Un enclave urbano con alto valor arquitectónico continúa siendo ignorado entre vehículos y prisas en pleno centro. Su configuración actual dificulta la correcta apreciación de uno de los conjuntos más destacados de la ciudad
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A Coruña mantiene en el centro un espacio donde el modernismo coruñés emerge entre fachadas históricas, comercio, tránsito y la rutina cotidiana. No obstante, una parte de este legado arquitectónico pasa inadvertida para muchos peatones debido a la constante presencia de vehículos y zonas de estacionamiento.
Este lugar corresponde a la plaza de Lugo, especialmente el tramo entre las calles Betanzos y Ferrol, que alberga algunas de las edificaciones más valiosas del ensanche coruñés. Destacan la Casa de los Cisnes, la Casa Arambillet y otras viviendas de finales del siglo XIX que conforman uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes de la ciudad. Según los expertos, el problema no radica en el estado de conservación de los edificios, sino en cómo se perciben desde la vía pública.
El tráfico, el principal impedimento para disfrutar de la plaza de Lugo
La renovación efectuada hace veinte años transformó esta zona y afianzó la plaza de Lugo como uno de los principales ejes comerciales de A Coruña, estrechamente vinculada con el mercado municipal y la actividad de sus calles adyacentes. Sin embargo, la peatonalización afectó únicamente a uno de los laterales del mercado, mientras que el otro permaneció abierto al tráfico y aparcamiento. Esta diferencia hace que una parte del conjunto pueda observarse en calma, mientras que la otra queda condicionada por el ruido, la doble fila y el flujo continuo de vehículos.
Los especialistas argumentan que estas fachadas fueron diseñadas para admirarse desde cierta distancia, como parte de una plaza amplia y no como simples edificios alineados en una vía de paso. La completa peatonalización, sin embargo, enfrenta retos técnicos y urbanísticos. Entre los principales obstáculos está la existencia de un gran colector bajo la calzada, así como la función que esta vía desempeña en el tráfico urbano. Por ello, se consideran medidas intermedias como ampliar aceras, eliminar estacionamientos, reducir carriles o reforzar el mobiliario urbano y la vegetación. Estas acciones ayudarían a devolver protagonismo al peatón y aumentar la visibilidad de unas joyas modernistas que continúan siendo uno de los mayores tesoros ocultos de la ciudad.
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