Además de que diversas organizaciones representativas de los profesionales sanitarios demandan su sustitución, PP y PNV, uno de los aliados en la investidura de Sánchez, también se suman a esta exigencia.

La ministra de Sanidad, Mónica García, cuestionó este miércoles las demandas de «ciertos sindicatos médicos alineados claramente con la derecha» que insisten en mantener la huelga general a la que estos profesionales sanitarios están convocados por tercera semana consecutiva. Asimismo, ubicó las peticiones de dimisión emitidas por distintas organizaciones que representan a los trabajadores, así como por PP y PNV —uno de los socios de investidura de Pedro Sánchez— dentro de un «ataque constante al Gobierno de España».
En declaraciones a los medios en el Congreso, la líder de Más Madrid explicó que la reforma del estatuto marco «ha llegado al límite de sus competencias», por lo que ahora corresponde a las comunidades autónomas atender las demás demandas, como la disponibilidad de recursos necesarios para implementar la reducción de guardias de 24 horas. «Esto no implica que no hayamos sido capaces de negociar o de presentar soluciones concretas», aseguró.
Además, la ministra calificó como «poco responsable» que el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, cuya formación gobierna en 11 comunidades responsables del «80% de las listas de espera» en Sanidad, «atribuyera a las huelgas la causa del incremento de estas listas». Añadió: «Intentar eludir la responsabilidad por su mala gestión culpando, como es habitual, al Gobierno de España me parece no solo indecente, sino también irresponsable».
«Resulta curioso que, tras alcanzar acuerdos con el Comité de Huelga, con una mano firman compromisos y con la otra los rompen. ¿Con qué fin? Para continuar sosteniendo un conflicto que ya no responde a las demandas legítimas de los profesionales, como la reducción de horas y número de guardias semanales, algo que ya está contemplado en el estatuto marco», señaló García.
Según su perspectiva, ciertos sindicatos le confesaron «en privado» estar dispuestos a «desescalar» los paros, pero finalmente no lo han hecho porque, sostuvo, «les resulta útil al PP», lo cual, enfatizó, perjudica seriamente a los profesionales a quienes se les ponen todo tipo de obstáculos para llevar a cabo las mejoras solicitadas. En este sentido, afirmó que «esto es exactamente lo mismo que ocurrió con Ernest Lluch en 1986 durante la tramitación de la Ley General de Sanidad» para «intentar desestabilizar al Gobierno de aquel momento», el del también socialista Felipe González.
La ministra destacó que quienes «han trabajado en favor» para eliminar las guardias sanitarias de 24 horas en un plazo de 10 años han sido CCOO, UGT, CSIF y Satse. Sin embargo, evitó señalar directamente a los responsables de obstaculizar el acuerdo, más allá de indicar que forman parte del Comité de Huelga, aunque puntualizando que dentro del mismo reconoce que «existen discrepancias».
Respecto a las críticas del PNV, que gobierna en el País Vasco en coalición con el PSOE y que hasta ahora había sido uno de los socios más sólidos de Sánchez en el Congreso, se cuestionó si lo que reclaman es «que invada sus competencias». «Muchas de esas competencias son las que mantienen el malestar entre los profesionales. Por ello, hay partidos a los que debo preguntar: ¿quieren que incumpla la ley?», sugirió.
Pugna por Más Madrid
Por otro lado, García criticó que la disputa con su compañero Emilio Delgado en la elección del liderazgo en Madrid «afecta negativamente» a la discusión sobre temas importantes, como el hecho de que PP, Vox y Junts «dejaron en el abandono a miles de españoles» al votar contra la convalidación del decreto que prorrogaba los alquileres, medida que «beneficiaba a tres millones de personas» y cuyo rechazo agravó la situación, mientras que el Gobierno de la madrileña Isabel Díaz Ayuso representa «el núcleo de las políticas más ultras y trumpistas«.
«No dedicaré ni un minuto a las particularidades de cómo los partidos se organizan para realizar sus primarias y su propia estructura interna. Ese no es un debate para expresar ante las cámaras; ya se ha tratado dentro de nuestra organización. Y es claro: como en todos los partidos, tienen derecho a votar sus militantes, pero quienes no son militantes no pueden participar, del mismo modo que yo no voto en las primarias del PSOE. Así de sencillo», concluyó.

