Impacto del conflicto en Irán en el crecimiento económico de Guyana, el nuevo petroestado mundial

Trabajadores de la construcción en Guyana.

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    • Autor, Ángel Bermúdez
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 6 mayo 2026
  • Tiempo de lectura: 7 min

Inflación, incremento en el precio de la gasolina y riesgos para el abastecimiento de alimentos en las naciones más vulnerables. Estas son tres de las principales repercusiones que se mencionan al hablar del impacto económico derivado de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.

No obstante, para Guyana —considerado posiblemente el petroestado más joven del planeta— el conflicto que mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz ha significado un aumento considerable, incluso mucho mayor, en sus ingresos.

Estos fondos provienen de dos factores: el crecimiento planificado en la producción y el efecto derivado del alza en el precio del petróleo ocasionado por la guerra en Medio Oriente.

Sidney Armstrong, profesor del departamento de Economía de la Universidad de Guyana, señala que para diciembre de 2025 la producción de crudo del país rondaba los 892.000 barriles por día, mientras que actualmente supera los 920.000, con una tendencia a seguir aumentando.

Simultáneamente, mientras que antes del conflicto el precio del crudo de referencia Brent se ubicaba alrededor de US$62, el promedio diario desde el inicio de la guerra se mantiene en los US$108, conforme a los datos de la Agencia de Información de Energía (EIA) del gobierno estadounidense.

Pero, ¿qué implicaciones tienen estos hechos para Guyana y qué consecuencias se derivan?

El gobierno de Guyana, encabezado por el presidente Irfaan Ali, no puede disponer libremente de los recursos de la bonanza petrolera.

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Crecimiento acelerado

La trayectoria petrolera de Guyana es bastante reciente. La extracción de hidrocarburos comenzó apenas hace seis años, pero ese breve lapso ha bastado para posicionarla como una de las principales productoras de petróleo en Sudamérica.

«Guyana presenta un caso singular, transformándose en la economía que más rápido crece a nivel mundial. Esto se debe en gran parte a que inició desde una base muy pequeña, pero aun así lidera en tasa de crecimiento», explica Roxanna Vigil, investigadora del Council on Foreign Relations, un centro de análisis con sede en Washington.

Los ingresos provenientes del petróleo se han convertido en el motor principal del país, cuya economía ha crecido un promedio anual de 40,9% desde 2020, conforme a datos del Banco Mundial.

Además, en 2025 los fondos por hidrocarburos representaron el 37% del presupuesto estatal, 해당 año en el que Guyana recaudó cerca de US$2.500 millones. Las proyecciones del ministerio de Finanzas, previas a la guerra en Irán, estimaban que en 2026 los ingresos petroleros alcanzarían alrededor de US$2.800 millones.

No obstante, el conflicto en Irán y, más concretamente, el bloqueo del estrecho de Ormuz, han modificado estas previsiones.

Datos publicados por The Economist revelan que desde el comienzo de la guerra, los ingresos petroleros de Guyana incrementaron en US$370 millones por semana, llegando a los US$623 millones.

«Debido a los mayores precios internacionales del petróleo, anticipamos que los ingresos gubernamentales aumentarán en US$4.000 millones sobre las estimaciones para 2026 formuladas a principios de año», señaló Luiz Hayum, analista principal de exploración y producción en la consultora Wood Mackenzie, en respuesta a BBC News Mundo.

Agregó que se espera que la producción promedio de crudo en Guyana alcance cerca de un millón de barriles diarios durante 2026, tras la ampliación prevista para este año.

Sin embargo, Sidney Armstrong advierte que la mayoría de estos ingresos generados por la extracción petrolera no llegan directamente al presupuesto nacional, debido al diseño de los contratos de explotación.

En concreto, el 75% de los ingresos se destina a que las empresas petroleras recuperen sus inversiones, mientras que Guyana recibe un 12,5% de ganancias más un 2% adicional en concepto de regalías, sumando un total de 14,5%.

Una vez que las compañías recuperen la inversión inicial, el país percibirá el 50% de los beneficios más el 2% correspondiente a regalías.

Una ventaja para el gobierno de Georgetown es que, debido al incremento en el precio del petróleo derivado de la situación en Irán, el periodo necesario para que las petroleras recuperen su inversión se ha reducido.

Una mujer camina por el mercado Stabroek en Georgetown.

