Chile: Relaciones
26-02-2001
La «píldora del día después» promete ensanchar el horizonte para las opciones de control de la natalidad… pero también un duro debate.
Desde que el Ministerio de Salud publicara la resolución exenta que autoriza a las mujeres mayores de 18 años a esterilizarse sólo con previo consentimiento médico, se augura una de esas discusiones éticas en que los clásicos bandos presentarán cerrada contienda. Aunque de momento el Gobierno no ha contestado la fuerte ofensiva lanzada por la derecha y el clero, -respaldada por la prensa más conservadora-, son varios los argumentos en juego. Y eso que aún no se comercializa la “píldora del día después”.
El ISP anunciará mañana el posible registro de la «píldora del día después», pero considerando las aprensiones que ella provocará, la decisión final quedará en manos del Gobierno.
«Cuando nació el Nachito le rogué al doctor que aprovechara mi estadía en el hospital para operarme y no tener más hijos. Era la tercera cesárea a la que me sometía y una cuarta podría ser complicada. No lo podía creer cuando el doctor me dijo que tenía que preguntarle al Nacho, mi esposo, para esterilizarme y obviamente que no pude. Él, con ayuda de mi madre y mi suegra, no lo autorizó. El Nacho después me explicó que no podía coartarme la posibilidad de tener más hijos, sobre todo si el día de mañana cada uno decide rehacer su vida al lado de otra persona. Uno no sabe qué puede pasar mañana».
Con estas palabras, Marcela (29) relata una de sus mayores frustraciones, compartida por las más de tres mil mujeres que engrosan las listas de espera para someterse a una esterilización y que no han podido realizársela por no cumplir con los requisitos establecidos por el Ministerio de Salud hasta diciembre del año pasado: tener 4 hijos, más de 30 años, contar con la autorización de su pareja o cónyuge y tener una razón médica para ello.
Tras la publicación en el Diario Oficial el 9 de diciembre pasado de la nueva disposición -que cambia las condiciones de la antigua circular que regía desde el año 1975- todas las mujeres mayores de 18 años pueden acceder a este método sin la obligación de tener que consultárselo a su pareja y sólo con el consentimiento de un consejo médico capacitado. Similares requerimientos rigen para la vasectomía, en el caso de los hombres. Sin duda un paso significativo en términos de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Así lo cree la ministra directora del Servicio Nacional de Mujeres, Adriana Delpiano, quien asegura que la resolución del ministerio lo que hace es respetar “la autonomía de las mujeres en términos de su mayoría de edad”.
Y es que no es fácil para un país como Chile, que se considera mayoritariamente católico y conservador, avanzar en el ámbito de los derechos reproductivos tanto de la mujer como del hombre. En cada paso que se intenta dar existe casi la obligación de tener a la vista la doctrina social de iglesia y sus duras aprensiones.
«La Iglesia [Católica] ha intervenido sistemáticamente en temas que tienen que ver con el tema de la salud reproductiva y lamentablemente lo ha hecho más que nada cuando se trata de controlar el cuerpo de las mujeres, porque para otros temas no se ha pronunciado. Consideramos que es lamentable que el peso de su palabra logre influir en amplios sectores de la sociedad civil, pensamos que eso no puede ser», estima Josefina Hurtado, coordinadora nacional del Foro Abierto de Salud y de Derechos Reproductivos, entidad que participó en la mesa de trabajo constituida por el ministerio de Salud en 1998 para tratar el tema de la esterilización.
Producto de este trabajo y apoyándose en sus conclusiones el Gobierno se decidió a fines del año pasado ha actualizar la normativa relativa a la esterilización de las mujeres en hospitales públicos, cuestión que no comparte la Iglesia, y así lo ha hecho ver en el último tiempo.
El pasado 7 de febrero, el arzobispo de Santiago, cardenal Francisco Javier Errázuriz dio a conocer un documento eclesiástico donde manifestó su repudio ante las modificaciones realizadas en las normas gubernamentales que regían la esterilización femenina. En el texto, el arzobispo acusa a esta práctica como «una intervención médica que no ataca enfermedad alguna, y que procura la amputación de un órgano sano».
Esta situación ha llevado al Ministerio de Salud a convocar para marzo a una mesa redonda de conversación con las autoridades eclesiásticas a fin de aunar criterios sobre esta política que ya se está implementando, y abordar de paso otro tema que provoca más de un dolor de cabeza no sólo entre los sacerdotes chilenos sino también al propio Gobierno: «la píldora del día siguiente».
