El 71% de jóvenes ha experimentado ciberviolencia en el último año: Urgente que las plataformas tomen responsabilidad

Un estudio realizado por Fad Juventud indica que quienes han experimentado ciberviolencia de manera directa tienen mayores probabilidades de haberla observado en su entorno cercano.

Dispositivos electronicos y pantallas en un colegio de Madrid

No todos los daños son visibles a simple vista. En ocasiones, basta con una notificación. Un mensaje reiterado o una imagen difundida sin consentimiento. Y todo esto ocurre resguardado bajo el anonimato.

La acción sucede tras el amparo que brindan las pantallas, elementos que forman parte de la rutina diaria de millones de jóvenes. A pesar de ello, el impacto es tangible, ya que más de la mitad de la juventud española ha padecido algún tipo de ciberviolencia durante el último año.

Así lo pone de manifiesto el estudio Código 505. Un estudio sobre las ciberviolencias entre la juventud española, presentado este martes por Fad Juventud en Madrid, en el marco del encuentro ‘Ciberviolencia: realidad, retos y respuestas’.

La investigación, basada en una encuesta a 1.500 jóvenes con edades entre 15 y 29 años, confirma la amplitud de un fenómeno en el que un 57% admite haber sufrido agresiones digitales en los últimos 12 meses, con especial prevalencia en los sectores más jóvenes, alcanzando el 69% entre los de 15 a 19 años.

De acuerdo con la presidenta de Talento para el Futuro y participante en una de las mesas de debate del evento, Elsa Arnaiz, existe «un clima bastante tenso», que no se limita solo al ámbito de las redes sociales, sino que también es necesario reducir la confrontación en una sociedad que ha transformado el diálogo en disputa, y la convivencia, en «espectáculo».

Asimismo, Arnaiz subrayó el papel de las plataformas que, en su opinión, deben «ponerse las pilas» y «dejar las excusas» frente a un debate que va más allá del entorno online.

Encuentro "Ciberviolencia: realidad, retos y respuestas"

Datos sobre una situación «normalizada»

El 51% de los jóvenes ha sido testigo de ciberviolencia entre personas de su entorno cercano en el último año. No obstante, sumando a este grupo quienes afirman haber sido víctimas, el porcentaje eleva al 71%, reflejando la exposición general a estas situaciones.

Las formas más frecuentes de ciberviolencia incluyen el stalking y el control en la pareja (ambos con un 23%), seguidos por discursos de odio (17%). Además, un 9% de los jóvenes declara haber sufrido acoso intenso, evidenciando la gravedad de estos casos.

También participó en el evento la activista Laura Jarandilla, quien destacó cómo las mujeres tienden a sufrir un mayor impacto como víctimas de ciberviolencia y cómo muchas se autocensuran.

Según Jarandilla, las mujeres suelen silenciarse en las redes sociales mediante un fenómeno que se denomina Zero Posting, una práctica consistente en estar activas en redes pero limitando notablemente la exposición personal, utilizada como respuesta frente a un entorno percibido como «hostil».

El estudio también resalta que la ciberviolencia no se manifiesta de forma aislada, sino que a menudo se vincula con la vida fuera del mundo digital. Un 18% de quienes han experimentado agresiones online también han sufrido violencia de las mismas personas en su entorno físico, reflejando una realidad que supera los teclados y las pantallas.

Un dato adicional importante es la normalización de ciertas conductas. Aunque prácticas como la difusión de imágenes íntimas provocan un rechazo casi unánime (93%), hay un mayor grado de tolerancia hacia formas de control digital, especialmente entre los chicos y en las edades más tempranas.

La investigación señala asimismo una preocupante doble condición de víctima y agresor. Un 26% de los jóvenes admite haber ejercido ciberviolencia en el último año, y de ellos, el 79% también la ha padecido, reflejando un ciclo complejo de romper.

En cuanto a las consecuencias, un 58% reconoce haber experimentado algún impacto en su vida diaria, con mayor prevalencia en las chicas. No obstante, casi tres de cada diez jóvenes no reaccionan ante estas situaciones, frecuentemente porque perciben estas conductas como algo habitual en el entorno digital.

Frente a esta realidad, Fad Juventud ha impulsado una iniciativa que combina investigación, sensibilización social y programas educativos en centros escolares. El propósito es promover una cultura digital más segura y responsable, además de ofrecer herramientas para prevenir estas conductas desde la infancia.

Porque, aunque a menudo no se evidencie, la violencia en el mundo digital forma parte de la cotidianidad de una generación hiperconectada, que ha llegado a naturalizar comportamientos que, en verdad, reflejan el perfil de una sociedad que ha decidido no mirar.

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