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Fondo de Recursos Naturales

Armstrong también señala que si las petroleras requieren realizar nuevas inversiones, el esquema actual de distribución de beneficios se mantendrá vigente hasta que recuperen dichos gastos.

Por otra parte, el gobierno de Guyana no puede utilizar libremente el dinero proveniente del petróleo, ya que estableció un Fondo de Recursos Naturales donde se depositan estos ingresos, y aprobó una legislación que determina cuándo, de qué forma y con qué objetivos pueden emplearse esos recursos.

Esta normativa busca asegurar un crecimiento constante y controlado —evitando gastos excesivos durante periodos de bonanza— y garantizar que el capital se dirija a las prioridades de desarrollo nacionales, además de preservar recursos para beneficio de las futuras generaciones.

Para marzo de este año, el fondo contaba con aproximadamente US$3.800 millones.

Pero, ¿cómo se han traducido los beneficios petroleros generados por la guerra en Irán en mejoras para la población guyanesa?

Sidney Armstrong destaca que el impacto del alza del precio del petróleo se refleja en mayores ingresos, en el crecimiento de las reservas del Fondo de Recursos Naturales y en la aceleración de proyectos de infraestructura en marcha en Guyana.

“Lo que ha ido sucediendo con mayor intensidad es la realización de obras de infraestructura. Se ha incrementado la inversión en construcción de carreteras, escuelas y centros de salud comunitarios”, detalla Armstrong.

Roxanna Vigil señala que este tipo de obras tiene una gran importancia, ya que Guyana aún requiere muchas infraestructuras básicas como estas.

“Es necesario que continúen creciendo mucho. Hasta hace poco, más de la mitad de la población guyanesa vivía en la pobreza, y aunque todavía una parte significativa enfrenta esta situación, ahora cuentan con un plan y los recursos para cambiar este escenario”, subraya Vigil.

Por su parte, Armstrong indica que el gobierno reciente otorgó un bono equivalente a US$500 a todos los ciudadanos guyaneses mayores de 18 años.

Explica que se trataba de una promesa gubernamental realizada el año anterior, pero que no se había cumplido hasta ahora.

Trabajadores de la China Railway Construction Corp. operan maquinaria pesada sobre una plataforma temporal utilizada para completar un puente de varios carriles sobre el río Demerara.

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La otra cara de la bonanza

A pesar de la bonanza petrolera, Guyana no está exenta de los problemas que la crisis en Medio Oriente ha generado a nivel global.

“La realidad es que la inflación ha aumentado y, por ende, el poder adquisitivo real se ha reducido”, comenta Armstrong.

“Los consumidores enfrentan precios más altos en las estaciones de servicio, lo que impacta directamente en el transporte y los desplazamientos. Por lo tanto, al igual que otros países integrados en la economía mundial, estamos comenzando a sentir los efectos negativos en las cadenas de suministro”.

“El costo de los alimentos se ha incrementado notablemente: cerca de un 25% en corto plazo. Esto se debe, en buena parte, a que insumos como fertilizantes y otros materiales agrícolas se han encarecido. Los recursos necesarios para la agricultura suben de precio, por lo que estos impactos negativos deben ser considerados”, explica.

El economista también manifiesta preocupación por la aparente falta de transparencia y gestión adecuada en la administración de los recursos provenientes de la bonanza petrolera.

“Lo que sucede fuera del sector petrolero depende en buena medida de la eficiencia con que el gobierno administre estos recursos. En ocasiones, parece que se está produciendo un manejo deficiente”.

“Por ejemplo, existe un proyecto para transportar gas desde las plataformas marinas hacia tierra para su conversión en electricidad. Se trata de un proyecto con un gran potencial para generar beneficios económicos. Sin embargo —aquí surge la percepción de corrupción— el proyecto presenta retrasos y el contratista solicita cientos de millones de dólares adicionales para concluirlo”, detalla.

Armstrong destaca que la desigualdad en el país ha aumentado y que los salarios reales de la mayoría de guyaneses no han experimentado variaciones significativas.

“Aún persisten numerosas personas sin vivienda adecuada. Este problema continúa, así como la pobreza real. Por lo tanto, al hablar de la economía de más rápido crecimiento, es necesario regresar a la realidad: en términos del desarrollo humano, Guyana aún tiene un camino prolongado por delante”, concluye.

Sede de ExxonMobil en Georgetown.

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