Jaime Saade, responsable del asesinato de Nancy Mestre, es extraditado a Colombia tras 26 años de investigación cumplida por el padre de la víctima

Jaime Saade escoltado por autoridades en Bogotá

Fuente de la imagen, Migración Colombia

    • Autor, Redacción*
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 11 abril 2024

La Cancillería de Colombia informó este jueves sobre la extradición de Jaime Saade, condenado por el asesinato de Nancy Mestre, una joven de 18 años que fue golpeada, violada y baleada por su novio durante una celebración de Año Nuevo en 1994, un caso que impactó a la sociedad colombiana en esa época.

Por medio del embajador colombiano en Brasil, Guillermo Rivera, se comunicó que Jaime Saade fue trasladado esta mañana desde Brasil para ser entregado a la justicia en Barranquilla.

“Las autoridades brasileñas ya han entregado a Jaime Saade, quien fue condenado por los tribunales colombianos por el asesinato y abuso sexual de Nancy Mestre en la década de los 90”, aclaró Rivera en un video difundido en X.

“Actualmente se encuentra siendo trasladado a Colombia para ser presentado ante un juez en Barranquilla y cumplir su sentencia en un establecimiento penitenciario nacional”, añadió.

Saade fue capturado por Interpol en 2020 en Belo Horizonte, Brasil, en gran medida gracias a la incansable búsqueda de Martín Mestre, el padre de la víctima, quien dedicó casi treinta años a la localización del homicida tras su fuga del país.

El embajador Rivera destacó que el padre “jugó un papel clave para que se hiciera justicia en este caso”.

Actualmente, sobre Saade pesa una condena de 27 años de prisión dictada en Colombia en 1996. No obstante, huyó a Brasil donde adoptó la identidad falsa de Henrique dos Santos Abdala y llevaba una vida ordinaria hasta ser descubierto por Martín Mestre.

Jaime Saade y Nancy Mestre

El crimen

Nancy, la hija menor de la familia Mestre, aspiraba a ser diplomática y emigrar a Estados Unidos para cursar estudios universitarios.

"Era una joven alegre y dedicada, siempre con un libro en mano. Tenía planes para estudiar derecho internacional y diplomacia", relató Mestre a BBC Brasil en 2022.

Sin embargo, todos sus proyectos se vieron truncados en la madrugada del 1 de enero de 1994.

Aquella noche, Nancy celebró el Año Nuevo junto a sus padres y su hermano en casa. Más tarde, se despidió para seguir festejando con su novio, Jaime Saade, quien había ido a buscarla.

“Regresa antes de las 3 de la madrugada”, pidió su padre. “Cuídala bien”, fue la recomendación para Jaime.

Nancy Mestre de chica

Fuente de la imagen, Archivo Personal

A las 6 de la mañana, Mestre se despertó sobresaltado. "Nada más despertar, tuve una sensación extraña", comenta. Al revisar la casa, notó que la habitación de Nancy estaba vacía.

Salió a buscarla en varios clubes nocturnos, pero no logró encontrar a la pareja. La incertidumbre crecía y, mientras preguntaba por su hija a quienes encontraba, rezaba para que estuviera a salvo.

Finalmente, se dirigió a la casa de los padres de Saade, donde también residía el joven. Allí encontró a la madre de él limpiando el suelo. "Era oscuro y en ese momento no me percaté de que estaba pisando la sangre de mi hija, ni que la madre del asesino estaba alterando la escena del crimen".

Ella le dijo: “Tu hija sufrió un accidente y está en la Clínica del Caribe”.

Mestre se dirigió apresuradamente al hospital, donde encontró al padre de Saade. “Tu hija intentó suicidarse y está en cirugía”, le informó. En urgencias, los médicos luchaban por estabilizar a Nancy, que se encontraba en coma.

La joven había sido trasladada al hospital por su novio, el padre de él y una mujer que también vivía en esa casa. La envolvieron, desnuda, en una sábana y la colocaron en la caja de una camioneta.

Nancy Mestre

Fuente de la imagen, Archivo personal

"Poco a poco comencé a comprender lo que había ocurrido. La violaron, la maltrataron y luego la colocaron en la parte trasera de una camioneta. Pensé: ‘Dios mío, ¿qué le hicieron a mi hija?’", recuerda Mestre.

Siguieron ocho días de agonía en el hospital, durante los cuales la joven nunca recuperó la consciencia.

"Los médicos me advirtieron que moriría. Mi esposa, nuestro hijo Martín y yo nos reuníamos en la habitación, rezando y cantando canciones que a ella le gustaban desde pequeña", rememora su padre.

Finalmente, su corazón dejó de latir.

La fuga

Mientras los padres de Nancy enfrentaban su dolor en el hospital y la policía investigaba lo sucedido la noche del 1 de enero, el principal sospechoso, Jaime Saade, escapó de Colombia.

“Saade inició su huida el mismo día del crimen y nunca más fue visto en el país”, comenta Mestre. La policía descartó la hipótesis de suicidio; Nancy murió por un disparo en la cabeza, ingresando la bala por la sien derecha.

