David da Vinci: niño prodigio mexicano con coeficiente intelectual que supera a Einstein

David Camacho, un niño con una sonrisa amplia, anteojos, vestido de saco gris y corbata azul, posa frente al estante de una librería.

Fuente de la imagen, Marcos González Díaz

    • Autor, Marcos González Díaz
    • Título del autor, Para BBC News Mundo
    • Informa desde, Ciudad de México
  • 4 mayo 2026
  • Tiempo de lectura: 7 min

Es probable que a David Camacho no le agrade el apelativo con que comienza este artículo.

Primero, porque no se identifica con el término «niño genio», aunque su coeficiente intelectual de 162 supera ampliamente los 130 que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el umbral para catalogar a alguien con altas capacidades intelectuales o superdotación.

“Los genios ya han fallecido y, si eran genios, fue porque realizaron cosas extraordinarias”, comenta con humildad a BBC Mundo.

En segundo lugar, no le gusta mucho que lo comparen con figuras brillantes como los físicos Stephen Hawking o Albert Einstein, quienes se estiman con un coeficiente alrededor de 160.

“Tengo 10 años y apenas estoy comenzando. Tal vez sea un genio cuando tenga 70, pero solo después de haber logrado cosas valiosas en la vida, ¿no?”, insiste con una amplia sonrisa.

No obstante, sí hay un genio que le inspira tanto que incluso ha adoptado su apellido para sus redes sociales: ‘David da Vinci’.

“En el kínder, mi maestra me contaba mucho sobre Leonardo da Vinci y cómo él era polímata: alguien que integra ciencias, tecnologías, ingenierías, matemáticas, artes y humanidades… un poco de todo”, rememora.

“Su historia me impresionó y entonces decidí: ‘Quiero ser como él’, para lograr grandes cosas”.

Por ahora, David parece estar encaminado hacia ese objetivo.

David, acompañado de un adulto, parado ante un podio y hablando al micrófono, durante una confrerencia auspiciada por el gobierno local

Fuente de la imagen, Cortesía

De la NASA a publicar su propio libro

Siempre sonriente, expresivo y con un discurso sorprendentemente organizado para su edad, este niño queretano relata de forma natural que ofrece conferencias en universidades y organismos internacionales, y que pronto lanzará un libro.

Además, tuvo la “gran oportunidad” de ser seleccionado para viajar a la sede de la NASA en Houston, donde participó en un programa de entrenamiento espacial que le permitió pilotear un vuelo asistido y experimentar la ingravidez.

Su futuro podría estar relacionado con esa experiencia espacial, aunque no descarta otras opciones.

“Me encantaría realizar la primera cirugía en el espacio. Crear el próximo SpaceX, ser como Elon Musk, algo similar. Combinando todo con los negocios y las humanidades… tengo toda la vida por delante”, relata.

David Camacho, con otras dos mujeres jóvenes, todos vestidos con overoles de la NASA, están dentro de una cabina especial observando una computadora

Fuente de la imagen, NASA

Actualmente, David cursa estudios en una escuela internacional en línea que le otorgará la certificación necesaria para ingresar a la universidad. Además, domina español, inglés, francés y alemán, y recientemente ha comenzado a estudiar ruso, portugués e italiano.

Se siente “orgulloso” de poseer un coeficiente intelectual tan elevado y afirma que lo que más disfruta de sus altas capacidades es la rapidez para entender y aprender nuevas cosas.

“No todos nacen así, por eso quiero usarlo para beneficiar a otros niños y a la humanidad en general, dejando una huella”, expresa.

Aun así, considera que la sociedad no siempre comprende qué significa ser un niño genio.

“Mucha gente cree que debemos saberlo todo, pero no somos adivinos, nos tienen que enseñar. No quiere decir que tengamos todas las respuestas del universo”.

Con una sonrisa añade: “Muchas veces me desafían, diciendo: ‘Si eres tan niño genio, dime la raíz cuadrada de no sé qué, multiplica tanto…’. ¡Espera! Si no lo he aprendido, no lo sé”.

El acoso que convirtió en impulso para emprender

Su madre, Claudia Flores, recuerda las señales iniciales que les hicieron sospechar algo especial en David.

“Durante un largo viaje en carretera él ya conocía unas 40 canciones infantiles. Lo inscribimos en la escuela y estuvo feliz los primeros 15 días, pero luego me decía: ‘Déjame con los niños más grandes, quiero avanzar más rápido’”, relata a BBC Mundo.

“Me aburría mucho”, confirma David.

El momento clave llegó con la pandemia de covid-19. Su madre se sentó a su lado durante las clases en línea y constató que aprender era mucho más rápido para él que para sus compañeros.

“Le pregunté hasta qué número podía contar y llegamos hasta millones. Entonces investigué sobre niños con altas capacidades y consultamos con expertos para saber cómo apoyar a David”, comenta Claudia.

David y su madre, Claudia Flores.

Fuente de la imagen, Marcos González Díaz

Pese a sus logros, el camino no ha sido sencillo para David. Confiesa que sufrió un acoso “intenso” en el colegio de sus sueños.

“Los otros niños no comprendían cómo alguien que acababa de entrar podía saber más y hacer tantas cosas. Su forma de expresarlo era acosándome”, explica.

Recientemente decidió convertir esa experiencia negativa en un motor para crear Macayos, una app que saldrá este año.

Él describe esta herramienta como “la primera plataforma digital en México desarrollada con inteligencia artificial que enseña de forma divertida a los niños a gestionar sus emociones”.

A quienes acosan a niños como él les pide empatía y apertura: “No somos extraterrestres; tenemos altas capacidades, pero seguimos siendo niños”.

Aunque admite que muchas de sus amistades son con adultos porque se siente “desencajado” entre otros niños, afirma que también realiza actividades comunes para su edad, como jugar con bloques o ir al parque.

“Muchos piensan que soy un niño disfrazado de adulto, pero en realidad soy un niño que hace cosas de niños… y también participa en actividades de adultos”, resume.

David en la cabina de una avioneta donde está impreso el nombre "David da Vinci" y un logo de la NASA.

Fuente de la imagen, NASA

El diagnóstico en niños con superdotación

Tuvo la fortuna de recibir su diagnóstico de altas capacidades de forma relativamente rápida.

Muchos niños son erróneamente diagnosticados con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) debido a que están inquietos o aburridos en la escuela. En algunos casos también se confunde con autismo.

“Lo que sucede es que el niño ya entendió el contenido y desea ir más allá”, explica Claudia.

Según datos del Centro de Atención al Talento (CEDAT), en México podría haber alrededor de un millón de niños superdotados. Sin embargo, la mayoría no han sido reconocidos y un 93% han recibido diagnósticos incorrectos.

“Estoy convencido de que muchos niños como yo en México no reciben apoyo ni orientación. Me entristece ver que grandes talentos deben emigrar porque sus familias carecen de recursos o no encuentran oportunidades aquí”, reflexiona David.

David Camacho sostiene un libro sobre Leonardo da Vinci con la foto del genio renacentista en la carátula.

Fuente de la imagen, Marcos González Díaz

A lo largo de la entrevista, el niño habla con gran rapidez, cambiando de tema fácilmente y regresando para añadir detalles que considera importantes.

Claudia admite que criar a un niño así presenta un desafío.

“Ser madre de Edgar David Camacho Flores es muy sencillo, porque es tranquilo, cariñoso y noble. Pero ser mamá de David da Vinci es un reto, porque está siempre acelerado, corriendo por todos lados…”, relata.

“Le digo que tiene dos ardillas en la cabeza, pero él me responde que no, que tiene una computadora cuántica”, concluye entre risas.

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