La central de bombeo Conso II, equipada con seis turbinas y 1.800 MW de capacidad, utilizará un desnivel de 689 metros entre dos embalses ya existentes para almacenar el exceso de energía en períodos de baja demanda

Los embalses han formado parte del paisaje español durante décadas como infraestructuras de gestión hídrica y generación eléctrica. La transición energética, sin embargo, les ha concedido una tercera función: grandes sistemas de almacenamiento energético. En Vilariño de Conso (Ourense), la central de bombeo Conso II busca posicionarse como una de las principales instalaciones hidroeléctricas de almacenamiento en Europa, con una potencia de 1.800 MW y una inversión aproximada de 1.500 millones de euros.
Propiedad de Iberdrola, la planta será completamente subterránea, situada a unos 500 metros de profundidad, y operará como una batería hidráulica a escala industrial. Su función será acumular la energía renovable sobrante durante las horas de menor demanda, para luego reintegrarla a la red cuando aumente el consumo. El proyecto Conso II se inició en 2019 y contemplaba inicialmente una capacidad de 900 MW.
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Su modo de funcionamiento es idéntico al de cualquier central de bombeo, pero con una magnitud sin precedentes en España. El sistema aprovechará el desnivel de 689 metros entre los embalses de Cenza y Bao, ambos existentes, para hacer circular el agua en ambas direcciones.
Cuando la red eléctrica genera más energía de la que puede absorber, fenómeno cada vez más habitual en jornadas con alta radiación solar o viento intenso, las seis turbinas reversibles de 300 MW actuarán como bombas, elevando agua del embalse inferior al superior. Al incrementarse la demanda, el agua descenderá por las conducciones generando electricidad. La producción anual estimada rondará los 4.000 GWh, cantidad que representa cerca del 30% del consumo eléctrico de Galicia y equivale a la mitad de la generación del reactor nuclear Almaraz II en 2024.
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¿Por qué España requiere almacenamiento de energía renovable?

Las fuentes renovables están aumentando rápidamente, aunque su naturaleza intermitente exige contar con sistemas de almacenamiento efectivos. Cuando se genera un excedente solar o eólico, esa energía se pierde si no existe capacidad para almacenarla. Proyectos como este buscan precisamente evitar esas pérdidas, equilibrando la red y utilizando esa electricidad verde que de otro modo se desaprovecharía.
Un proyecto que reduce al mínimo el impacto ambiental
Uno de los argumentos favorables a Conso II es que se basará en infraestructuras ya existentes, lo que disminuye la intervención sobre el territorio. Las conexiones entre los embalses de Cenza y Bao se harán mediante galerías subterráneas, una solución destinada a minimizar el efecto sobre el entorno, especialmente en una zona integrada en la Red Natura 2000.
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No obstante, la complejidad técnica es significativa. Entre 2021 y 2022 se llevaron a cabo sondeos geológicos adicionales para identificar posibles problemas relacionados con fallas y áreas de debilidad en el subsuelo. Los informes confirmaron la viabilidad de la infraestructura, pero recomendaron continuar con estudios más detallados antes de empezar la construcción. Por ello, se plantea la elaboración de una galería específica de investigación para analizar con mayor precisión el comportamiento del terreno.

Condiciones requeridas antes de su puesta en marcha
Sin embargo, la empresa propietaria mantiene cautela y no decidirá invertir hasta asegurar dos cuestiones fundamentales. Primero, una concesión hidroeléctrica con una duración adecuada; segundo, un marco claro de pagos por capacidad que garantice la viabilidad económica del proyecto. El entorno regulatorio será por tanto clave para que Conso II pueda concretarse.
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A pesar de ello, Iberdrola ha declarado su intención de crear “la gran despensa de energía limpia de la península ibérica”, con capacidad para suministrar a miles de hogares y aprovechar la generación renovable durante los momentos de baja demanda. Se llegó a contemplar iniciar obras el año anterior, pero los permisos no se obtuvieron a tiempo.
España precisa soluciones de almacenamiento a gran escala para continuar incrementando la participación de renovables sin poner en riesgo la estabilidad del sistema. En definitiva, iniciativas como esta dejan de ser una opción para transformarse en una necesidad.
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