En su mano izquierda se encontraron restos de pólvora, indicio, según las autoridades, de que intentó defenderse.

Al ser diestra, la joven habría tenido que hacer un movimiento poco probable para dispararse en la sien derecha sosteniendo el arma con la mano izquierda.

La investigación determinó que Nancy fue violada. Presentaba heridas en todo el cuerpo, y bajo sus uñas, ahora rotas, se hallaron restos de piel, indicando que intentó defenderse.

En 1996, dos años tras el fallecimiento, un tribunal colombiano condenó a Saade a 27 años por asesinato y violación.

Imágenes de Jaime Saade y su posible apariencia

De acuerdo con la sentencia, luego de agredir y disparar a Nancy, Saade habría entrado en pánico y solicitado ayuda a su padre. Envoltaron el cuerpo desnudo en una sábana y lo llevaron al hospital. El padre permaneció en la clínica mientras Jaime permanecía oculto.

Desde ese instante, la prioridad para Mestre fue localizar a Saade, una búsqueda que duró 26 años. «Sabía que tomaría tiempo, pero siempre confié en hallar al asesino de mi hija».

Las investigaciones

La muerte de Nancy transformó radicalmente la vida de la familia. Mestre y su esposa se divorciaron. Su hijo restante emigró a Estados Unidos.

Mestre, arquitecto y docente, dedicó la mayor parte de su tiempo y energía a la localización de Saade. Se formó en técnicas de inteligencia y aplicó sus conocimientos previos como oficial naval para apoyar la investigación.

“Creé cuatro identidades falsas —dos masculinas y dos femeninas— y empecé a contactar en redes sociales con familiares de Jaime para ganar su confianza y recabar información que condujera a su paradero”, explicó a BBC Brasil.

Mestre compartió toda evidencia con la policía colombiana y con Interpol. A lo largo de este prolongado proceso, varias autoridades se hicieron cargo del caso.

“Cada vez que cambiaba el investigador a cargo, yo me presentaba con toda la documentación para ponerlo al día”.

Nancy Mestre con su padre Martín, su madre y su hermano

Fuente de la imagen, Archivo Personal

Mediante sus contactos con familiares del sospechoso, creados a partir de perfiles falsos, obtuvo dos indicios que lo llevaron a pensar que Saade podía estar en Brasil.

Primero, supo que un hermano de Saade residía en Brasil. Luego advirtió la frecuente mención de Santa Marta por parte de su entorno, una ciudad costera colombiana con una playa llamada Bello Horizonte.

Tras su investigación, concluyó que Saade estaría en la ciudad brasileña de Belo Horizonte (a 440 kilómetros al norte de Río de Janeiro), y no en Santa Marta, Colombia.

Con esta información, la Policía Federal brasileña y la Interpol lograron localizar a una persona con características similares a las de Jaime Saade.

La prisión

Los investigadores siguieron al sospechoso hasta un café y, al salir, recolectaron la taza que usaba para beber. Buscaban verificar si sus huellas digitales coincidían con las de Saade, condenado por el asesinato de Nancy. La comparación fue exacta.

Al ser abordado, Saade mostró documentos falsificados y afirmó llamarse Henrique dos Santos Abdala. Vivía plácidamente en Belo Horizonte junto a su esposa brasileña y dos hijos adultos. Fue arrestado por la Policía Federal, enfrentando cargos en Brasil por falsificación de identidad.

Poco tiempo después, Colombia solicitó formalmente su extradición para que cumpliera la condena de 27 años en el país.

“Cuando el director de Interpol me comunicó la detención, me arrodillé y agradecí a Dios. ¡Después de casi 27 años llegará la justicia!”, recuerda Mestre.

“Llamé a mi otro hijo, Martín, que reside en Estados Unidos, y a su madre, que ahora vive en España, y todos lloramos juntos”.

Para Mestre era cuestión de meses que Saade comenzara a cumplir su sentencia en Colombia, solo faltaba la aprobación del STF para la extradición.

Sin embargo, el desenlace fue muy distinto al esperado.

Jaime Saade

El STF decidió no aceptar la extradición porque el delito cometido había prescrito en Brasil. La prescripción para un asesinato en este caso era de 20 años, pero Saade fue encontrado 26 años después de la muerte de Nancy.

No obstante, esta resolución no fue por mayoría, sino resultado de un empate; las opiniones de los ministros estuvieron divididas.

La ley brasileña impide extraditar si el crimen está prescrito en Brasil, pero establece que si se comete otro delito posteriormente, la prescripción queda suspendida.

Saade incurrió en el delito de falsificación de documentos e identidad, acción realizada para facilitar su fuga. Esto le permitió permanecer en Brasil sin ser penalizado por el asesinato de Nancy Mestre.

Sin embargo, gracias al apoyo de las autoridades colombianas, Mestre apeló la resolución y el 31 de marzo del año pasado el STF revocó la decisión que impedía la extradición.

Así, tras tres décadas de lucha, Martín Mestre logró que Jaime Saade rinda cuentas ante la justicia colombiana por el brutal asesinato de su hija de 18 años.

*Basado en el reportaje de Nathalia Passarinho para BBC News Brasil.

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