Iván Redondo confirma la continuidad de su comunicación directa con Pedro Sánchez, destacando la importancia de su vínculo personal.

El ex jefe de Gabinete del presidente compila sus memorias y aprendizajes como consultor político en ‘El Manual’, un libro donde detalla sus años en Moncloa y afirma que Feijóo intentó incorporarlo en 2022

El consultor político Iván Redondo.

Cinco años tras dejar La Moncloa, Iván Redondo (San Sebastián, 1981) revela que la verdadera causa de su salida como director de Gabinete de la Presidencia del Gobierno fue una enfermedad cardíaca que requirió cirugía, dejándolo completamente agotado. Es la principal revelación de El Manual (Contraluz), su primera obra que se lanza este jueves. Sin embargo, no es la única. A lo largo de sus 422 páginas, que combinan memoria y análisis, el consultor político desgrana su trayectoria personal y política, asegurando que tanto el PP como Sumar evaluaron su contratación. Además, mantiene abierta la posibilidad de un regreso a la actividad política. En esta entrevista con EL MUNDO, añade que continúa «en contacto» con el presidente del Gobierno.

¿Por qué decidió narrar su historia en tercera persona?Es un recurso de juego de roles para evitar usar nombres propios. Resulta complejo escribir sobre uno mismo en un debut literario, compartiendo tanto contenido personal. Creo que es el libro en tercera persona con mayor presencia de primera persona, porque no omito nada.Al leer ‘El Manual’ se entiende claramente que para usted el segundo cargo más relevante del Gobierno es el director de Gabinete. «El presidente es el número uno y el jefe de Gabinete, el dos», menciona.Un presidente puede contar con 22 ministros, pero sólo un jefe de Gabinete. Cada uno es lo que el presidente requiere en cada etapa. Nuestra etapa fue de Gabinete total.En el texto afirma que «la política, como la vida, es cíclica», y en la presentación en Madrid anunció su disposición para un posible regreso. ¿Podremos verlo asesorando en una campaña en 2027? Ahora mi prioridad es el Grupo Redondo. Gestionamos seis compañías, con un volumen considerable de trabajo y resultados positivos. En un momento en que España atraviesa corrosión social, malestar, ira, resentimiento y odio, quiero manifestar mi compromiso como ciudadano y conocedor del Estado, sistema y país. Mi corazón está sano: puede llegar ese momento… o no.¿Qué condiciones deben darse para que ese momento ocurra?La vida suele repartir equilibradamente entre trabajo y suerte. La política siempre ha llegado a mí sin que la busque. Ese instante llegará trabajando, y veremos si sucede. Pero subrayo que, como ciudadano, estoy disponible.Mientras ese momento llega o no, ¿mantiene contacto con Pedro Sánchez?Por supuesto. Nuestra relación, como sabe Pedro, es sagrada. Para mí eso abarca dos ámbitos: profesional—hemos atravesado aceleraciones históricas—y personal. Él estuvo conmigo en momentos de gran vulnerabilidad física y mental. Y, desde luego, seguimos en comunicación.¿En qué consiste esa relación actualmente?Cuando hablo de «sagrada» me refiero a que él entiende que siempre estaremos el uno para el otro. Eso es invariable. Siempre encontrará empatía de mi parte.¿Dialogan sobre política y los desafíos actuales? Usted es asesor…Existen muchos temas para discutir. Lo que hablamos, permanece entre nosotros.Si volviera a asesorar a Sánchez, ¿recomendaría adelantar las elecciones generales?No, y no creo que eso ocurra. Prefiero una fecha: el 18 de julio de 2027.Específicamente, el 18 de julio.¿Por qué no?