Relato detallado del día en que el gran apagón dejó al Gobierno sin energía: «Una crisis que debimos evitar»

Las delegaciones del Ejecutivo alertaron a La Moncloa sobre lo que estaba ocurriendo y justifican la demora de Pedro Sánchez para dirigirse a la nación.

Dos personas iluminan con linternas durante el apagón de 2025 en Madrid.

Acaba de concluir el comité de dirección que se realiza cada lunes en La Moncloa, la reunión que agrupa al círculo cercano de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno está en un encuentro con su homólogo chipriota, Nikos Christodoulides. La mañana está llena de actividad en el complejo presidencial; el sol ilumina todo el recinto. Se aproxima la oscuridad. De manera literal. Los teléfonos comienzan a sonar y vibrar. Se envían mensajes en el grupo de delegaciones del Gobierno. Desde Murcia y La Rioja comunican que han sufrido un corte eléctrico. Los mensajes son constantes. Es la primera señal en La Moncloa de que algo sucede en España. Poco después, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, quien estaba en un foro de inversores, llama para informar que considera que el país se dirige hacia un cero energético, «vamos a una caída total». Informan a Sánchez sobre la pérdida de electricidad, aunque aún carecen de más datos. Mantiene conversación con Aagesen. Su orden es clara: «Todos a Red Eléctrica, ¡Ya!».

Nada hacía prever al Gobierno el 28 de abril de 2025 que España enfrentaría un gran apagón. Este ocurrió a las 12:33 horas. «Lo sucedido fue un drama y no debería haber ocurrido. La desgracia es que nos afectó», reconoce uno de los miembros del Ejecutivo que vivió en primera persona esa jornada. «Debe entenderse que el apagón representó una vulnerabilidad», explica otro. Una fecha que ya queda inscrita en la historia del país. Sánchez solicita comunicación con Seguridad Nacional y que se convoque a varios ministros para reunirse con él en Red Eléctrica. Aagesen y Carlos Cuerpo, entonces ministro de Economía, abandonan apresuradamente el Invest in Spain Summit, donde estaban con inversores. El presidente ordena la convocatoria del Consejo de Seguridad Nacional para su regreso. Sale de Moncloa con Aagesen a las 13:10 horas y llega a Red Eléctrica a las 13:30 horas.

Los ministros convocados con carácter urgente —la vicepresidenta primera, María Jesús Montero; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente; la ministra de Sanidad, Mónica García, y el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López— se apresuran a tomar sus vehículos para dirigirse hasta el municipio madrileño de Alcobendas. Tienen dificultades para llegar. Durante el trayecto, la señal GPS desaparece, no cuentan con conexión y pierden la orientación. Muchos llegan tarde. El primero en aparecer es López, quien había visitado en varias ocasiones la sede del operador. Recuerda la ruta y ejerce de guía. «Daba instrucciones para cada desvío, de no ser así no habríamos llegado». Presintiendo un día largo, se quita la chaqueta nada más entrar por la puerta. Es uno de los pocos que viste solo con camisa.

Los ministros Óscar López, María Jesús Montero y Sara Aagesen junto al presidente Pedro Sánchez durante la reunión.

Otros integrantes del Consejo de Ministros también sufrieron el apagón de forma repentina. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, viajaba en tren hacia Murcia para clausurar el acto Juntas por la economía social. La luz se cortó al entrar en la estación de Orihuela – Miguel Hernández, la penúltima parada. «Pensamos que era un incidente más hasta que notamos la pérdida total de cobertura». Ella y su equipo tuvieron que esperar una hora y media hasta que los evacuaron del tren. En los momentos con señal, recibían noticias. Tomaron un coche y regresaron a Madrid, pero no alcanzó a asistir al primer Consejo de Seguridad, convocado a las 15:00 horas.

Ya reunidos en Red Eléctrica con los técnicos, Sánchez exige «claridad» y comprender el alcance de lo ocurrido. Asiste Beatriz Corredor, presidenta del operador designada por el Gobierno, aunque son los técnicos quienes lideran la información. La prioridad es restablecer el servicio. Solicita plazos para trabajar internamente con ellos, sin intención de hacerlos públicos. Sin embargo, Red Eléctrica informa públicamente de un rango estimado entre 6 y 10 horas. «Los técnicos transmitieron cierta calma al señalar que el sistema se iba recuperando, pero no tenían explicación para la causa. Existía incertidumbre», relatan fuentes presentes en el encuentro.

Sánchez durante su comparecencia a las 18 horas, seis horas después de que se produjera el 'apagón'.

