El organismo que preside Ceferin retiene una comisión en este portal oficial de reventa donde se comercializan estos boletos.
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El fervor por presenciar la final del Mundial de 2026 alcanzó un nuevo nivel tras la aparición en venta de entradas con precios que sobrepasan los 2 millones de dólares en el mercado de reventa oficial de la FIFA. Se trata de un coste excesivo y fuera del alcance de la mayoría de la población.
En esta plataforma, son los mismos usuarios quienes fijan el valor de las entradas sin ningún tipo de regulación, salvo una comisión del 15% que cobra la organización por facilitar la intermediación entre comprador y vendedor.
Algunas entradas cuentan con una ubicación próxima al césped, pero el precio no se ajusta al confort del asiento sino a la alta demanda que genera presenciar uno de los partidos más seguidos a nivel mundial.
El partido, programado para el 19 de julio de 2026, será el cierre de un torneo histórico que tendrá lugar en conjunto en Estados Unidos, México y Canadá. La final se disputará en el MetLife Stadium, un estadio con capacidad para más de 80,000 espectadores.
Aunque los precios astronómicos han llamado la atención, no todos los boletos alcanzan cifras similares. En la misma plataforma de reventa existen alternativas con precios considerablemente más bajos, aunque siguen siendo elevados, manteniéndose en rangos de miles de dólares.
Acto antes de la final del Mundial de 2022. Reuters
Por su lado, la FIFA también ofrece entradas mediante sus canales oficiales con precios más moderados. En la final, las categorías superiores oscilan alrededor de los cinco dígitos, mientras que en rondas previas del torneo existen opciones más accesibles para el aficionado.
De hecho, tras las críticas por los elevados precios, la organización puso a la venta un lote reducido de entradas a tarifas más asequibles para permitir que personas con menor presupuesto puedan disfrutar del partido.
No obstante, asistir a un Mundial conlleva otros gastos relevantes, como transporte aéreo, alojamiento y compras necesarias en la ciudad, lo que incrementa significativamente el gasto total de la experiencia. Para numerosos seguidores, la posibilidad de ver la final presencialmente resulta prácticamente inaccessible.
Aun así, la demanda continúa siendo muy elevada. El Mundial de 2026 se perfila para superar récords tanto en asistencia como en seguimiento a nivel global, empleando el novedoso formato de realizar el torneo en tres países distintos.

