UGT denuncia que en los primeros meses de contrato miles de trabajadores son despedidos sin coste para las empresas, lo que podría indicar un uso fraudulento de la reforma laboral

La Unión General de Trabajadores (UGT) ha comunicado este lunes que muchas empresas están usando el periodo de prueba de los contratos indefinidos como un método encubierto para precarizar y despedir a empleados sin compensación.
En la presentación de su último informe sobre el mercado laboral, el sindicato proporcionó cifras concretas sobre este fenómeno. En 2025, con datos hasta noviembre, se contabilizaron 31.600 bajas en contratos indefinidos debido a no superar el periodo de prueba. Esta cifra contrasta con las 5.900 bajas de 2019, antes de la reforma laboral y la pandemia, lo que significa un aumento superior a cinco veces.
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Asimismo, el sindicato advierte que este tipo de bajas ha incrementado su peso en el total de extinciones contractuales, alcanzando los niveles más altos desde 2009. Actualmente, casi siete de cada cien bajas se atribuyen a esta causa, frente al 4,6% registrado en el periodo expansivo anterior.
Un mecanismo bajo vigilancia
El informe revela que ciertas empresas estarían aprovechando que el despido durante el periodo de prueba no genera indemnización para emplearlo como sustituto del contrato temporal. “Podría evidenciar un uso incorrecto de esta figura en algunos casos”, afirman desde UGT, que aunque reconocen que parte del incremento puede deberse a la actividad del mercado laboral, alertan sobre la necesidad de extremar la vigilancia.
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Por esto, la organización ha solicitado a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social la implementación de campañas específicas para detectar y corregir posibles fraudes que, advierten, pueden socavar los avances en estabilidad laboral conseguidos tras la reforma.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, sostiene que el teletrabajo se ha consolidado como una norma en España y no requiere recomendaciones adicionales. Además, destaca que la apuesta por las energías renovables coloca al país en una posición favorable frente a la crisis energética europea.
El informe también señala una paradoja en el mercado laboral español: aunque la temporalidad ha disminuido considerablemente, persisten segmentos con inestabilidad notable. Se destaca que el 38,4% de los contratos temporales duran menos de un mes, mientras que otro 15,3% tiene una duración entre uno y seis meses, lo que indica que a pesar de la mejora en indicadores generales, existe un segmento con alta rotación y escasa estabilidad real.
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Paralelamente, el sindicato observa un incremento en la rotación de los contratos indefinidos. No obstante, matiza que este fenómeno es parcialmente lógico, dado que muchas modalidades “hiperprecarias” han sido absorbidas por figuras como el contrato fijo discontinuo.
Cambios estructurales con matices
El sindicato explica que estos nuevos contratos proporcionan condiciones superiores a las de los antiguos temporales, aunque reconocen que no todos garantizan la misma estabilidad que un indefinido ordinario a tiempo completo. Aun así, resaltan la necesidad de analizar más a fondo este fenómeno. Por ello, han solicitado al Instituto Nacional de Estadística (INE) que adapte sus herramientas para reflejar mejor estas nuevas dinámicas laborales.
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“Actualmente contamos con indicios, pero se trata de una evolución que exige un estudio detallado”, resaltan desde el sindicato, que insisten en la necesidad de mejorar la calidad del empleo en todos sus aspectos, no solo en la reducción de la temporalidad.
Menos empleo tecnológico
Desde UGT se han identificado señales de alerta en otro ámbito fundamental: el empleo tecnológico. Tras años de crecimiento continuo, este sector ha empezado a experimentar signos de desaceleración. Aunque el número de ocupados supera el millón y representa ya el 4,7% del total de empleo, en el periodo 2024-2025 se ha observado la primera disminución interanual desde 2017. Esta caída se concentra especialmente en áreas como telecomunicaciones, ingeniería e I+D.
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Esta tendencia podría poner en riesgo los objetivos de transformación digital si no se refuerzan las políticas de formación, innovación y mejora de las condiciones laborales para retener talento, advierte el sindicato.
Respecto a las vacantes, el sindicato descarta que exista un déficit generalizado de mano de obra en España. Con un 0,9%, el país se sitúa entre los niveles más bajos de la Unión Europea. Las dificultades para cubrir ciertos puestos, explican, se concentran en sectores y territorios específicos y están usualmente vinculadas a las condiciones laborales o factores externos como el acceso a la vivienda.
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Precisamente, el aumento en los costos de alquiler y compra se ha convertido en un factor clave que limita la movilidad geográfica y afecta de manera particular a los trabajadores con menor protección.
Un ciclo positivo con sombras persistentes
A pesar de estas alertas, UGT reconoce que el mercado laboral español ha experimentado un ciclo “excepcional” en los últimos años. Desde la aprobación de la reforma laboral en 2021, el empleo ha aumentado más del 10% y ya supera los 22 millones de ocupados.
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Además, la tasa de temporalidad ha descendido a mínimos históricos del 15% y el paro ha bajado del 10% por primera vez desde 2008. El desempleo de larga duración también se ha reducido en más del 40%.
No obstante, el sindicato insiste en que estos progresos coexisten con problemas estructurales no resueltos, como el elevado peso del empleo a tiempo parcial no voluntario, que incide principalmente en las mujeres.
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Retos pendientes del mercado laboral
Otra preocupación central son las horas extraordinarias no remuneradas, que constituyen el 39% del total. Según UGT, esta situación implica pérdidas salariales cercanas a los 2.500 millones de euros anuales y reduce los ingresos de la Seguridad Social en aproximadamente 775 millones.
En materia de desempleo, el sindicato advierte que la reducción de la tasa de paro se ha vuelto cada vez más difícil, por lo que reclama políticas activas más eficaces y mejor direccionadas.
También señala que la atención personalizada a desempleados sigue siendo insuficiente y que España cuenta con menos orientadores laborales que el promedio europeo, lo que hace urgente fortalecer recursos y poner en marcha la nueva Agencia Española para el Empleo.