¿Y por qué sí?Esa fecha tiene gran relevancia para la historia española. El 18 de julio Nicolás Salmerón, presidente de la Primera República, asumió el cargo. También es cuando las diferencias entre españoles adquirieron mayor peso durante la Guerra Civil. Es fundamental para el país promover una educación democrática.Elegir un 20 de noviembre tampoco resultó bien…Depende de los momentos que atraviesa España. La educación cívica es fundamental.En el libro menciona a una candidata guatemalteca a la que no pudo asesorar y confiesa que «conquistar una presidencia con una mujer» era y es su sueño profesional. ¿Buscará en el futuro impulsar a una mujer presidenta?Anticipar el futuro siempre es complicado. ¿Es un sueño? Claramente sí.A Yolanda Díaz usted le veía posibilidades de presidenta. ¿Eso ha cambiado?Hubo dos etapas. La inicial en 2021, donde mostraba gran potencialidad [«Yolanda Díaz puede ser presidenta», escribí en La Vanguardia en noviembre de ese año], y luego en 2023, cuando cometió un error grave: el error Magariños, que consiste en no comprender que sin el motor de Podemos, el nacimiento de Sumar podía significar su muerte política. No obstante, no es la primera candidata con potencial que terminó desplomándose. Le ocurrió también a Albert Rivera, que llegó mucho más lejos.Cuenta en el libro que el PP le propuso ficharlo a finales de 2022 y que Yolanda Díaz también se acercó. ¿No lo desmentirán ellos?No. Es cierto. En el caso del PP, fue el 21 de diciembre de 2022. Lo agradecí mucho porque consideré un gesto positivo. Y en el caso de Yolanda Díaz, pese a las diferencias que relato en el libro, también lo valoré, y ya está. Simplemente no era mi momento.Al final del libro menciona el término japonés «natsukashii», que describe la «nostalgia feliz» que siente al recordar la palabra «Moncloa». Al inicio se refiere a otro concepto, «kibou»: la esperanza de que algo bueno sucederá. ¿Eso predice ahora? ¿Tiene ofertas sobre la mesa?Ganar La Moncloa salvó mi vida, porque gracias a los médicos de allí fui operado a tiempo de un agujero en el corazón. ¿Cómo no experimentar esa nostalgia feliz? Al ir al gimnasio del búnker de Moncloa durante la lucha contra el coronavirus, me hicieron un chequeo completo y detectaron la anomalía.¿No cuenta con propuestas concretas actualmente?¿Ha llegado ese momento? Si no tiene ninguna, entiendo que no.Veremos si llega ese instante.Y hablando de la enfermedad cardíaca revelada en ‘El Manual’ que lo dejó agotado, ¿fue ésta la única causa de su relevo en el Gabinete?Es fundamental saber ganar, perder y también cuándo detenerse. Tomé la decisión de esperar. Lo hice respetando valores como la lealtad, el silencio y la discreción. A fin de cuentas, lo que suceda con un asesor no es tan relevante. La vida continúa y hay que pasar página. Ahora bien, cuando me marché, algunos me tacharon de traidor, mercenario y ambicioso, difundiendo mentiras a numerosos periodistas. Cinco años después, con el corazón en buen estado, es momento de explicarlo con tranquilidad.¿Por qué no lo contó antes? ¿Por qué esperó cinco años para admitir su enfermedad?He escrito un libro. Me preguntaban mucho: «¿por qué te fuiste?». La respuesta quedó reservada para el libro.¿Por qué compartirlo? Porque es un libro honesto para todo público. No puedo ocultarlo. Quiero expresarlo desde el corazón. Es el momento.Muchos en el PSOE afirmaron que fue cesado. ¿Por qué no contrarrestó esas «mentiras»?Se decide romper el silencio cuando se considera oportuno. Entonces tenía otras preocupaciones. Mis últimos seis meses en Moncloa fueron muy difíciles: estuve más medicado que nunca. La parte izquierda de mi cerebro estaba en la política, la derecha en electrocardiogramas y salud física y mental. Necesitaba recuperarme tanto física como espiritualmente. No era el instante.Sánchez ya leyó el libro o al menos se lo entregó?La primera persona que supo de la existencia del libro, como es lógico, fue Pedro Sánchez. Claro que se lo hemos enviado.