La actriz rememora en ‘Zero dramas’, de TVE, una etapa de su adolescencia marcada por la presión estética

Este fin de semana, la televisión ofreció uno de esos momentos que van más allá del mero entretenimiento. Mónica Cruz se sinceró como nunca antes en su intervención en Zero Dramas, revelando una experiencia personal que ha impulsado una profunda reflexión acerca de los estándares físicos en disciplinas como el ballet.
El espacio, conducido por Loles León, trataba distintos temas actuales, entre ellos la reaparición de la extrema delgadez como moda. Fue entonces cuando varias invitadas comenzaron a relatar sus vivencias. Mariona Terés fue una de las primeras en expresar una inquietud compartida por muchas mujeres: “La delgadez ha regresado, está siendo evidente”. Añadió: “Da miedo porque conlleva múltiples trastornos alimenticios. Viví los 90 y era delgada, pero mi constitución siempre me hacía tener algo de tripa y sufría mucho porque creía que estaba gorda, me cubría, evitaba ir a la playa…”.
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A partir de ahí, el relato de Mónica Cruz añadió un giro aún más conmovedor a la charla. La actriz rememoró con detalle un período especialmente delicado de su vida: “Recuerdo que tenía una profesora en la academia de ballet, cuando tenía entre 12 y 13 años, una etapa de desarrollo en la que el cuerpo cambia”. Este contexto, por sí solo, ya refleja la vulnerabilidad de las jóvenes en esa edad.

Pero lo más impactante aún estaba por revelarse. “La tipa nos hacía llevar cada martes, lo recuerdo con nitidez, un tiquet de peso, el cual hacía público en clase, y si no habías reducido el peso que ella consideraba adecuado, imponía una multa de 100 pesetas”, narró sin tapujos. Esta declaración dejó a sus compañeros de plató completamente perplejos y muestra una práctica tan severa como difícil de concebir hoy.
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La situación, sin embargo, no concluía allí. Mónica añadió un detalle que intensificaba aún más la gravedad del tema: “También era psicóloga, así que podríamos haber acabado todas con anorexia, imagínate a esa edad”. Con esta frase, la actriz enfatizó no sólo la presión física, sino también el impacto psicológico que estas exigencias pueden producir en adolescentes cuya identidad aún está en formación.
Cuál es la fruta que ayuda a perder peso y cuida el corazón.
Más allá de rememorar el pasado, la hermana de Penélope Cruz aprovechó para lanzar un mensaje claro y vigente: “Hay que tener mucho cuidado con los niños que practican deporte, quieren ingresar en agencias de modelos, profesores que hacen comentarios… porque a esa edad no se tiene la madurez necesaria para aceptarse tal como uno es”.
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Sus palabras se enmarcan en un debate cada vez más presente en la sociedad: la necesidad de proteger la salud mental de los jóvenes frente a estándares estéticos inalcanzables. Especialmente en un momento en el que, como se mencionó en el programa, ciertas modas del pasado parecen estar reapareciendo con fuerza.

El testimonio de Mónica Cruz no solo visibiliza una experiencia personal, sino que también pone sobre la mesa prácticas que durante años han sido habituales en sectores como la danza y la moda.
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