Un menú semanal completo y variado para enfrentar esta semana de primavera con recetas sabrosas, saludables y originales

Es un dilema frecuente que enfrentan muchos cada semana. ¿Qué vamos a comer? Al abrir la nevera, a menudo hallamos una variedad de alimentos que no siempre nos inspiran. Cocinar con anticipación y preparar táperes para consumir durante los días laborales resulta una alternativa práctica y eficaz, especialmente para quienes tienen poco tiempo libre. Sin embargo, la creatividad en la cocina suele reducirse a platos muy básicos y repetitivos.
Por esta razón, en este texto se recopilan cinco recetas distintas y llenas de sabor que integran un menú semanal variado que incluye carnes blancas, pescado, legumbres y verduras. Son preparaciones aptas para repartir en táperes y así llevarlas al trabajo, la universidad o simplemente conservarlas en la nevera como batch cooking. Estos platos pueden elaborarse con varios días de antelación y resisten bien el recalentado, facilitando disfrutar de una comida buena incluso tras una breve estancia en el microondas.
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Ensalada proteica de lentejas

Para quienes tienen dificultad en alcanzar el mínimo semanal de legumbres, esta ensalada de lentejas resulta una gran alternativa. Saciadora, muy sabrosa y con un aporte importante de verduras frescas, destaca por su alto contenido proteico, convirtiéndola en una opción ideal para comenzar la semana con vitalidad.
Ingredientes
- 1 taza de lentejas cocidas
- 1 lata de atún al natural (opcional, para incrementar proteínas)
- 1 huevo duro
- 8-10 tomates cherry
- 1 pepino mediano
- 1/4 de cebolla morada picada
- 1 manojo grande de hojas de lechuga, espinaca o rúcula
- Sal y pimienta al gusto
- Jugo de 1 limón
- 2 cucharadas de aceite de oliva
Elaboración
- Hierve el huevo durante 10 minutos. Enfríalo bajo agua corriente y pélalo.
- Prepara las lentejas: si usas lentejas enlatadas, enjuágalas bajo el grifo hasta que el agua salga clara. Escúrrelas bien para evitar exceso de líquido.
- Lava y corta los vegetales: parte los tomates cherry por la mitad. Pela el pepino, córtalo en cuartos longitudinales y luego en rodajas. Pica la cebolla en trozos finos.
- Arma la ensalada en un bol grande, colocando primero el manojo de hojas de espinaca o rúcula. Añade las lentejas, el atún bien escurrido y desmenuzado, y el huevo duro cortado en trozos. Incorpora los tomates cherry, el pepino y la cebolla.
- Aliña: añade sal, pimienta, jugo de limón y aceite de oliva.
- Pruébala y ajusta la sal, pimienta o limón según convenga. Sirve fría.
Escalope de pollo acompañado de ensalada

Seguimos con un pequeño gusto en forma de un crujiente y tierno escalope de pollo. Se puede acompañar con las guarniciones que se prefieran, desde ensalada hasta patatas fritas o salsas caseras. Lo esencial es lograr un empanado bien crujiente y ligero para que el resultado sea jugoso y no pesado.
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Ingredientes
- 4 pechugas de pollo deshuesadas
- 2 huevos
- 4 cucharadas de harina
- 100 g de pan rallado
- 1 pizca de pimienta
- Perejil
- Aceite de oliva
- Sal
Elaboración
- Corta cada pechuga en dos filetes finos. Estíralos ligeramente con la maza para carne. Si no cuentas con ella, puedes aplanarlos usando algún peso o la base de una sartén ancha, dando golpes suaves. Salpimienta los filetes por ambos lados.
- Pasa los filetes ligeramente por harina y elimina el exceso dando golpes suaves.
- Bate los huevos en un plato hondo.
- Reboza los filetes primero en huevo batido y luego en pan rallado, asegurando que queden bien cubiertos.
- Calienta abundante aceite en una sartén a temperatura media. Fríe los filetes primero en aceite no muy caliente hasta que estén cocidos. No sobrecargues la sartén para mantener la temperatura y evitar que el empanado se desprenda.
- Retira y sube la temperatura del aceite. Fríelos nuevamente brevemente para que adquieran un color dorado y crujiente. Escurre sobre papel absorbente.
- Sirve el escalope con la guarnición deseada.
Espinacas con crema

