La actividad física aeróbica es un ejercicio cardiovascular que protege el corazón y los pulmones

El deporte no solo representa una manera de cuidar la apariencia física, sino que constituye la mejor estrategia para mantener una buena salud, en conjunto con una dieta balanceada y el descanso adecuado. No obstante, no todas las formas de actividad física impactan de igual forma en el cuerpo, especialmente en el corazón.
Al mencionar ejercicios cardiovasculares que fortalecen el corazón, muchas personas suelen pensar en el running, una práctica que ha ganado gran popularidad en los últimos años, llegando incluso a formar clubes de corredores. Sin embargo, correr no es la actividad que más beneficia el corazón, según un estudio reciente publicado en la revista Scientific Reports.
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Investigadores de la Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP) en Brasil han demostrado que la natación brinda mayores beneficios para el corazón en comparación con correr. Los resultados de este estudio evidencian que nadar favorece de manera más eficiente el crecimiento saludable y la fuerza contráctil del miocardio, a la vez que mantiene mejoras similares en la capacidad cardiorrespiratoria.
El estudio, liderado por el profesor Andrey Jorge Serra, examinó el impacto de ocho semanas de entrenamiento en ratones divididos en tres grupos: uno sin actividad física, otro que realizó solo carrera y un tercero dedicado exclusivamente a la natación. Cada sesión tuvo una duración de sesenta minutos, cinco días por semana, y la comparación entre los grupos se basó en la intensidad relativa del esfuerzo, medida a través del consumo máximo de oxígeno (VO₂ máx). Los resultados mostraron un incremento superior al 5 % en el VO₂ máx en los animales nadadores y corredores, aunque únicamente la natación provocó un crecimiento significativo en la masa cardíaca y en la masa ventricular izquierda.
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Impactos de la natación en el corazón
Los científicos constataron que la natación regula de forma más marcada los microARN encargados de la adaptación cardíaca, los cuales influyen en procesos como el crecimiento celular cardiaco, la angiogénesis, la protección contra la apoptosis y la modulación de la contractilidad y las respuestas al estrés oxidativo. Este efecto molecular diferencia la natación del running, dado que investigaciones anteriores sobre ejercicio aeróbico no habían comparado los patrones de estos reguladores en ambos tipos de ejercicio bajo las mismas condiciones.
Según Andrey Jorge Serra, citado por Medical Xpress, “nadar y correr refuerzan la salud cardiorrespiratoria, aunque observamos que la natación incorpora adaptaciones funcionales y moleculares que fortalecen y hacen más eficiente el corazón”. El grupo de investigación sometió a los roedores a evaluaciones antes y después de las ocho semanas de entrenamiento, abarcando capacidad cardiorrespiratoria, condición física y estructura y función cardíaca y miocárdica. A nivel genético y proteico, se profundizó en los mecanismos que regulan la hipertrofia cardíaca fisiológica y se identificó cómo la natación afecta específicamente las vías moleculares controladas por microARN.
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Daniel López Rosetti
Un hallazgo en rehabilitación cardíaca
El profesor Serra destacó la importancia de estos resultados al señalar que la elección del ejercicio entre las personas varía según preferencias o habilidades, pero que, considerando los datos, la natación podría aportar beneficios adicionales en tratamientos de recuperación miocárdica, rehabilitación cardíaca y en el diseño experimental de estudios científicos. Además, afirmó que, mientras que correr y nadar se utilizaban tradicionalmente como referencias de ejercicio aeróbico sin distinción, ahora se cuenta con evidencia que distingue sus efectos cardiovasculares.
Aunque aún no se ha logrado identificar la causa precisa por la que la natación induce estos cambios moleculares en los microARN, la investigación permitió “profundizar en las rutas moleculares que regulan la hipertrofia fisiológica del corazón”.
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