Las claves
Pedro J. Ramírez define la «prioridad nacional» de Vox como una «hipérbole ilegal» y sostiene que su aplicación está prohibida por ser discriminatoria.
Afirma que tanto Ayuso como Moreno percibieron con rapidez la invalidez jurídica de la propuesta de Vox, quedando el PP con el mando autonómico y Vox únicamente con el lema.
Pedro J. acusa a Vox de aliárs con Pedro Sánchez para dividir a la sociedad y complicar una alternativa política encabezada por el PP.
El director de EL ESPAÑOL también cuestiona la política exterior de Sánchez y critica su acercamiento a China y la búsqueda de un cargo internacional futuro.
El presidente ejecutivo y director de EL ESPAÑOL, Pedro J. Ramírez, calificó este jueves como una «tontería» la «prioridad nacional» que Vox estableció en sus pactos autonómicos con el PP.
«No tiene ningún valor en términos prácticos», explicó, pues estará sujeta a la normativa legal, la cual impide discriminar a cualquier residente según su lugar de nacimiento.
Por ello, «Vox se queda con el eslogan y el PP con el poder autonómico«, argumentó el periodista durante su intervención en La Hora del Suscriptor de EL ESPAÑOL.
«Los dos más astutos de la clase, Isabel Díaz Ayuso y Juanma Moreno, lo comprendieron desde el principio», indicó Pedro J. «Ayuso fue la primera en afirmar que es ilegal y Juanma Moreno calificó la propuesta de hipérbole. Como la define Vox, es una hipérbole ilegal, por lo que no se ejecutará«.
Sin embargo, a su parecer, la controversia evidencia la «colaboración entre Pedro Sánchez y Vox para acorralar al PP«.
Sánchez inicia el proceso de regularización de inmigrantes antes de las elecciones andaluzas para «provocar a una parte de la sociedad y movilizar a la izquierda en torno a valores y tópicos superficiales«, relató el director de EL ESPAÑOL.
Mientras tanto, Vox «sitúa la prioridad nacional para crear una polarización artificial, basada en ideas que luego no coinciden con la realidad».
Por ello, Ramírez consideró necesario «desenmascarar a Vox, que no mantiene una labor constructiva para formar una alternativa mediante coaliciones o pactos».
En su lugar, el partido de Abascal «está facilitando a Sánchez polarizar a los españoles» y para «restringir las opciones del único partido capaz de articular una alternativa, que es el PP».
Según Pedro J. Ramírez en La Hora del Suscriptor de EL ESPAÑOL, el concepto de «prioridad nacional» se refleja en la decisión de la Generalitat de Salvador Illa, que exige conocimiento del catalán para la renovación del permiso de residencia de inmigrantes.
O en la «prioridad nacional vasca» que se basa en la liberación de los peores asesinos producidos en la segunda mitad del siglo XX en España», en referencia al mecanismo empleado por el Gobierno vasco para excarcelar presos de ETA sin autorización previa judicial.
Pedro J. Ramírez tomó como referencia la película El candidato de Manchuria (1962), de John Frankenheimer y protagonizada por Frank Sinatra, para ilustrar la política de alianzas internacionales construida por Pedro Sánchez.
«Con menos complejidad, Sánchez es el candidato de China y, por extensión, de Rusia«, agregó.
«¿A qué fue Sánchez por cuarta vez a Pekín?», se preguntó, «a solicitar apoyo a Xi para mantenerse en el poder como su caballo de Troya, su cabeza de puente en el sur de Europa«.
Descartada la opción de dirigir alguna institución europea tras dejar Moncloa, Ramírez ve más probable que busque un puesto en la ONU o en otro organismo donde «predominen las autocracias».
Como Sánchez expresó en China, recordó el periodista, «Occidente debe ceder cuotas de poder. Está planteando que en el panorama global una dictadura islámica brutal tenga el mismo peso que la democracia canadiense u holandesa».
Pedro J. pronosticó que con estas gestiones internacionales Sánchez «busca su clientela; ojalá pronto ocupe un cargo así», deseó. Aunque, para lograrlo, primero debe perder las elecciones.
Dado que Sánchez controla todos los resortes del poder (incluyendo la nacionalización de más de un millón de extranjeros con la Ley de Nietos), Ramírez señaló que será necesaria «una participación electoral similar a la de Hungría. Que vote más del 80%, sin que nadie se quede en casa por desinterés o pesimismo, para conseguir un cambio fundamentado en una mayoría abrumadora«.
Durante La Hora del Suscriptor, Pedro J. afirmó que la estrategia de Sánchez también contempla «reducir la influencia de la Corona en la sociedad española y lo que sus aliados llaman el régimen del 78″, es decir, el régimen de libertades instaurado tras la muerte de Franco.
En el plano internacional, busca «alejar a España de su esencia europea y occidental para devolverla al estado de dependencia en que no podía estar donde deseaba, sino donde le autorizaban».
En este sentido, comparó la situación actual con la vivida con Adolfo Suárez en Moncloa, antes de la adhesión a la OTAN, cuando España participó en una cumbre de países no alineados, que «fijaos si eran no alineados, que se celebró en La Habana«, ironizó.
Pedro J. Ramírez también respondió a preguntas de suscriptores sobre el juicio de la operación Kitchen que tiene lugar en la Audiencia Nacional.
«Las declaraciones de hoy de Rajoy y Cospedal» como testigos, comentó, «son tan creíbles como las de Felipe González respecto a los GAL».
«Si el ministro del Interior y el secretario de Estado están siendo juzgados, como lo estuvieron Barrionuevo y Rafael Vera, es impensable que el presidente del Gobierno ignorara sus acciones», afirmó sobre Rajoy.
El director de EL ESPAÑOL ironizó al respecto: «Estoy tentado a pedir la dimisión de Rajoy mañana, pena que ya no esté en activo, se librará sin consecuencias».
Esto, a su juicio, evidencia «la fragilidad de nuestro Estado de Derecho cuando se trata de investigar delitos en los niveles más altos. Casi es un milagro que un poderoso se siente en el banquillo y pueda ser condenado«.
Ramírez lamentó que el juez instructor de la Kitchen, Manuel García-Castellón, le negara la posibilidad de personarse en la causa como perjudicado.
«En el sumario de la Kitchen están todos los seguimientos que me realizaron», recordó, con anotaciones del tipo PJ sale de su casa, PJ entra en un restaurante…
Compartió también una anécdota, cuando se reunió en la vivienda de una vecina con la esposa de Bárcenas, Rosalía Iglesias, quien le entregó cierta documentación.
«No habían pasado tres o cuatro horas cuando Villarejo llamó a un periodista de El Mundo para contar lo ocurrido», continuó.
«Llegué a pensar que habían instalado micrófonos en la casa de mi vecina», admitió Ramírez, «pero no sabíamos que habían comprado al chófer», quien escuchaba cada conversación y llamada que Rosalía hacía al subir al coche y luego informaba con detalle a los responsables de la red.