Las espinacas a la crema son un clásico de la cocina casera tradicional, una receta fácil pero muy sabrosa que conviene recuperar para aportar variedad a nuestro menú semanal. Esta verdura de hoja verde se cocina con una sencilla bechamel, que también puede adquirirse en supermercados para quienes no dominen la técnica.
Ingredientes
- 1 kg de espinacas frescas o congeladas
- Salsa bechamel (aproximadamente 500 ml)
- 2 dientes de ajo
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 100 g de queso rallado (parmesano o manchego)
- 30 g de mantequilla
- Sal al gusto
- Nuez moscada
- Pimienta negra
Elaboración
- Cocina las espinacas en agua con sal durante 5-7 minutos. Escúrrelas muy bien, presionando para eliminar el exceso de agua.
- Sofríe los ajos pelados y picados en el aceite de oliva. Cuando adquieran color, añade las espinacas bien escurridas y saltea varios minutos hasta que estén secas.
- Prepara una bechamel ligera (puede ser casera con mantequilla, harina y leche o comprada).
- Incorpora las espinacas calientes con la bechamel en la sartén. Remueve para integrar bien y añade pimienta y nuez moscada.
- Prueba de sal y ajusta si hace falta.
- Vierte la mezcla en recipientes individuales o en una fuente apta para horno. Alisa la superficie. Espolvorea queso rallado encima y agrega pequeños montoncitos de mantequilla.
- Gratina en el horno a 200 ºC durante 6-8 minutos, hasta que el queso se funda y la superficie esté dorada. Saca del horno y sirve caliente.
Albóndigas en salsa de mostaza

Para acompañar estas albóndigas, elaboradas con carne de cerdo, ternera o pollo, se prepara una salsa de mostaza que se completa con un sofrito de cebolla, un poco de vino blanco y nata, logrando una textura y sabor deliciosos.
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Ingredientes
- 500 g de carne picada (mezcla de ternera y cerdo o de pollo y pavo)
- 1 huevo
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharadas de pan rallado
- 1 cucharadita de perejil picado
- Sal y pimienta al gusto
- Harina para rebozar
- Aceite de oliva
- 1 cebolla mediana
- 1 vaso pequeño de vino blanco (100 ml)
- 3 cucharadas de mostaza tipo Dijon o Savora
- 200 ml de nata líquida para cocinar
- 1 vaso de caldo de carne (opcional)
Elaboración
- Mezcla la carne picada con el huevo, el ajo finamente picado, el perejil, el pan rallado, sal y pimienta. Amasa hasta obtener una mezcla homogénea.
- Forma bolas tamaño nuez. Pásalas por harina para sellarlas al freírlas.
- Fríe las albóndigas en aceite de oliva caliente hasta que estén doradas por fuera. No es necesario cocinarlas completamente. Reserva sobre papel absorbente.
- En la misma sartén, pocha la cebolla picada finamente hasta que esté transparente (reduce el fuego para evitar quemarla). Añade el vino blanco y deja reducir durante 2-3 minutos.
- Agrega la mostaza y mezcla bien. Luego incorpora la nata líquida y, si se desea, caldo para aligerar la salsa.
- Coloca las albóndigas en la salsa, tapa y cocina a fuego lento durante 15 minutos, removiendo ocasionalmente para evitar que se pegue.
- Sirve caliente, espolvoreando perejil fresco picado.
Pastel de bacalao con patatas al horno

Esta semana, la ración de pescado la aporta un pastel gratinado de bacalao con patatas. La receta consiste en intercalar capas de bacalao y patatas cocidas, finalizando con una capa generosa de patatas en la parte superior. El toque final lo proporciona el gratinado al horno, que le brinda una textura y sabor distintivos.
Ingredientes
- 700 g de lomos de bacalao desalado
- 1 kg de patatas
- 2 cebollas medianas
- 2 dientes de ajo
- 200 ml de nata líquida (opcional, según versión)
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 hoja de laurel
- Sal y pimienta al gusto
- 40 g de pan rallado
- 2 huevos (para el gratinado)
- Perejil fresco picado
Elaboración
- Hierve las patatas enteras con piel en agua salada durante 25 minutos o hasta que estén tiernas. Pela y corta en rodajas de 1 cm.
- Desala el bacalao según su grosor, escurre bien y elimina piel y espinas. Desmiga o lamina.
- Sofríe la cebolla y el ajo picados en aceite de oliva hasta que estén muy tiernos.
- Añade el bacalao desmenuzado y la hoja de laurel a la sartén. Saltea 5 minutos para que tome sabor.
- Retira el laurel y, si quieres, añade la nata líquida. Mezcla y cocina 3 minutos más.
- En una fuente apta para horno, coloca una capa de bacalao con su sofrito y cubre con una capa de patatas.
- Bate los huevos y combínalos con el pan rallado y el perejil. Distribuye esta mezcla sobre la capa superior de patatas.
- Agrega un chorrito de aceite de oliva por encima y hornea a 200 ºC durante 20 minutos, hasta que la superficie se dore y quede crujiente.
- Deja reposar durante 5 minutos antes de servir.

