Fallece a los 62 años ‘Piculín’ Ortiz, ícono del baloncesto de Puerto Rico y exjugador de Real Madrid y Barça

José 'Piculín' Ortiz, en una imagen de archivo Miembro del Hall of Fame de FIBA, el exjugador puertorriqueño ha fallecido tras una larga batalla contra un cáncer colorrectal.

El baloncesto tanto en Puerto Rico como a nivel mundial está de luto. José Rafael ‘Piculín’ Ortiz, uno de los máximos referentes deportivos de Puerto Rico, falleció a los 62 años tras pelear durante bastante tiempo contra un cáncer colorrectal.

Su fallecimiento, comunicado por su familia y por la Federación de Baloncesto de Puerto Rico, pone fin a la carrera de un pívot que representó a su nación en cuatro Juegos Olímpicos, en la NBA y en algunos de los clubes más importantes de Europa.

Nacido en Aibonito y criado en Cayey, Ortiz pronto se transformó en algo más que un jugador alto con habilidades: fue el motor emocional de la selección boricua, que compartió con él un episodio histórico, la victoria sobre Estados Unidos en Atenas 2004, y que lo tuvo como pilar durante más de veinte años, desde 1983 hasta 2004.

Su trayectoria con Puerto Rico contó con cuatro participaciones olímpicas (Seúl 1988, Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Atenas 2004), además de Mundiales y torneos continentales donde su presencia fue constante.

En el ámbito de clubes, ‘Piculín’ dejó una marca significativa en ambos lados del Atlántico. Tras formarse en Estados Unidos en la NCAA, fue seleccionado en el draft de la NBA y disputó encuentros en la máxima liga del mundo antes de iniciar una extensa carrera europea.

En España defendió los colores de equipos destacados como el CAI Zaragoza, el Real Madrid y el FC Barcelona, con los que alcanzó finales europeas y conquistó títulos nacionales que consolidaron su reputación como un pívot dominante, combativo en la pintura y con una fuerte capacidad de liderazgo.

En su país, su nombre quedó ligado a la Liga de Baloncesto Superior Nacional, especialmente con los Atléticos de San Germán, donde dejó una huella que marcó a toda una generación.

José 'Piculín' Ortiz, en una imagen reciente

José ‘Piculín’ Ortiz, en una imagen reciente EFE

En los años recientes, Ortiz enfrentó abiertamente un cáncer colorrectal, detectado en 2023, sometiéndose a una operación en 2025 y a un tratamiento prolongado que nunca lo alejó por completo del baloncesto.

Era frecuente verlo en canchas y eventos, brindando su apoyo especialmente a las selecciones nacionales, tal como ocurrió cuando acompañó la clasificación del equipo femenino para la Copa del Mundo FIBA de 2026 en San Juan.

Su presencia, incluso debilitada por la enfermedad, representaba un compromiso con el deporte que el movimiento olímpico puertorriqueño resaltó en su despedida.

Las manifestaciones tras su muerte se sucedieron en los ámbitos deportivos y políticos. El Comité Olímpico de Puerto Rico lo definió como una de las figuras «más emblemáticas» del deporte nacional y subrayó que su legado «vivirá eternamente en nuestra historia y en el corazón de nuestro pueblo».

Más allá de las estadísticas y consagraciones, su imagen simbolizó para muchos aficionados un orgullo colectivo: la convicción de que un jugador originario de un país pequeño del Caribe podía imponerse frente a colosos en los grandes escenarios del baloncesto internacional.

Su vida no estuvo exenta de dificultades, con problemas personales y legales tras su retiro, pero incluso en esos momentos Piculín permaneció como una figura cercana para el público, capaz de ironizar sobre sí mismo y de regresar una y otra vez a las canchas, ahora como un símbolo.

Hoy, Puerto Rico despide a un pívot que fue leyenda antes de retirarse, embajador involuntario del baloncesto boricua y referente imprescindible de varias generaciones que aprendieron a mirar a los grandes del mundo sin complejos gracias a él.

Scroll al inicio