Aagesen actúa como traductora. Sánchez reclamaba claridad y que se le explicara «qué está ocurriendo» en términos comprensibles. Ella «lo captó desde el inicio y lo transmitió. Eso contribuyó, en la medida posible, a mantener la calma y adoptar decisiones». Mientras tanto, López contacta con organismos como el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) ante la hipótesis de un ciberataque, que con el paso del tiempo sería descartada. «El apagón sucedió durante el día, con buen tiempo, lo cual facilitó la situación», comenta otra persona que estuvo presente ese 28 de abril.

Los mensajes en WhatsApp y Telegram, las vías oficiales del Gobierno, funcionaban de forma irregular o apenas lo hacían. La información llegaba con mucha lentitud. La radio tomó protagonismo como fuente informativa. Sánchez se presenta en La Moncloa alrededor de las 18 horas, seis horas después del gran apagón. La oposición reprochó la demora y afirmó que el presidente debería haberse dirigido antes a la nación para transmitir un mensaje de calma.

«Respecto a la cuestión de si se compareció tarde o no, el Gobierno actúa en cuanto dispone de información», explicó el jefe del Ejecutivo. «Hemos sido plenamente transparentes y comparecimos cuando teníamos datos más precisos sobre lo ocurrido y, lógicamente, sobre las decisiones adoptadas». Siguiendo el precedente de la pandemia, se decidió que fueran los técnicos quienes brindaran las primeras explicaciones. Así, alrededor de la hora de la comida, Eduardo Prieto, director de Servicios para la Operación de Red Eléctrica, ofreció una rueda de prensa telemática a la que se conectaron cerca de 70 periodistas. «Para que el presidente pueda enviar un mensaje a la nación necesita disponer de información, y no la teníamos», justifican desde el Ejecutivo.

Sánchez y sus ministros durante la reunión de urgencia con las eléctricas el día 29 de abril.

Desde La Moncloa desmienten un «apagón informativo» como denunció el PP. «El Gobierno emitía información. Se priorizó la información de servicio. Policía, Guardia Civil, Adif, Renfe, la DGT, Enaire… todos ellos difundieron mensajes a través de redes sociales. Se transmitió la información relevante, la de servicio público, acompañada de advertencias para mantenerse en casa. El presidente no puede anunciar el cierre de una carretera». En el interior del Gobierno algunos reconocen que «podría haber debate sobre si la respuesta fue tardía o no», mientras que otros califican de «falta de lealtad institucional» las acusaciones de ocultamiento de información.

Durante esas horas, hay que considerar un factor adicional: la información proporcionada por las eléctricas llegaba, pero no los datos. En otras palabras, en La Moncloa se quejaban y enfadaban porque no se les permitía acceder a datos internos —a pesar de que se asignó personal de Defensa y del CNI para analizarlo— para comprender en profundidad lo ocurrido. Por eso Sánchez, inicialmente, se mostró muy duro contra las eléctricas, poniendo la mirada en ellas y advirtiendo que se reclamarían responsabilidades. «La información fluía, pero carecíamos de acceso a los datos», expresan fuentes gubernamentales. El martes 29 de abril, Sánchez convoca de urgencia a las eléctricas en La Moncloa. Fuentes allegadas a la reunión indican que les solicitó «colaboración con el Gobierno y los organismos independientes para identificar la causa del incidente». Se respiraba enfado y «descontento» con el sector.

El Gobierno, y el propio presidente, prometieron «investigar a fondo porque queremos asumir esas responsabilidades políticas y exigirlas». No obstante, un año después, no se ha depurado ninguna responsabilidad. Corredor, a pesar del malestar generalizado en aquellos días con Red Eléctrica —se admite que «hubo momentos de descoordinación», como descartar un ciberataque cuando Moncloa mantenía abierta esa posibilidad— y su gestión, continúa en el puesto.

El apagón marcó el inicio de un trimestre difícil para el Gobierno: el cero energético, múltiples incidentes en los trenes y la publicación del informe Cerdán, este último sí que sacudió a Sánchez. «Había preocupación por impedir que el mensaje en la sociedad se asentara en que todo fallaba y que se instaurara un estado de ansiedad que no reflejaba la realidad ni los datos», explica un miembro del Ejecutivo. Las fuentes consultadas no consideran que el apagón o el caos ferroviario pusieran en riesgo la estabilidad del Gobierno, algo que sí sucedió con la entrada en prisión del que fuera mano derecha de Sánchez.

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