La región alberga pequeños enclaves atlánticos que aún escapan a las rutas más transitadas y revelan una faceta más tranquila del litoral. Uno de ellos destaca por su importancia ambiental y su proximidad a la costa coruñesa
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Más allá de las Islas Cíes y la isla de Ons, la costa gallega oculta pequeñas zonas atlánticas que casi no aparecen en los recorridos más concurridos y que, sin embargo, concentran un relevante valor paisajístico y natural. Frente a la ciudad de A Coruña, muy próxima a tierra firme y situada junto a un entorno dominado por el mar, se encuentra un archipiélago granítico poco explorado que ofrece la posibilidad de descubrir otra faceta de las islas de Galicia, más apacible, con menos afluencia y que resulta especialmente atractiva para quienes buscan naturaleza, aves marinas y miradores costeros.
Este enclave corresponde a las Islas de San Pedro, localizadas frente al puerto de O Portiño, en el municipio coruñés. Constituye un pequeño grupo de islas e islotes orientados de nordeste a suroeste, separados del continente por un canal de entre 200 y 350 metros. Aunque desde la costa pueden parecer simples rocas, este espacio posee una historia geológica particular: originalmente fue un único islote, pero la erosión y las fracturas del terreno terminaron creando canales que dieron paso al conjunto actual. Su composición granítica, relieve bajo y su integración visual con los montes de San Pedro, Cortigueiro y Bens explican gran parte de su atractivo.
Un archipiélago protegido frente a O Portiño
Las Islas de San Pedro fueron declaradas provisionalmente Espacio Natural de Interés Local el 2 de junio de 2009, una categoría contemplada en la normativa gallega para que los ayuntamientos puedan gestionar áreas con especial valor natural. Esta designación no implica necesariamente la restricción total de usos, pero sí requiere organizar su conservación mediante un plan específico.
En este caso, el interés del archipiélago reside no solo en su paisaje, sino también en la presencia de comunidades vegetales adaptadas al litoral y en la relevancia del área para diferentes especies de aves, especialmente durante la cría, invernada y migraciones. Entre sus valores naturales destacan especies vegetales como Armeria pubigera y Rumex acetosa, reconocidas por su interés y limitada distribución; así como aves marinas y terrestres, incluyendo colonias de gaviota patiamarilla, dormideros de cormorán grande y cormorán moñudo, además de especies como el ostrero, el vuelvepiedras y el andarríos chico.
Un mirador natural para descubrir otra Galicia
La proximidad de estas islas a tierra firme permite su contemplación desde puntos del litoral de A Coruña, especialmente en el área de O Portiño y el monte de San Pedro. Su atractivo no responde al modelo de playa turística, sino a un paisaje atlántico de roca, viento, vegetación baja y aves, donde el principal interés reside en observar y comprender el ecosistema. El plan de conservación vinculado a las Islas de San Pedro propone medidas orientadas a proteger el hábitat, ampliar el conocimiento científico del área, señalizar el entorno y facilitar su interpretación desde el continente. También contempla acciones como la limpieza de residuos, la mejora de la diversidad vegetal, el control de roedores en el archipiélago y la instalación de puntos para la observación de aves.
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