Las claves
El Congreso ha desestimado las enmiendas a la totalidad presentadas por PP y Vox que rechazaban la reforma constitucional para reconocer el aborto como un derecho.
La reforma carece del respaldo necesario, dado que PP, Vox, PNV, Junts y Podemos han expresado objeciones y no la apoyan.
El Gobierno aspira a que España se convierta en el segundo país, tras Francia, en incluir el derecho al aborto en su Constitución.
Algunos partidos consideran que el derecho ya está amparado legalmente y critican la reforma por considerarla superflua o motivada por intereses electorales.
El Congreso de los Diputados ha rechazado las enmiendas a la totalidad planteadas por PP y Vox contra la reforma constitucional dirigida a introducir el aborto como un derecho.
A pesar de esta negativa, el proyecto está abocado al fracaso porque, al tratarse de una modificación de la Carta Magna, el Gobierno requiere el apoyo de tres quintos, es decir, 210 votos, y el respaldo del PP, que, según lo mostrado en este pleno, no está dispuesto a ofrecerlo.
De igual modo, Podemos, PNV y Junts parecen estar en contra de la reforma, aunque por motivos diversos.
La portavoz del PP, Silvia Franco, calificó la reforma como una “chapuza jurídica” y un “fraude constitucional”. Según ella, “esta reforma es un error, no fortalece el pacto de 1978 y sirve como herramienta para la supervivencia política de Sánchez”.
La responsabilidad de defender la reforma recayó en la ministra de Igualdad, Ana Redondo, quien solicitó “proteger los derechos reproductivos y sexuales frente a posibles retrocesos”, tal como se ha visto en el “contexto internacional”.
Redondo también criticó la desigualdad en el acceso al aborto en todo el territorio nacional. “La libertad no está en duda, pero de nada sirve si no podemos ejercerla en condiciones iguales y si no se respeta en España”, añadió.
El PSOE defiende que solo el 20% de las mujeres que abortan lo hacen en centros públicos y que en Madrid “un 55% de las mujeres son derivadas a centros privados para interrumpir su embarazo”.
La portavoz socialista, Cristina Narbona, añadió que “quien genera miedo en las mujeres” es la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
En Vox, la postura sobre el aborto ha sido menos agresiva respecto a otras ocasiones. Su portavoz, Joaquín Robles, afirmó que “las prácticas abortivas existen desde tiempos inmemoriales” y añadió que “lo que no es aceptable es que el aborto se convierta en un método anticonceptivo”.
El portavoz de Vox calificó la reforma promovida por el Gobierno de “llena de engaños” y criticó que “el PSOE utilice propaganda y mítines que no son pertinentes”.
Estas declaraciones se produjeron tras la decisión del Gobierno de tramitar la reforma con urgencia para que el primer debate coincidiera con el comienzo de las elecciones en Andalucía.
La modificación constitucional que promueve Sánchez convertiría a España en el segundo país, tras Francia, en incorporar el derecho al aborto en su Carta Magna.
La ministra de Igualdad enfatizó este punto al recordar que “incluso la extrema derecha francesa del RN votó a favor”.
La portavoz del PP respondió preguntando: “¿En qué momento Le Pen se tornó en la musa del PSOE?”
También la portavoz de Podemos, Ione Belarra, criticó la reforma porque cree que incluir este derecho en la Constitución podría “debilitar” su protección.
“Si vamos a proteger el derecho al aborto como el derecho a la vivienda, mal vamos”, declaró.
En el PNV tampoco han mostrado entusiasmo. “La legislación vigente ya garantiza los derechos de las mujeres”, aseguró Maribel Vaquero, quien afirmó que “el aborto ya está protegido al máximo nivel”.
“¿De verdad el Gobierno cree que el derecho al aborto está en riesgo para reabrir un debate que ya está superado?”, cuestionó, además de criticar que se haya incluido en el artículo 43 en lugar del 15.
Esta opinión fue compartida por la diputada de Junts, Pilar Calvo, quien afirmó que es un derecho “ya asegurado”.
“Este Gobierno, que no dispone de mayorías simples para aprobar leyes, ¿cómo pretende hacer creer que cuenta con 3/5 para una reforma constitucional?”, añadió.
Calvo calificó todo el proceso como un “espectáculo electoral” destinado a fracasar en el siguiente debate cuando, tras las andaluzas, se vote la reforma y el Ejecutivo no consiga 210 votos.

