Sumar convence a PSOE, PP y Vox para rechazar la creación de sus supermercados públicos: «El muro de Berlín ya ha caído»

La portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Manuela Bergerot, durante una sesión plenaria en la Asamblea de Madrid. Las claves

La Asamblea de Madrid ha rechazado la iniciativa de Más Madrid para establecer una red de supermercados públicos, con el voto contrario de PP y Vox y la abstención del PSOE.

El proyecto buscaba incidir en el coste de los productos básicos, señalando que el sector alimentario está dominado por un oligopolio.

El PSOE presentó enmiendas para fortalecer el comercio local en lugar de implantar supermercados públicos, mientras que PP y Vox criticaron la medida por considerarla inviable y anclada en ideas obsoletas.

La discusión estuvo marcada por acusaciones ideológicas y referencias al Muro de Berlín, simbolizando el rechazo hacia modelos económicos con control estatal.

La propuesta de Más Madrid para crear una red de supermercados públicos ha vuelto a encontrar un rechazo casi unánime este jueves en la Asamblea de Madrid. PSOE, PP y Vox coincidieron, pese a sus motivos diversos, en rechazar la iniciativa en su versión original, en un debate cargado de confrontaciones ideológicas y reproches sobre el modelo económico.

Esta propuesta, discutida en el Pleno mediante una proposición no de ley impulsada por Más Madrid, integrante de la coalición Sumar, retoma una idea defendida en años recientes por Podemos y posteriormente Sumar: establecer supermercados públicos para intervenir en los precios de los alimentos esenciales.

El PSOE se abstuvo tras no aceptar las enmiendas de Más Madrid, que prácticamente eliminaban la esencia de la propuesta; por su parte, PP y Vox votaron en contra. Este planteamiento ya generó polémica en 2023 cuando Podemos lo promovió en varias instituciones y encontró oposición del PSOE en una votación anterior.

El debate se suma además al precedente de diciembre de 2025, cuando una propuesta similar de Más Madrid en Getafe —que forma parte de Sumar a nivel nacional— fue rechazada tras la abstención socialista y el voto negativo de PP y Vox.

El diputado de Más Madrid Pablo Padilla defendió la iniciativa, señalando la existencia de un oligopolio en el sector alimentario.

«Controlan toda la cadena, desde la producción hasta la venta al público, para manipular los precios. Estas entidades se coordinan y han transformado la alimentación en un activo financiero», afirmó Padilla, respaldando la necesidad de crear supermercados públicos y avanzar incluso hacia centros logísticos estatales.

El diputado advirtió que «en los mercados bursátiles se negocian las cosechas de 2030» y criticó que las ganancias empresariales aumentan mientras los salarios permanecen estancados. En su exposición, mencionó como modelo de referencia el sistema francés y defendió que la alimentación debe ser «un derecho garantizado por el Estado».

En la réplica, Padilla acusó a la derecha de reaccionar con alarmismo ideológico: «Ustedes oyen ‘control de precios’ y se alarman. Han convencido a Ayuso de que el muro de Berlín continúa en pie».

El PSOE, mediante enmiendas, rechazó el establecimiento de supermercados públicos y orientó la propuesta hacia el fortalecimiento de los mercados locales y el comercio de proximidad.

El diputado socialista Agustín Vinagre Alcázar señaló que la inflación en España ronda el 3,3%-3,4% y destacó que el Gobierno central ya intervino con la reducción del IVA en alimentos básicos.

Vinagre cuestionó la factibilidad del plan de Más Madrid: «¿Quién lo implementa, qué efecto tendrá en el comercio de barrio, quién aporta los recursos?». Aunque reconoció el «buen diagnóstico» sobre la presión en los precios, rechazó la solución propuesta apostando por medidas dentro de las competencias autonómicas, como el respaldo al comercio local y el control de mercados.

«Un paraíso comunista»

El PP no presentó enmiendas y optó por rechazar la propuesta completamente. Su diputado Luis María Pelegrina López acusó a Más Madrid de proponer un «ejercicio de nostalgia ideológica» y defender un modelo que, a su parecer, «deterioraría al sector» al introducir competencia desleal con el comercio tradicional.

Pelegrina también criticó lo que consideró falta de rigor económico en la iniciativa y abogó por alternativas como la reducción de impuestos o la simplificación administrativa.

Desde Vox, el diputado Enrique de Luna Losada calificó la propuesta como un «paraíso comunista» y ironizó sobre la contradicción que, a su juicio, representa combinar supermercados públicos con control de precios.

«Si el Estado regula los precios, ¿para qué hacer supermercados públicos?», preguntó, para luego defender los mercados de productores y acusar a la izquierda de querer ‘intervenirlo todo’.

Punto de partida

En la conclusión del debate, Más Madrid reafirmó su diagnóstico sobre el incremento del coste de la cesta básica y la concentración en el sector, mientras el PSOE defendió su enmienda como una solución más pragmática. PP y Vox coincidieron en rechazar cualquier tipo de intervención estructural en el mercado alimentario.

La votación devolvió un resultado similar a intentos anteriores: el proyecto de supermercados públicos fue nuevamente descartado por falta de consenso, esta vez con el PSOE alineado con PP y Vox en negarse a respaldar su versión original.

Este desenlace llevó a la oposición a resumir el choque ideológico con una frase repetida durante la sesión: «El muro de Berlín ya ha caído», aludiendo a lo que consideran un modelo económico superado.

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