Es que tanto en la iglesia como en ciertos sectores del ministerio de Educación se considera que dicha pastilla –al igual que el condón- podría favorecer en cierta medida «conductas promiscuas» por tratarse de procedimientos intermitentes para inhibir alguna posibilidad de fertilidad. Por lo mismo, en la cartera de Salud se asegura que tendrá que pasar mucha agua bajo el puente para que este método de anticoncepción -que sólo tiene efecto dentro de las 72 horas posteriores al acto sexual- sea aprobado por las trabas que seguramente saldrán al camino.
Sin embargo, el Instituto de Salud Pública (ISP), reclama que esta píldora cumple con todos los requistos establecidos para ser registrada.
El ISP asegura que no hay razones de calidad, seguridad y eficacia, que hagan posible impedir su aprobación. Por lo que se espera que la pastilla haga su aparición dentro de los próximos meses.
Incluso, mañana en una conferencia de prensa su director, Gonzalo Navarrete, anunciará de manera oficial el posible registro de esta píldora y le dará luz verde, pero considerando las aprensiones que ella provocará, la decisión final quedará en manos del Gobierno -y específicamente- del Ministerio de Salud.
La ministra del Servicio Nacional de la Mujer Adriana Delpiano, precisa que técnicamente el embarazo se inicia cuando el huevo es capaz de anidarse en el útero, por lo que la «píldora del día después sería lo mismo que un dispositivo intrauterino».
«Si el sistema de salud determina que se puede usar la píldora, lo hará considerándolo también para casos extremos y que esto no sería ni más ni menos de lo que puede ser un dispositivo intrauterino».
– ¿Cuál es la postura de ustedes sobre la píldora del día después?
– Sobre el tema de la píldora yo no soy una experta, pero lo que puedo decir es que he preguntado al ISP y al Ministerio de Salud -que son los que manejan el tema- las diferencias entre el dispositivo intrauterino y la píldora. El dispositivo también es una fórmula de control de natalidad que ha tenido mucho debate, mucha discusión. Técnicamente el embarazo se inicia cuando el huevo es capaz de anidarse en el útero, por lo que sería lo mismo que un dispositivo intrauterino.
– Pero hay quienes señalan lo contrario, es decir que la vida comienza cuando el óvulo es fecundado.
– No me quiero meter en una discusión filosófica sobre el tema, [la píldora del día después] no es ni más ni menos de lo que sería un dispositivo intrauterino. La Iglesia o determinados sectores han planteado que el ser humano es tal cuando se fecunda en la trompa, pero para muchos el tema es que la viabilidad de ese ser es que se pueda anidar, de lo contrario no es. Es tan ser o no ser como un espermio o un óvulo que andan circulando.
«Si el sistema de salud determina que se puede usar la píldora, lo hará considerándolo también para casos extremos y que esto no sería ni más ni menos de lo que puede ser un dispositivo intrauterino».
– ¿Y si se demuestra lo contrario?
– Si no es un abortivo a mí no me parece que tenga algún problema. Si alguien demuestra lo contrario, la cosa cambia. Porque lo hemos dicho y en ese sentido la política de un ministerio respecto de otro no es diferente. El Presidente Lagos lo dijo muy claramente, no habrá ley de aborto ni lo despenalizará, eso no será un tema de este gobierno.
– Trascendió que el ISP anunciará la próxima semana que aprobó la píldora.
– Si el ISP se pronuncia será porque está autorizado por la ministra de Salud. Cuando ellos hablan está hablando el Ministerio de Salud, en estricto rigor.
– Seguramente esto traerá polémica.
– Seguramente, porque también ha ocurrido en otros países y en este país creo que es un tema que cuesta mucho hablarlo tranquilamente. Hay un peso de la información que aparece en determinados medios de prensa que no tiene mucho contrapeso. Es decir, es muy fácil que dos organizaciones no gubernamentales levanten la voz en contra y pongan un recurso de protección, eso es una gran noticia. Las otras 20 mil organizaciones que apoyan esta política no van a ser noticia, porque no tienen acceso a esos medios. La información está desequilibrada.
– ¿También iniciarán un programa informativo sobre el uso de la píldora?
– No, no estamos iniciando una cruzada por la píldora. ¡Ojalá que nunca se use en Chile, para que no haya violaciones! Yo quisiera que las mismas voces que se levantan para este tema, se levantaran para condenar la violación a menores, el abuso que se hacen con personas que tienen discapacidad. Lo que se está buscando con esto es un tema de protección social a miles de personas que no tienen otra manera de enfrentar esto, lo que finalmente redunda en abortos o niños maltratados. Si uno siente que no puede tener un cuarto o quinto niño… la mayoría de la gente no vive como el joven que dijo que él era el noveno hijo de una familia y bienvenido sean los hijos.
Fuente: El mostrador
Rodrigo Orellana C.