¿Le ha gustado?Será él quien lo diga. ¡Tiene un TikTok! Sabe todo lo ahí incluido, aunque en algunos fragmentos seguramente esbozará una sonrisa.En ‘El Manual’ menciona a «los susurradores» José Miguel Contreras y Miguel Barroso, quienes intentaron evitar su salida de La Moncloa. ¿Qué le ofrecieron en aquella cena?No podían ofrecerme nada. Podían charlar de muchas cosas, pero no tenían autoridad para ofrecer nada a mí.Cuenta que Sánchez le ofreció ser ministro en 2018 y 2021. ¿Ministerio de qué?Me ofreció varios cargos. Así es, y lo contará él algún día.¿Y por qué rechazó? No era el momento. La segunda vez ya me habían operado del corazón.Cada capítulo inicia con una frase sobre el cargo, y en una dice que «el jefe de Gabinete no puede permitirse el error de dejarse llevar por el ego». ¿Usted cometió ese error? ¿Hace autocrítica?El ego es el enemigo, y en ese sentido nunca tuve problema. Siempre quieren darme una imagen rasputiniana que no se ajusta. Cuando tengo un minuto con alguien, esa persona entiende la esencia de lo que hacemos como estrategas, ingenieros, médicos o arquitectos de la política, siempre con humildad.¿No hace autocrítica de su etapa en Moncloa?Siempre se cometen muchos errores. Intento, como la inteligencia artificial, no repetirlos.Cuenta que el PSOE intentó, en siete ocasiones, que usted y su equipo donaran parte de su salario al partido sin ser afiliados y que sufrió mucha presión para afiliarse.Vea, en política hay personas con malas intenciones convencidas. Quienes impulsaron esas acciones no están en el PSOE actualmente.¿A quién se refiere?Eso prefiero no decirlo¿Cómo observa el juicio del caso mascarillas y todo lo relacionado con la presunta corrupción de José Luis Ábalos, mano derecha de Sánchez?Mi relación con esas personas fue puntual y estrictamente profesional. Lo vivo como ciudadano, con mucha indignación.¿Moncloa nunca recibió advertencias o información sobre el estilo de vida o posibles irregularidades relacionadas con Ábalos, sus empresas y la presunta trama?Si hubiera tenido noticia, los habría enfrentado.En el libro dedica un capítulo favorable a la Ley de Amnistía. ¿Cree que el independentismo está ya completamente «apaciguado»?La amnistía es la política de convivencia en la que confío. Ha habido tres etapas: primero, el 155 que es el castigo por vulnerar leyes; segundo, los indultos, que son perdón; tercero, la amnistía, que es olvido. Claro que es constitucional. La amnistía marca el inicio de una convivencia democrática sólida en España: todos incluidos.¿Para garantizar la convivencia futura, debe hacerse una reforma constitucional que refuerce la arquitectura territorial hacia una España federal?Soy un ferviente defensor de reformar la Constitución. Creo que la fecha emblemática son los 50 años de la Constitución en 2028. Cada generación merece construir su propio país y España necesita una reinstitucionalización. Una reforma constitucional será muy positiva. Cuando llegue el momento, porque creo que estamos preparados. Beneficiará a todas las instituciones, a Felipe VI, la princesa Leonor, y al sistema que recuperará fuerza. También nos ayudará a definir nuestra identidad, algo fundamental. El Estado de las Autonomías corresponde al reinado de Juan Carlos I, no al de mi generación, que es Felipe VI. No es cuestión de forzar, pero España merece esa reforma.¿Una reforma plurinacional y federal?Debemos actualizar la convivencia y reconocer que España es un Estado plurinacional del sur de Europa. Asimismo, actualizar derechos digitales y sociales con la IA. Esa reforma beneficiará a España.¿Debe Sánchez liderar ese impulso para reformar la Constitución de cara a 2028?Para mí, el Gobierno y el Congreso deben liderarlo, con la oposición. ¿Por qué renunciar a una Constitución donde hallar un nuevo equilibrio?¿Ese acuerdo entre Gobierno y oposición parece inalcanzable?En la historia de España, todo parece imposible… hasta que interesa.

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