El árbitro polaco dirigió el partido de semifinales de la temporada pasada en San Siro que terminó con la clasificación del Inter tras un final dramático.
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Szymon Marciniak, uno de los árbitros más destacados del fútbol europeo, ha reavivado el debate sobre el controvertido Inter – Barça de la Champions League pasada al admitir públicamente que, en el terreno de juego, sus decisiones favorecieron al equipo azulgrana en varias jugadas clave.
Durante un evento reciente, el árbitro polaco fue cuestionado por un aficionado culé acerca de aquel partido de semifinales en San Siro, y su respuesta ha reactivado la controversia sobre lo sucedido esa noche.
«No perjudiqué al Barça en el partido frente al Inter. Mis decisiones beneficiaron al Barça y el VAR tuvo que corregirme», declaró Marciniak al rememorar uno de los momentos más polémicos de su carrera.
Comentó que su fallo inicial favoreció al Barcelona en un penalti que no sancionó contra el Inter: «Mis decisiones inclinaron la balanza hacia el Barça porque no señalé un penalti. El VAR me llamó, me mostró la imagen. Luego, señalé el penalti».
Con esto, reconoce que sin la ayuda tecnológica, el equipo italiano habría salido claramente perjudicado.
El árbitro explicó que la corrección se debió a la ubicación exacta de la infracción: «Me corrigieron porque el penalti estaba a cuatro o cinco centímetros de la línea», dijo, subrayando la trascendencia del VAR para ajustar esa decisión en milímetros.
Su conclusión final, «así que, siendo honestos, tomé dos decisiones a favor del Barça, pero me corrigieron. Eso es la vida, ¿no?», funciona casi como una declaración de principios: los errores existieron, pero fueron rectificados, y esos fallos iniciales, según su versión, beneficiaron al equipo catalán.
Marciniak, en un partido de la Champions League Europa Press
Las declaraciones de Marciniak surgen un año después de un encuentro que dejó una herida profunda en el barcelonismo.
El Barça fue eliminado en la prórroga tras un 4-3 repleto de controversias, con fuertes quejas desde el banquillo y la directiva sobre penaltis cuestionados, posibles faltas antes de un gol y una utilización del VAR que, desde la perspectiva azulgrana, inclinó la balanza hacia el Inter.
En ese momento, el árbitro fue responsabilizado como uno de los factores principales en la eliminación.
Ahora, el propio protagonista mira atrás con una interpretación que altera parcialmente el relato. Su mensaje es claro: si se analizan únicamente sus decisiones en el campo, sin la intervención del VAR, el equipo favorecido habría sido el Barcelona.
La tecnología, por otro lado, corrigió dichas concesiones inadvertidas al club catalán para garantizar la justicia deportiva en favor del Inter.
De este modo, Marciniak se defiende de las acusaciones de parcialidad y se sitúa al lado de quienes consideran el videoarbitraje como un mecanismo para subsanar errores humanos.
El impacto de estas palabras trasciende el caso puntual. En un contexto donde la confianza en los árbitros y el VAR está en constante debate, que uno de los colegiados más reconocidos reconozca errores que favorecieron a un equipo grande y destaque a la tecnología como corrector aporta nuevos matices al diálogo.
Para el Barça, las declaraciones de Marciniak difícilmente eliminarán la sensación de injusticia; para el árbitro, representan un intento por mejorar su imagen, aceptando errores, pero defendiendo que, finalmente, el resultado se adecuó a lo evidenciado por las imágenes.

