarga y arruina el plato», comenta el cocinero marbellí. Por eso, antes de incorporar las gambas, sugiere retirar temporalmente la sartén del fuego para reducir la temperatura y permitir que el ajo libere su aroma sin quemarse.

Luego recomienda añadir una pequeña cantidad de agua o jugo de marisco, lo cual ayuda a formar una salsa ligera y emulsionada. Así, el plato adquiere una textura cremosa, con un sabor profundo a mar y un matiz sutil de ajo, sin exceso de grasa.

Gambas al ajillo

Esta receta es una de las más consumidas en la cocina española. Se sirve en cazuela de barro bien caliente y habitualmente se acompaña con pan para aprovechar hasta la última gota de su salsa.

Aunque existen variantes regionales —en algunas zonas se incluye vino blanco, pimentón o guindilla—, la base permanece: gambas frescas, ajo y control en la temperatura. No obstante, como recalca Dani García, el éxito depende más de la técnica que de los ingredientes.

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Según el chef, la gran diferencia está en no freír las gambas, sino en cocinarlas con cuidado, casi confitándolas, para preservar su jugosidad interior y mantener el exterior ligeramente marcado. En sus palabras: «El sabor del mar no necesita disfrazarse, solo debe respetarse».

García, que ha transitado desde la alta cocina hacia conceptos gastronómicos más cercanos como Leña, BiBo o Lobito de Mar, ha convertido la simplicidad en una virtud. En este último, dedicado al producto marino, demuestra que la calidad puede encontrarse en platos sencillos cuando se elaboran con precisión.

La advertencia final

El chef recalca que no todo lo que contiene aceite resulta más sabroso. Aunque el aceite de oliva virgen extra es un emblema de la dieta mediterránea, no es siempre el más adecuado para todas las técnicas de cocción. En preparaciones rápidas y delicadas como las gambas al ajillo, su punto de humo puede ser perjudicial.

«Cuando se usa demasiado aceite y llama alta, el ajo se quema, las gambas se fríen y se pierde el sabor del mar», explica. Su consejo es cocinar siempre con fuego suave, controlado y la mínima grasa necesaria para que la proteína no se reseque.

Estas recomendaciones abundan en sus redes sociales, donde Dani García combina su experiencia técnica con un lenguaje claro, animando a cocinar con confianza y respeto al producto. «Cocinar no es complicarse, sino entender el propósito de cada paso», suele decir.

Ingredientes de las gambas al ajillo del chef Dani García

  • 400 g de gambas frescas o langostinos grandes.
  • 3 dientes de ajo laminados finos.
  • Sal semigruesa.
  • Unas gotas de agua en spray o con una cucharita.
  • Unas guindillas pequeñas (opcional).
  • Perejil fresco picado (opcional).
  • Papel de aluminio.

Paso 1

Limpia las gambas dejando la cáscara y la cabeza. Sécalas bien con papel absorbente para eliminar la humedad excedente.

Paso 2

Calienta una sartén o plancha a fuego medio-alto y espolvorea una fina capa de sal semigruesa sobre la superficie caliente. Esta será la base sobre la que se colocarán las gambas.

Paso 3

Coloca las gambas sobre la sal sin amontonarlas. Si buscas un toque picante, añade una guindilla pequeña o unas láminas de ajo encima.

Paso 4

Rocía ligeramente las gambas con unas gotas de agua y cúbrelas inmediatamente con papel de aluminio. Este proceso genera vapor que las cocinará por dentro sin secarlas.

Paso 5

Mantén las gambas cubiertas 2 minutos por un lado y 1 minuto por el otro. Las gambas rojas pueden requerir un minuto adicional según tamaño. No las muevas mientras se cocinan.

Paso 6

Retira con cuidado el papel de aluminio. Notarás que el ajo está cocido en sus propios jugos y el marisco, tierno y reluciente. Si deseas, añade perejil fresco picado.

Paso 7

No incorpores aceite ni antes ni después de la cocción. El sabor auténtico del marisco, la sal y el ajo son suficientes para lograr el equilibrio adecuado.

Si elaboras cigalas, simplemente ábrelas a lo largo, quita el intestino y cocínalas con la parte superior hacia arriba, siguiendo el mismo proceso. Las patas se cocinan antes que el cuerpo, por lo cual es recomendable retirarlas anticipadamente.

Con este método, Dani García demuestra que la excelencia reside en la simplicidad. Las gambas al ajillo, uno de los símbolos de la cocina española, recuperan su sabor original gracias a una técnica que respeta el producto y evita el exceso de grasas.

Una receta sencilla, limpia y con la firma de un chef que ha aprendido a convertir lo simple en calidad superior.

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